Coahuila

Publicado el martes, 29 de marzo del 2011 a las 15:01
Nueva Rosita, Coah.- Fundadora de la Escuela Superior de Minería y de Bachilleres en el año de 1959 y con 60 años al servicio de la educación, la Escuela de Bachilleres “Urbano Riojas Rendón”, rindió un homenaje póstumo a la maestra María Guadalupe Zúñiga Díaz, quien falleció el pasado 26 de marzo a causa de una embolia.
En punto de las doce del mediodía, el féretro fue recibido en las instalaciones del plantel con una valla humana encabezada por los alumnos y docentes, que con mucho cariño recuerdan a la maestra.
Para recordar esas reuniones con la maestra que siempre aportaba cuestiones pedagógicas, didácticas y educativas, la profesora Clemencia Perales fue la encargada de dar el último pase de lista de los docentes y se brindó un minuto de silencio y un minuto de fuertes aplausos por una persona que fue pilar de la educación en la Carbonífera.
Más de 40 docentes que conforman el plantel encabezados por su director, Ulises Cárdenas Peña, familiares, compañeros de la homenajeada y el alumnado, estuvo presente en esta ceremonia de despedida donde fue recordada como una persona alegre e inolvidable por sus frases durante la clase como: “Huevos Días”, “con calzones y sin calzones”, “las manitas negras no se rajan” y “a volar palomas”.
Su nieto Armando Galindo, dirigió su agradecimiento ante los presentes por el homenaje y dijo que su abuelita Guadalupe le deja un gran legado de lucha para alcanzar los sueños por más imposibles que parezcan.
“Me siento muy afortunado de haber tenido una abuelita así, regañona pero muy cariñosa, gracias a ella soy lo que soy, no importa que nos agüitaba las fiestas y me decía homosexual porque me dejé el cabello largo, me enseñó a salir adelante y gracias a ella pronto terminaré mi carrera, era conocida como la abuelita de los gorritos, por que tenía colección de sombreros, pero sobre todo por su gran calidad humana”, comentó.
Por su parte, el director del plantel la describió como una persona que antepuso siempre el interés a la educación y dedicó su vida al servicio, prueba de ello es que con sus 75 años ella seguía dando clases en esta institución, negándose a la jubilación por su gran entusiasmo para desarrollar su carrera.
“La EBURR se viste de luto para despedirla, pero se ilumina con sus colores en la certeza de que sus grandes enseñanzas no mueren y su memoria queda en el corazón de todos nosotros, sus compañeros y alumnos, me da mucho gusto que fue una mujer de superación constante, que no se cansó por expresar sus ideales a través de la acción y no de la omisión, dejándonos este gran ejemplo”, dijo Cárdenas Peña.
Apenas el año pasado recibió el reconocimiento “Nuestro orgullo, nuestra gente”, por parte del Sindicato de Trabajadores al Servicio de la Educación de la Sección 38, por ser una de las mejores docentes en Coahuila.
Con la colocación de una arreglo floral en el ataúd de la maestra, los docentes y maestros montaron guardias de honor y la despidieron con la leyenda “hasta luego manitas negras” como se despedía ella de sus alumnos, el cuerpo fue trasladado a la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús para finalmente ser sepultado en el panteón municipal.
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