Siempre, y más en nuestra sociedad, quienes detentan el poder requieren de tener control principalmente por evitar situaciones que pongan en riesgo su situación.
El poder real es internacional cuando vemos personajes que ostentan poder, muchas veces son removidos en la pequeña situación.
Hace casi 50 años, en Coahuila, hubo un gobernador populista, arbitrario, que en revistas políticas fue apodado: “el zar chiquito de Coahuila”, poco tiempo después fue obligado a renunciar ante un escándalo.
Salinas tuvo un gran poder, pero había otros poderes que lo hicieron limitarse.
Por Zedillo, ni se preocuparon, era solo un empleado del banco mundial.
Fox representó solo dudas al principio, su relación con una empleada trepadora hizo fácil manipularlo; se casó con ella, y le plantaron a Elba Esther y los hicieron soñar con que ella era posible próxima candidata a presidenta.
A Calderón solo lo limitaron con un congreso opositor y gobernadores coludidos con el narco.
Peña Nieto fue más fácil, tenía más malicia un vigilante que él, con el, la corrupción se volvió a disparar.
El actual tiene bien montado el teatro, vocifera contra la corrupción, contra el amiguismo, y demás demonios, y destruye y saquea peor ,odeado de los mismos que se beneficiaron en los regímenes que sataniza.
Considerando la historia personal, y que es difícil que se preste a acuerdos en lo obscuro, la posibilidad de que Xóchitl llegue al poder depende de que no represente un riesgo para los verdaderos dueños del lupanar.
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