Todos estamos muertos de miedo: por lo que sucedió, por lo que sucede y por lo sucederá en el mundo. La detención de Nicolás Maduro en piyama, a pesar de que dormía al lado de su esposa, Cilia Flores, en un dormitorio de un búnker militar, con puertas de acero, en Caracas, fue arrestado, con sus 90 kilos a cuestas, por órdenes de Donald Trump, Presidente de Estados Unidos.
Sí, al matrimonio Maduro se lo llevaron casi a rastras, primero hacia a un helicóptero y luego a un avión para ser trasladados a Manhattan, y se lo llevaron a la prisión de Brooklyn. Esta imagen ha aparecido en todas las redes y entre más la vemos, más nos parece increíble. ¿Quién sería capaz de meter a la cárcel al dictador venezolano, por quien se ofrecían 50 millones de dólares? “Nos ahorramos 50 millones (por sus vínculos con organizaciones criminales, como el cártel de los Soles y el cártel de Sinaloa), él tuvo muchas oportunidades y decidió actuar como un salvaje”, expresó Rubio (secretario de Estado), quien indicó que la recompensa no la cobrará nadie y que la operación fue realizada y organizada por las fuerzas militares de Estados Unidos” (El Colombiano).
Llama la atención que cada vez que pasaba Maduro por los corredores, escoltado por dos oficiales de la DEA, saludaba a los demás agentes y les decía con una ligera sonrisa: Happy New Year! ¿Por qué se le habrá visto a Maduro tan seguro y hasta de buenas, incluso durante el juicio, a pesar de que el texto que lo acusa a él y a su esposa, su hijo y otros dos altos funcionarios, contiene 25 páginas y cuatro presuntos delitos: conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína y posesión de ametralladoras y dispositivos? Según el Washington Post: “En esencia se trató del arresto de dos fugitivos acusados de la justicia estadunidense”, dijo Marco Rubio. Por su parte, Maduro declaró ayer ante el juez: “Todavía soy el presidente de Venezuela”.
Mientras Musk aplaude la captura de Maduro, el senador Bernie Sanders, antes del Dartido Demócrata y hoy independiente, dice que Donald Trump violó una vez más la ley y una vez más no respetó la Constitución: “El Presidente de Estados Unidos no tiene el derecho unilateralmente de llevar nuestro país a la guerra sin el Congreso, incluso de arrestar a un dictador como Maduro… No tiene derecho de dirigir Venezuela como lo dijo… De lo contrario, esta violación de la ley internacional da luz verde a cualquier país en la Tierra que quiera atacar a otro país para apoderarse de sus recursos o cambiar de gobiernos”.
¿Cómo no estaríamos muertos de miedo si lo que quiere Trump, tal como lo explica Sanders, es revivir la doctrina Monroe bajo la creencia de que Estados Unidos tenga el derecho de dominar las afueras del hemisferio? ¿Cómo no le tendrían miedo los venezolanos, incluso más que a Maduro, si lo que quiere Trump es controlar las reservas de petróleo de Venezuela? ¿Quién será peor Trump o Maduro? Sin duda, Trump, porque es el que tiene más poder en tooooodo el mundo. En cambio Maduro está encarcelado y lo más probable es que no regrese jamás a Venezuela. Claro, para los fines colonialistas de Trump, le conviene más apoyar a la ahora presidenta Delcy Rodríguez, más débil y vulnerable, quien juró ayer ante la Asamblea Nacional y dijo: “Vengo con dolor por el sufrimiento que se le ha causado al pueblo venezolano luego de una agresión militar ilegítima contra nuestra patria, vengo por el dolor por el secuestro de dos héroes que tenemos de rehenes en los Estados Unidos de Norteamérica, Nicolás Maduro y la Primera Dama de este país”.
Si Rodríguez, tal como se lo advirtió el presidente de Estados Unidos, no actúa como él quiere, podría enfrentar un destino peor que el de Maduro, por eso también ella está muerta de miedo.
¿Y María Corina, líder de la oposición y Premio Nobel de la Paz? ¿Y Edmundo González Urrutia? ¿Por qué no ocuparon ninguno de los de inmediato la Presidencia de su país? He allí otro de los tantos misterios que encierra esta captura de Maduro, totalmente ilegal y condenada por países como Rusia, China, Irán, Cuba, Corea del Norte, Brasil, Chile, Colombia, España, México, Uruguay, etcétera. Como dijera el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani: “Trump ha cruzado una línea peligrosa. No puede actuar como si tuviera carta blanca para iniciar guerras sin rendir cuentas al pueblo estadunidense”.
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