Seguridad
Publicado el lunes, 21 de julio del 2008 a las 18:58
Saltillo, Coah.- Sin vida un par de angustiados padres llevaron en la madrugada, a las instalaciones de Cruz Roja a un menor de tan sólo siete meses, que se broncoaspiró tras tomar su último biberón de atole.
El recién nacido que iba a ser llevado a la pila del bautismo en los próximos meses, llevaba por nombre Juan Manuel Torres Burciaga y era hijo de Griselda Burciaga García, quien se encontraba sumamente consternada.
Desde los primeros meses la joven madre de familia, supo que su cuarto embarazo era de alto riesgo, pero aunque tenía que trabajar para mantener a todos sus hijos lo pudo sobrellevar.
Griselda manifestó que siempre recibió el apoyo de la señora de la casa para la que trabajaba, pero cuando Juan Manuel tenía unos días de nacido conoció a Juan Manuel Torres, quien se encariño del menor y lo registró con su apellido.
Fue de esa manera que decidieron formar una familia y en la casa marcada con el número 7 de la Privada Profesora Ofelia González de la colonia Los Rodríguez, vieron crecer poco a poco a Juanito.
Pero las primeras horas del domingo la felicidad de la pareja y de la familia completa dio un vuelco inesperado, pues al filo de las 23:00 horas se acostaron sin pensar que sería la última vez que dormiría en medio el niño más pequeño.
El sábado después de las 14:00 horas, como siempre Juan Manuel llegó a su casa y acordó con Griselda salir a comprar la despensa a un autoservicio de la localidad, pero le dijeron a la mamá de la joven que les cuidara los niños, pues parecía que iba a llover.
La feliz pareja regresó alrededor de las 21:00 horas y les dieron de cenar a los niños, quienes se fueron a dormir cansados de jugar todo el día, excepto el más pequeño, quien era arrullado por su mamá.
Griselda y su pareja platicaban en la humilde sala sobre los próximos planes de bautizar al niño, dijeron que lo harían en la capital regia, donde vive una de las hermanas del laminero, quien se tomaba un par de cervezas.
Mientras que la fémina daba un biberón de atole al pequeño, pues asegura que con la leche sola no completaba, además que su situación económica no les alcanza para más.
Tras arrullarlo, el pequeño se quedó profundamente dormido y aproximadamente a las 23:00 horas, todos se fueron a dormir y las luces de la segunda planta se apagaron, para esperar las del nuevo día.
Pero sólo pasaron unas horas cuando Griselda movió al más pequeño de sus hijos y se dio cuenta que no se movía, de inmediato sus instinto de madre la obligó a levantarse para revisarlo.
“Cuando yo me muevo, lo acomodo y (el bebé también) se mueve, pero ya no se movió y estaba todo suelto”, asegura la mujer, quien de inmediato despertó a su pareja para comunicarle los hechos.
Intentaron hacerlo reaccionar, pero no podían, así es que le hablaron a la abuelita del menor, quien salió a pedir auxilio a los vecinos, pues por el lugar transitan muy pocos vehículos de alquiler.
Aunque trataron de llamar varias veces a la Cruz Roja, la misma desesperación provocó que colgaran y no terminara de decir lo que pasaba, ni el lugar donde se encontraban a la radio operadora.
A bordo de una camioneta de un joven, a quien sólo conocen como Pepe, llegaron a la Cruz Roja.
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