Arte

Publicado el domingo, 19 de junio del 2022 a las 09:55
Ciudad de México.- En el vestíbulo del Museo de Arte Moderno (MAM) se escucha, proveniente del primer piso, la grabación de un vallenato de Rafael Escalona que anuncia que ahí, en ese recinto de la Ciudad de México, alguien ha retornado a casa.
“ La muerte no llega con la vejez, sino con el olvido”, se lee en un pendón al pie de la escalera principal, con un diseño tapizado de mariposas amarillas, y junto al retrato meditabundo, intelectual, del autor de la frase: Gabriel García Márquez, jamás olvidado.
Este sábado se vivió como un día de fiesta en el MAM, con la inauguración de la exposición Gabriel García Márquez. La creación de un escritor global, un retrato del Premio Nobel de Literatura colombiano a partir de su archivo personal y profesional.
Proveniente del Harry Ransom Center de la Universidad de Texas, instancia académica que resguarda el acervo del escritor, la muestra se compone de decenas de manuscritos, fotografías, cartas, telegramas y recuerdos varios del autor.
Son los tesoros más preciados de cualquier “Gabólogo”: manuscritos anotados y corregidos de Cien años de soledad y otros libros emblemáticos; cartas con sus colegas, editores y mandatarios internacionales; fotografías de su vida antes y después de la fama mundial, y objetos de su taller de escritura, como su máquina de escribir y su primera computadora.
Es, a decir de Gonzalo García Barcha, hijo del escritor, una suerte de retorno a casa, pues este acervo se muestra por primera vez en México.
“ De donde salió originalmente, porque todo eso estaba en la casa de mis padres aquí en la Ciudad de México”, celebró el editor durante el recorrido para familia, amigos y funcionarios.
Con la curaduría del académico Álvaro Santana Acuña, la exposición comienza de forma cronológica, con la infancia de García Márquez en su natal Aracataca, traza su camino a través de sus primeras publicaciones periodísticas y literarias, y se detiene en su llegada a México.
De esta etapa, el curador destaca algunas curiosidades, como una carta astral que su legendaria agente literaria, Carmen Balcells, le mandó a hacer cuando se enteraron que Gabo había nacido en 1927, y no en 1928, como se pensaba.

También, un poema que publicó en 1944 con el seudónimo Javier Garcés, fragmentos de una columna periodística en los que prefigura lo que se convertirá en el mítico pueblo de Macondo, y un dibujo que él mismo hizo del pasaje en el que Remedios La Bella, ese mítico personaje de Cien años de soledad, asciende a los cielos.
Fotografías de un joven García Márquez se muestran con distintas personalidades, como el compositor Rafael Escalona (autor de su vallenato favorito, “La casa en el aire”), con el “Grupo Barranquilla” de periodistas colombianos y con “La Mafia” de la cultura en México, compuesta por los escritores Fernando Benítez, Carlos Fuentes y Carlos Monsiváis, y el pintor José Luis Cuevas.
El recuento cronológico pone especial énfasis en su llegada a la Ciudad de México, con documentos que, de acuerdo con Santana Acuña, fueron seleccionados específicamente para la versión de la muestra que abrió sus puertas en el MAM.
Gonzalo García Barcha, segundo hijo de García Márquez, ya nacido en México, encuentra en esta sección una de las más entrañables.
“ Para mí, es particularmente conmovedor que todo esto esté sucediendo aquí en el Museo de Arte Moderno, al cual me traían mis padres cuado era yo pequeño, nosotros somos ciudadanos de esta Ciudad, yo nací aquí, y hemos tenido la evolución de verdaderos, no puedo evitar decir la palabra, de verdaderos chilangos”, expuso.
“ Y me encanta la idea de que, ahora, la gente del Distrito Federal pueda echarle un ojo a cómo era la vida de un escritor, y a través de la vida de ese escritor, toda la vida intelectual. Se habla de Gabo, pero creo que en esta exposición se va a ver a muchos otros escritores, no sólo de la Ciudad de México, sino de todo América Latina”, abundó.
Paralelo a la muestra, en la Casa de la Literatura Gabriel García Márquez, la residencia del Pedregal donde habitó, se exhibe una colección de cartas recién encontradas que se irán también al Harry Ransom Center. Esta exposición, titulada Gabo a 40 años del Nobel: El escritor sí tiene quien le escriba, puede visitarse adquiriendo un boleto en el sitio cartasagabo.boletia.com

En el Museo de Arte Moderno, el recorrido cronológico se detiene con una sección dedicada enteramente a Cien años de soledad, que exhibe las que quizá son las joyas de toda la exposición: una selección de los tres manuscritos que se conservan de la novela, con el proceso final de edición de la obra.
Asimismo, cartas donde explica a sus amigos su proceso creativo, las primeras reseñas elogiosas y las legendarias primeras ediciones, incluyendo la que lleva la también mítica portada diseñada por Vicente Rojo, dan testimonio de la creación de la obra maestra de García Márquez.
“ Cien años de soledad es el libro que cortó la vida de García Márquez en dos mitades, es decir, hay García Márquez antes de Cien años de soledad y un García Márquez después de Cien años de soledad, que es el García Márquez que ya es un escritor de éxito y que todo lo que escribe se mira con lupa, se evalúa”, dijo el curador al respecto.
“ (También) un García Márquez que se empieza a implicar en los problemas políticos y sociales de su tiempo, y también un García Márquez que se convierte en un ícono global”, apuntó.
En las secciones siguientes, el escritor se muestra como un verdadero “carpintero” de la palabra, como él se consideraba, con los manuscritos de Crónica de una muerte anunciada, El otoño del patriarca y Memoria de mis putas tristes, donde queda patente su autoedición minuciosa.
Concluye, con el autor ya convertido en un emblema global, con una selección de los telegramas que recibió cuando, hace 40 años, ganó el Nobel; cartas y fotografías con mandatarios de todo el mundo, y entrañables misivas de sus lectores, como la de una niña ucraniana que lo declara un genio y le dibuja un ramo de flores.
“ En sus novelas e historias, Gabriel García Márquez hizo de lo local, algo universal. Y al hacerlo, se convirtió en algo más grande que su Colombia natal, más grande que su casa adoptiva, México, y más grande, en efecto, que todas las Américas del norte y el sur”, elogió durante la inauguración Stephen Ennis, director del Harry Ransom Center.
A ritmo de vallenato, la exposición, que permanecerá en el MAM hasta el 31 de diciembre, abre con una frase de García Márquez: “Yo nunca me despido porque el que se despide no vuelve”.
En su vuelta a casa, Gabriel García Márquez demuestra que nunca se despidió de México.
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