Hubo dos situaciones que destacaron en la sesión del Consejo Político Municipal del PRI en Torreón: el liderazgo político del gobernador Manolo Jiménez Salinas, ovacionado cada vez que fue mencionado, y la evidencia de que, más allá de cualquier persona, el tricolor se sostiene en su gente y en la estructura territorial. Ese músculo quedó claro este sábado en el Centro de Convenciones, donde, con más de cuatro mil asistentes según cálculos oficiales, el PRI mostró que tiene ganas de obtener buenos resultados en las próximas elecciones.
El cónclave priísta de este sábado en Torreón tuvo como propósito ratificar a Verónica Martínez García como presidenta del Comité Municipal y a Felipe González Miranda como secretario general. La diputada federal aseguró que en el tricolor caben todos los sectores de la sociedad y habló con conocimiento de causa, pues entre los asistentes se encontraban integrantes de todos los sectores territoriales, así como representantes de la sociedad civil, empresarios y académicos.
Como parte del músculo priísta estuvieron presentes el dirigente estatal, Carlos Robles Loustaunau; el secretario de Operación Política, Diego Rodríguez Canales; los consejeros estatales Gabriel Elizondo Pérez y Luz Elena Morales; la secretaria general del PRI Coahuila, Olivia Martínez Leyva; y los consejeros Eduardo Olmos Castro, Omar Morales, Fernando Gutiérrez Pérez y Xavier Herrera.
Siempre aparece el impertinente, el prietito en el arroz. Esta vez el papel lo jugó uno de los colaboradores del alcalde Román Alberto Cepeda González: el director de Transporte Público, César Alvarado. Sin reparo alguno, utilizó las redes oficiales de la dependencia para anunciar su presencia en la sesión del consejo político priísta de este sábado. ¿Con qué intención? Solo él lo sabe, pero lo que queda claro es su incapacidad para distinguir la línea entre el servicio público y la militancia partidista. Temerario, y más aún porque la pifia ocurre en tiempos de cambios en el gobierno municipal.
Indignación generalizada en Torreón por la muerte de Carlos Gurrola, “Papayita”, intendente de una sucursal de HEB que habría fallecido luego de ingerir un líquido que, presuntamente, sus compañeros de trabajo colocaron en el recipiente con el que se hidrataba. Todo apunta a un caso de acoso laboral que ya investiga la Delegación de la Fiscalía General, a cargo de Carlos Rangel.
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