Internacional
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AP
Publicado el viernes, 3 de mayo del 2013 a las 14:01
Nairobi, Kenia.- La decisión de extremistas islámicos de prohibir la llegada de ayuda alimentaria y una “normalización de la crisis” que insensibilizó a los donantes internacionales ante el desastre que se avecinaba hizo del centro-sur de Somalia el lugar más peligroso del mundo para ser niño en 2011.
El primer estudio profundo de las muertes en Somalia en ese año, difundido ayer, calcula que 133 mil niños menores de 5 años murieron, con una tasa de muerte infantil cercana a 20% en algunas comunidades.
Eso representa 133 mil fallecimientos de infantes menores de 5 años a partir de un total de aproximadamente 6.5 millones de habitantes en el centro-sur de Somalia. En comparación, en ese mismo periodo murieron 65 mil niños menores de 5 años en todos los países industrializados del mundo, que en conjunto tienen una población de 990 millones de personas, dijo Chris Hillbruner, asesor de seguridad alimentaria en FEWS NET, una agencia especializada en advertir de hambrunas patrocinada por Estados Unidos.
“La escala de mortalidad infantil realmente está muy por encima de lo usual”, afirmó Hillbruner en una entrevista telefónica desde Washington.
El nuevo estudio puso la cifra total de muertes por hambre en casi 260 mil. The Associated Press reportó por primera vez la cantidad de fallecimientos el lunes, con base en las declaraciones de funcionarios a los que se les había dicho del informe.
FEWS NET es una de dos agencias de seguridad alimentaria que patrocinaron el estudio; la otra es la rama en Somalia de la Unidad de Análisis de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Ambas le advirtieron al mundo a fines de 2010 que la falta de lluvia en ese país significaba que se aproximaba una hambruna.
¿Por qué la respuesta humanitaria fue tan lenta? Hillbruner indicó que una razón de ello es la sensación en el mundo de que los somalíes siempre están sufriendo.
“Creo que uno de los aspectos clave es que hubo esta ‘normalización’ de la crisis en el centro-sur de Somalia, y pienso que la comunidad internacional se ha acostumbrado a que en el sur de Somalia haya niveles de desnutrición e inseguridad alimentaria que en otras partes del mundo serían considerados inaceptables”, señaló Hillbruner.
El estudio fue elaborado por Francesco Checchi, epidemiólogo de la Escuela Londinense de Higiene y Medicina Tropical, y por Courtland Robinson, demógrafo en la Universidad Johns Hopkins.
Para el reporte se obtuvo su información de 200 sondeos de mortalidad elaborados por la Unidad de Seguridad Alimentaria y Análisis Nutricional, incluidos 61 del periodo de hambruna, así como datos sobre los precios de los alimentos, los salarios y el acceso de la ayuda humanitaria.
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