Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
¡Imparable! Cristiano Ronaldo marca hat-trick y queda a 15 goles de los mil El diagnóstico tardío de la enfermedad renal le cuesta a México casi 70 mil vidas al año Cristiano Ronaldo alcanza los 985 goles con un triplete ante el Al Kholood Patrick Stewart e Ian McKellen: El ‘bromance’ que conquistó Hollywood España busca respuestas sobre segunda grave tragedia ferroviaria de este 2026

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Necropsia: Siempre se trató de un masculino

Por Eduardo Pacheco

Hace 2 años

Como usted sabe, alrededor del planeta y particularmente en las últimas dos décadas se pusieron de moda ciertas “doctrinas” que vinieron a desafiar todo el conocimiento acumulado en la historia científica y médica.

Algunos de estos pensadores y doctrinarios modernos empezaron a decir que en realidad las personas no somos lo que durante toda nuestra vida creímos ser (en relación a la existencia de sólo dos géneros), masculino y femenino, que nos fue enseñado por nuestros padres, abuelos y profesores, sino que, bajo esta nueva corriente de pensamiento social y jurídico se empezó a afirmar que la unión cromosomática de una persona (para ellos) no determina el género, sino que éste (el género) en realidad era una construcción social que nos fue impuesta por nuestros padres y sin nuestro consentimiento; dicho de otra manera, nuestra generación fue enseñada de que si una persona en su genética contenía una unión cromosomática tipo XY era un varón y que si correspondía a la unión XX entonces se trataba de una mujer. Las nuevas formas de pensamiento empezaron a decir todo ello era falso, porque para ellos lo moderno y progresista ahora era considerar que la genética de las personas nada tenía que ver con el género de la misma, sino que cada quien debe pertenecer al género con el cual mejor se identifique.

Estas formas progresistas de pensamiento, con el apoyo de las organizaciones mundiales como al ONU y la OMS, rápidamente se convirtieron en políticas públicas y programas sociales para promover lo que llamaron el libre desarrollo de la personalidad de cada ciudadano y con la ayuda de enormes recursos financieros y humanos que se usaron para arraigar estos nuevos programas, que dicho sea de paso, en mucho contribuyeron a lograr alcanzar los compromisos adquiridos por distintos países en la llamada Agenda 2030, que entre otros objetivos está precisamente lograr la reducción de la población a nivel mundial, pues es incuestionable el hecho de que las personas homosexuales no pueden, ni podrán nunca reproducirse entre ellos, al menos no en una forma natural como sucede en la población heterosexual.

México y Coahuila no fueron la excepción, desde nuestra querida Facultad de Jurisprudencia también se fueron incorporando estas doctrinas en el deseo frenético (yo diría obsesivo) de lograr el liderazgo nacional en la promoción de los llamados Derechos Humanos, entre los que se incluyó el tema del llamado respeto a los derechos de la comunidad homosexual y a los 110 géneros que actualmente reconoce la Organización de las Naciones Unidas.

Por lo anterior, se empezó a adoctrinar en estos conceptos a las nuevas generaciones de abogados y abogadas que, tanto en el ámbito privado como en el sector público, lamentablemente muchos de ellos cayeron en el engaño de abrazar estos nuevos contenidos y defenderlos desde la perspectiva de contrarrestar una supuesta práctica de discriminación de las personas.

Para citar un ejemplo claro de estas erróneas percepciones, en el año 2014 el Congreso de Coahuila aprobó el matrimonio homosexual (llamado igualitario) para que dos personas del mismo sexo pudieran unirse en las mismas condiciones en que lo hacían hasta antes de ese momento, un hombre y una mujer; Muchos fuimos los sectores que nos pronunciamos en contra de ese cambio legislativo que implicaba en mucho el riesgo de la disminución o incluso de desaparición de los pueblos; como consecuencia de manifestar públicamente nuestras posturas, opiniones y formas de pensamiento, la comunidad homosexual en Coahuila nos presentó más de 28 demandas por supuestos actos de discriminación, y siendo éste un tema prioritario del Gobierno Estatal en turno, juntamente con los abogados de diferentes dependencias del Gobierno Estatal y a través de la recién creada Dirección para Promover la Igualdad y Prevenir la Discriminación, se determinó en forma sumaria imponernos sanciones económicas altas, así como la obligación de tener que recibir cursos y conferencias de sensibilidad de los derechos de la comunidad LGBTTTIQy+, además de tener que colocar cartelones alusivos a dichos derechos en las iglesias Cristianas de Saltillo, por lo que nos vimos en la necesidad de recurrir ante los tribunales federales para solicitar el Amparo y Protección de la Justicia Federal por violaciones a nuestraqs garantías constitucionales y después de 2 años y medio de litigios, el Tribunal Colegiado del Octavo Circuito determinó concedernos el Amparo y Protección de la Justicia Federal, echando abajo todas las sanciones que la referida dependencia arbitrariamente había tenido a bien decretar en nuestra contra. A Dios sea la gloria, la honra, el poder y la alabanza, por los siglos.

Desde entonces muchos han sido los esfuerzos de la comunidad homosexual para que se les reconozcan derechos que van incluso en contra de la naturaleza, pues aunque han logrado por ejemplo, que en las actas de nacimiento a una persona que biológicamente es varón se señale como perteneciente al género femenino, aunque su nombre corresponda al de una mujer; aunque en una credencial de elector diga que la persona es mujer cuando a todas luces y con toda la videncia observable veamos claramente que se trata de un hombre;  a pesar de que en el cargo que ocupe ese varón se le empiece a llamar de una manera indefinida, usando palabras que ni siquiera existen en el diccionario ni en la Real Academia del Español, al final, todos sabemos que nadie puede cambiar la naturaleza real de las personas.

Finalmente, y a pesar de que los promotores de esas doctrinas han expresado hasta el cansancio que la violencia proviene del llamado patriarcado opresor, los hechos demuestran que la violencia cruel también es común entre las personas de la comunidad homosexual, las recientes noticias así nos lo comprueban; porque la violencia no se puede acreditar al solo hecho de haber nacido hombre y ser heterosexual, la violencia se va a presentar en las personas que no tienen temor de Dios, independientemente de sus hábitos, prácticas, gustos o perversiones sexuales.

Lo ocurrido recientemente así lo demuestra. Es lamentable la perdida de cualquier persona, sea hombre o mujer, tenga o no preferencias o gustos sexuales determinados. Lo más lamentable es ver cómo toda una vida sea empeñada a pretender lograr obtener el reconocimiento social frente a una realidad que es mucho más grande que cualquier percepción individual o de grupo.

El final trágico es muy lamentable y más aún cuando al final del día la ciencia, las autoridades que procuran la justicia, los médicos especialistas, los peritos forenses, todos ellos en su dictamen final, en sus conclusiones, determinan que la persona sobre quien se realizó la necropsia, se trataba de un masculino; al final todos los esfuerzos en vida de esas personas, fueron en vano, siempre trató de un masculino.

Que Dios bendiga todas las familias de Saltillo, de Coahuila y de México.

 

Notas Relacionadas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 4 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 5 horas

Contratará IMSS a 150 médicos especialistas para Coahuila

Hace 11 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 4 horas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 5 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 12 horas

Confirmado y amarrado