Estimados lectores:
Me llena de gratitud y de gozo el alma, ya que el Niño Jesús amoroso ha renacido en muchas almas de cada integrante de familias en el mundo. Esperando de corazón ustedes, mis estimados lectores, también tengan una Nochebuena en compañía de sus seres más queridos de renovación, amor, compasión, ternura, perdón, reconciliación y de luz del Espíritu Santo en sus almas, que el nacimiento del Niño Dios sea un bálsamo para todos aquellos que en Él creemos y confiamos.
Esta Navidad 2023 será distinta en muchas personas, hemos tenido la gran bendición de hacer algo por los más vulnerables y necesitados de lo más básico, hablo de los miles de migrantes que llegaron hace una semana a Estación Marte, por General Cepeda. Los misioneros de la parroquia de Samara estuvieron allá y se encontraron con más de mil migrantes hondureños, con ese sueño de una mejor vida en los EUA, donde miles y miles mueren cada año en esta travesía, diría yo del terror, ya que un porcentaje importante de las personas que cruzan el Río, mueren, desde recién nacidos, niños, niñas, adolescentes, adultos y adultos mayores. Algunos pocos logran llegar a su destino, pero muchos otros desafortunados sólo encuentran la muerte.
Pasan un sinfín de tragedias, y por supuesto que los polleros (quienes cobran una fuerte cantidad por llevarlos a la frontera son objeto de engaño, ya que muchos, los han dejado en contenedores de tráiler abandonados y tristemente fallecen por falta de oxígeno y de enfermedades por tanta contaminación, ya que ahí mismo hacen sus necesidades fisiológicas; es una condición infrahumana.
Admiré la respuesta inmediata de los feligreses al ver un video que el padre Mario Cruz, nuestro párroco, envió solicitando ayuda inmediata con agua, comida, cobijas, toallas sanitarias, pañales, ropa de frio en general, medicamentos, como paracetamol, y ácido fólico ya que venían mujeres embarazadas, ropa interior, entre otras necesidades básicas. La respuesta no se hizo esperar ya que cada 5 minutos llegaban los de gran corazón a entregar burritos, tacos, tortas, sándwich, naranjas, botellas con agua, naranjas. Todo ellos para que salieran las camionetas lo más pronto posible, y alcanzar a los hermanos migrantes que tuvieran una comida calientita, en su camino a ese sueño de una mejor vida. Los invito para orar porque lleguen sanos y salvos a su destino. Así como ser empáticos y ayudar cada uno en base a las posibilidades. Hasta el que no tiene nada, he visto que se despoja de esa nada para ayudar al que tiene más que nada.
En una tienda de conveniencia cerca de mi hogar, al norte de la ciudad, al llegar empecé a decirles a las personas a mi paso, la necesidad de ayuda que estábamos solicitando para los migrantes, y fue tan lindo ver que empezaron a poner en los carritos, aguas naranjas, medicinas, y demás cosas que se estaban requiriendo, para esos hermanos nuestros en desgracia. De verdad se me llenan nuevamente los ojos de lagrimas de emoción por ese amor que aun tenemos en el mundo, porque somos más los buenos. Gracias infinitas a quienes ayudaron haciendo los burritos rápidamente, a mis amigas y conocidas, a mi cuñada que son parte de los MATLACHINES, que se dieron a la tarea amorosa de cocinar, benditas manos llenas de ese amor al prójimo, gracias a todas ellas, y de mis hermanos de comunidad, no digo nombres porque son cientos de ellos que fueron llegando amorosamente con sus manos llenas de víveres, amé ver a nuestros jóvenes con bolsas de burritos calientitos, con chamarras, calcetines nuevos, mi vecinita que en ese momento salía a despedir a su hija y nietos, corrió a darme ropita de sus nietos, ya que había muchos niños en esta oleada que bajaban del tren. Afortunadamente, estaba también sacando como cada diciembre ropa de mi familia, que donamos siempre, algunas aun con etiqueta como muchos de nuestros amigos de la comunidad de Samara, porque no es dar lo que nos sobra, sino lo que necesitamos también, pero ellos lo necesitan más aun, y que bonito. Dios nos multiplique en bendiciones.
Estimados lectores: esto es parte de la verdadera navidad, de ese compartir de lo que tenemos con los demás, y no lo que nos sobra, sino lo que nuestro corazón amoroso nos dicta. Si soy abundante en amor, seré abundante en mis acciones buenas para servir a los más necesitados.
Gracias a los hermanos de comunidad que también fueron junto con el Padre Mario Cruz, en la noche a encontrarse en la carreta con los hermanos migrantes, que venían caminando por la orilla de la carretera, con frío, hambre, miedo, incertidumbre, enfermos, y creo hasta una pobre mujer dio a luz. Gracias infinitas, que sigan en paz en sus hogares, alegres y en unión familiar, porque es un regalo divino los que tenemos las necesidades cubiertas, ya vemos en el mundo tanta tragedia, que en lo que este en nosotros hacer, lo hagamos sin titubear, sabiendo que toda acción buena, viene del Espíritu santo que es Dios mismo-
Feliz navidad mis estimados lectores, un abrazo fraterno. Tenemos esta semana para preparar el alma para agradecer por este año que termina y con esperanza recibir el nuevo año 2024.
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