Saltillo

Publicado el sábado, 11 de julio del 2026 a las 04:45
Saltillo, Coah.- La escena de un pequeño llorando, aferrándose a su madre mientras extraños se lo llevan, no forma parte de una película de terror, fue el cateo con fines de recuperación ejecutado ayer en el domicilio de Janeth.
El video en el que se observa a elementos de la Policía Estatal quitarle el niño a su madre y entregarlo a la familia paterna ha consternado a usuarios de las redes sociales; del caso, el procedimiento “estuvo apegado a derecho”, aseguró la abogada Brenda de la Peña.
Pero… ¿A qué costo?
La especialista en controversias familiares explicó que el uso de la fuerza pública es necesario en ocasiones cuando uno de los padres se niega a entregar al menor a pesar de una orden judicial.
“
Esto se llama cateo de menor o resguardo de menor con fuerza pública. Cuando esto sucede es porque ya te requirieron en varias ocasiones que entregues al niño, o en varias ocasiones que des cumplimiento, y aun así sigues negando a un mandamiento judicial” , detalló.
Sin embargo, la legalidad del acto no evita que el niño sufra; arrebatárselo a su madre le puede afectar su salud emocional y sicológica, advirtió Berenice de la Peña, sicóloga y terapeuta familiar.
“
Este tipo de emociones, estos cambios bruscos, esa separación que se ve que experimenta de su mamá y todo esto, obviamente va creando afectaciones más y esta es una situación que no tiene respuesta para él”, detalló.
Urgen protocolos especializados
Situaciones como la que se observa en el video pueden causar un impacto en la salud emocional del infante…
La especialista indicó que acciones así provocan huellas emocionales que alteran su desarrollo integral.
Por ello, aseveró, sería importante implementar protocolos especializados para garantizar el interés superior de los infantes cuando se ejecutan estas diligencias, aseguró la sicóloga.
‘Sólo quiero saber que está bien’
La joven madre vive en una angustia constante, no sólo por el dolor de la separación, sino también el miedo de saber que la vida de su hijo corre peligro:
El pequeño, de 2 años, es alérgico a la proteína de vaca, por lo que no puede comer ningún lácteo o alimentos que contengan leche, también a los gatos, perros y algunas plantas.
Durante la diligencia, los agentes no se llevaron sus medicamentos y asegura que la familia paterna no tiene el conocimiento necesario para brindarle los cuidados médicos que su condición exige.
La madre denunció públicamente lo que considera un evidente caso de tráfico de influencias, pues aseguró que no existen razones para que se tomara esa decisión.
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