Saltillo
Por
Néstor González
Publicado el lunes, 25 de julio del 2022 a las 04:03
Saltillo, Coah.- Han pasado dos años desde que “Hanna” golpeó a Saltillo con intensas lluvias desde la madrugada hasta muy entrada ya la tarde del 26 de julio de 2020. En la memoria quedan las imágenes de la gente abandonando sus casas, rescatadas por bomberos y policías en fraccionamientos al norte de la ciudad, como El Campanario.
Desde entonces poco han cambiado las cosas: se han realizado algunas obras, se han tenido pequeños avances en algunos aspectos, pero en términos generales, el problema de fondo sigue latente.
Tras los acontecimientos de hace dos años, las imágenes impactantes de automóviles, muebles e incluso personas arrastrados por el agua motivaron a que el tema fuera llevado al “Vamos viendo con Protección Civil, con Jesús, con Laura para que vean… deben de estar en una zona de riesgo, me imagino… lo vemos, ver si hay el programa de intervenciones urbanas que lleva a cabo la Secretaría de Desarrollo Urbano, del arquitecto Román Meyer… lo vemos”, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador el 9 de septiembre de 2020.
Un desfile de autoridades municipales, estatales y federales se dio cita en dicho fraccionamiento, uno de los más afectados con las lluvias de “Hanna”. Algunos como el coordinador de delegaciones federales, Reyes Flores, y el actual dirigente de Morena en el estado y entonces diputado federal Diego del Bosque, nunca se volvieron a parar ahí.
El Municipio tendió un puente directo a través del Instituto Municipal de Planeación, todavía bajo la dirección de Óscar Pimentel, quien estableció una mesa de trabajo con los vecinos de varias colonias del nororiente de la ciudad.

“ Podemos decir en resumen que hemos tenido avances importantes, como tener a los tres órdenes de Gobierno en una sola mesa, Municipio, Estado y Federación, para compartir responsabilidades; hemos establecido algo que llamamos el semáforo de compromisos, donde llevamos un seguimiento puntual con ellos, donde lo que nos prometen exigimos que se cumpla, sin embargo, al cumplirse dos años de ‘Hanna’ los resultados han sido poco contundentes”, dijo Ernesto Elizalde, vecino de uno de los fraccionamientos que se han organizado para exigir respuestas a las inundaciones de las colonias de aquel sector, que aglutina a más de mil familias de El Campanario, Loma Blanca, Nogalar, Country Club, Pinos sectores 1, 2, 3 y 4, Brisas y Jardines coloniales.
“ Empezamos el año con verdes, amarillos y rojos en ese semáforo, y ahorita en este momento, los primeros seis meses del año, todos los compromisos que tenemos en ese semáforo están en rojo… Los que habían arrancado se detuvieron, los que estaban en proceso se detuvieron, y los que no habían arrancado, siguen sin arrancar”.
Dijo que hace dos años se estableció como un canal interactivo al Instituto Municipal de Planeación, el Implan, que aunque no tenía bajo su competencia todas las atribuciones para solucionar los problemas, fungía como un orquestador de las acciones de los tres órdenes de Gobierno.
Un año seco
Este ha sido un año extraordinariamente seco, y las corrientes de agua y las inundaciones no son un problema para Saltillo… por ahora.
“ Hay mucha desesperación. Para bien o para mal este año ha sido de mucha sequía, ya lo hemos vivido. Según la Conagua, el próximo año se espera exactamente lo contrario, un año muy intenso de lluvias, de huracanes… ojalá para que todos lo que estamos sufriendo ahorita le demos la vuelta, pero eso nos va a traer ahora la otra problemática… la falta de agua y el exceso de agua siempre van a ser un problema”.
Un huracán sería desastroso
Para Elizalde, “Hanna” no tuvo el impacto de un huracán, pues llegó a Saltillo como una tormenta tropical degradada. Si llegara un huracán de la magnitud de “Alex” o “Gilberto” las consecuencias serían, a su parecer, desastrosas.
“ En los medios se dio a conocer que el ‘huracán Hanna’ fue lo que golpeó a Saltillo. Sí nació como un huracán, pero a Saltillo técnicamente llegó como una tormenta tropical degradada… nos llegó prácticamente antes de desaparecer. Con eso llegaron inundaciones donde el agua alcanzó 1.80 metros de altura. En algunos fraccionamientos tienen todavía las marcas de donde llegó el agua, y hablamos de una tormenta tropical degradada, donde los milímetros de agua que arroja son muy poquitos en comparación con un huracán categoría 1, 2 o 3”.
Aún sin solución
Una parte importante de la solución lleva muchos años en el escritorio de las dependencias municipales, estatales y federales.
El arroyo del Doce, el Blanco y el León confluyen desde el suroriente, en los límites de Arteaga y Saltillo, para llegar al arroyo del Cuatro Bajo, cuya canalización es vital para solucionar el desfogue del agua en el norte de Saltillo.
Su cauce ha sido invadido constantemente, como el cruce en el bulevar Eulalio Gutiérrez, cerca de la Casa de Descanso del Adulto Mayor, donde particulares han cercado propiedades en zona federal y, por si fuera poco, han tapado el cauce con tierra deliberadamente hasta dejar prácticamente un canal que va hacia el norte hacia las zonas residenciales de la ciudad.
Muchos arroyos tienen bardas construidas ilegalmente dentro del cauce del arroyo, con el fin de desviar el agua fuera de amplios terrenos de inundación que con los años han sido convertidos en nuevos fraccionamientos.
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