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Coahuila

Navidad con nostalgia   

Por Guillermo Robles Ramírez

Hace 2 meses

Generalmente en éstas épocas decembrinas evito salir lo más que se pueda más que lo que sea necesario, sin embargo, es imposible evitarlo teniendo que comprar días antes de la Noche Buena y Navidad.

Y sin sonar a Grinch, el motivo real es porque evito tener que manejar ante tanto tráfico; pero sobre todo por la gran cantidad de conductores de ambos sexos que en lugar de disfrutar o hacer más ameno las compras con espíritu navideño, se logra ver un aura de amargura, es decir, una gran parte de la gente están mal humorados conduciendo y sacando la hiel en el volante.

Pero además de lo anterior también pude observar a muchos padres de familia con caras desconcertantes porque no sabían qué comprarles a sus hijos y asustados por lo precios de los juguetes.

En ese momento recordé mi infancia de cuando le escribía la carta a Santa Claus, y también a los Reyes Magos sobre los juguetes que quería. Y aunque ustedes no lo crean todavía fui de esa generación que se me inculcó esta creatividad de creer en el señor regordete, barba blanca y que vestía de rojo para todos los niños y niñas que se habían portado bien durante el año. Aunque también la enseñanza de pedirle a los Reyes Magos a quienes les pedía esos juguetes que eran más pequeños en tamaño.

Pero estando ahí en esas secciones de juguetería, tuve esa nostalgia al comparar los nuevos juguetes a los que fueron de mi generación, considerando que han cambiado mucho, es decir, los juegos eran más sencillos, más básicos y sobre todo baratos, pero realmente divertían más dejando que la imaginación y la creatividad floreciera a flor de piel para poder complementar o hacer esa magia de conexión entre el juguete y tú.

Recuerdo que cuando era niño, no podían faltar los soldaditos de plástico con diferentes posiciones de acción tomándome la mayor parte del tiempo en acomodar los dos bandos que se enfrentarían entre sí; y con la frustración de no saber cuál bando iba a ser el vencedor siempre había uno. Aunque de algo sí era seguro que en menos de tres minutos eran todos desordenados y arribados por el bando ganador, cuando en realidad me tomó más de una hora en acomodarlos y decidiendo cuál soldadito tenía que estar al frente.

Otro de los juegos más populares eran las canicas que entre los amigos del barrio era el típico dar tres “quemis” o golpe al rival para embocarla en el “opi”, para poder tener la victoria y quedarte con la mejor canica o la favorita de tu amigo como trofeo haciéndola parte de tu colección, eso sí te dejaba un callo en la cutícula en el dedo pulgar, siendo este motivo de orgullo como buen jugador.

Pero el juguete supremo o, de ricos era la famosa pista de autos que se jugaba entre dos y en una pista haciendo la forma de un ocho y aunque todos ellos sufrían del mismo defecto de fábrica no importaba que tuvieras que darle un ligero empujoncito para desatorarlo de su riel y por más vueltas que diera la imaginación te transportaba adentro del carrito de carreras, imaginándome que iba adentro de él manejándolo a toda velocidad.

En el caso de las niñas tampoco había tanta complejidad porque no faltaban la muñeca, la bebe y el sueño de todas la “Barbie”, o en su defecto la famosa cocina en donde las pequeñitas terminaban haciendo pasteles de lodo para acabar su juego con un llanto porque su hermanito no quería comerse su pastel que con tanto esmero hizo.

Estos eran los juguetes de antes con los que por horas se podían entretener los niños del pasado, además de que eran más económicos, pero en la actualidad son más caros, sobre todo complejos e indistintos entre niña o niño, ya que ambos sexos les gusta un videojuego, un Wii, PlayStation o cualquier videojuego de consola, así como aquellos que se juegan en un celular, o Tablet; la batería acústica entre otros más equipos electrónicos. Aunque al parecer estos ya empiezan a pasar de moda y tienen que ser aquellos utilizados desde una plataforma de computadora de escritorio o portátil.

Definitivamente eran mejor los de antes que los de ahora, o al menos ese es mi muy perspectiva opinión, ya que aquellos de mi época orillaban a que desarrollaras la imaginación teniendo esa creatividad para poder recrear cualquier escenario en tu mente, sin la ayuda de la intervención tecnológica como la interactividad con la tecnología. Posiblemente las personas de mi edad, es decir, la Generación X, tendremos más recuerdos con nostalgia en épocas navideñas porque estábamos más en contacto con nuestras emociones, en donde se convivía más con la familia y no aislado detrás de un teléfono o un videojuego. Sin embargo, también soy consciente que son otros tiempos, otro tipo de infancia, en la que sin interesar eso, lo más importante es sacar una sonrisa cuando abran los regalos que tan esperados han estado debajo de ese árbol de Navidad. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org

 

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