Coahuila
Hace 1 mes
POR: LUIS ALEJANDRO FLORES ESPINOZA
El Mundial 2026 -que México organizará junto con Estados Unidos y Canadá- puede dejar beneficios económicos visibles en el corto plazo, pero también riesgos que conviene anticipar. La evidencia internacional muestra un patrón claro: los eventos masivos sí mueven turismo, consumo y empleo temporal, pero no garantizan por sí mismos un salto sostenido del PIB, y cuando hay sobrecostos, la presión fiscal puede durar décadas.
Entre los impactos positivos destaca la derrama turística. En Sudáfrica 2010 se reportaron más de 300 mil visitantes internacionales asociados directamente al evento, generando miles de millones en gasto turístico. Ese consumo se distribuye en hoteles, alimentos, transporte, comercio y entretenimiento, beneficiando principalmente a pequeñas y medianas empresas.
Otro efecto positivo es el posicionamiento internacional y la atracción de inversión. Londres 2012 reportó miles de millones de libras en comercio e inversión derivados del impulso mediático y comercial de los Juegos Olímpicos, además de un importante número de empleos temporales y contratos empresariales posteriores al evento. Cuando existe estrategia de legado, estos beneficios pueden extenderse más allá del corto plazo.
Un tercer impacto potencial es la mejora en infraestructura. Cuando las inversiones se orientan a resolver necesidades existentes -movilidad urbana, conectividad, seguridad y modernización de aeropuertos- el evento funciona como catalizador de proyectos que ya eran necesarios.
Sin embargo, los riesgos también son claros. Diversos estudios internacionales muestran que los grandes eventos deportivos suelen presentar sobrecostos importantes. En el caso de los Juegos Olímpicos, investigaciones académicas han documentado incrementos presupuestales recurrentes, en algunos casos superiores a 50% respecto al presupuesto inicial. Estos sobrecostos pueden traducirse en mayor endeudamiento público y presión sobre las finanzas gubernamentales.
Además, algunos análisis económicos han señalado que el impacto en el crecimiento del PIB puede ser limitado o temporal. Aunque ciertos sectores como turismo y servicios sí se benefician, el efecto macroeconómico agregado no siempre es tan elevado como se proyecta inicialmente.
También existen riesgos de inflación local en ciudades sede, saturación de servicios, desplazamiento de consumo y construcción de infraestructura que posteriormente tenga poco uso.
Para que México maximice beneficios y minimice riesgos, la clave será la planeación financiera y la disciplina presupuestal. Priorizar infraestructura útil y permanente, mantener transparencia en contratos, fortalecer la estrategia turística y evitar endeudamiento innecesario serán factores determinantes.
El Mundial puede representar una oportunidad histórica para México, pero la experiencia internacional demuestra que el verdadero éxito no depende solo del evento, sino del legado económico y social que se construya alrededor de él.
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