Hoy como nunca, niños y jóvenes se encuentran en alarmante riesgo y parecería que no existe preocupación desde el hogar como en el gobierno.
Debería preocuparnos el rumbo que están tomando muchos jóvenes, que aún no llegan a la mayoría de edad y se ven envueltos en delitos graves. Por ociosidad, porque no tienen buenos ejemplos en casa, un buen número de ellos se dejan llevar por lo que otros hacen, es decir, siguen lo que consideran es moda o para ser de alguna manera aceptados en grupos que nada bueno le van a dejar en su vida.
¿Falta de atención? ¿Falta de oportunidades? O es un conjunto de situaciones que se van sumando para atrapar a nuestros niños y nuestros jóvenes.
Traer un hijo al mundo significa una gran responsabilidad para los padres. Los hijos no son objetos, ni juguetes en un hogar. Es el compromiso que adquiere la pareja en el momento de decidir tenerlos.
No existe una escuela para padres que nos diga cómo actuar. Es un hermoso aprendizaje que empieza desde el embarazo. Principalmente es el amor que nos va llevando de la mano para arropar, cuidar y educar a ese ser del que un día tendremos que dar cuentas.
¿Qué está sucediendo en la sociedad que ese compromiso parecería esfumarse? ¿Qué hay de los gobiernos? ¿Nos hemos preguntado el por qué de unos años a la fecha hay tantos embarazos en adolescentes?
La libertad es un derecho, es cierto, pero en todo hay límites. “Es tu derecho” a hacer y decidir; “es tu cuerpo y tú decides qué hacer”. Esas y más frases que ya todos conocemos. Llegó un momento en que los padres no supieron o más bien no quisieron ver el riesgo que se iba a presentar en su familia al no poner orden en su casa y con sus hijas. Las consecuencias, las tenemos a la vista.
Los jovencitos, casi niños, haciendo uso de sus “derechos” empezaron a fumar, a beber licor para imitar a otros que los invitaban a hacerlo. No aceptar, hubiera significado ser blanco de burlas.
Afortunadamente hay excelentes niños y jóvenes cuyos padres se preocuparon y ocuparon de ellos. Esos padres le han apostado a la educación de sus hijos y ¡qué bueno! Es la mejor herencia que puede recibir una persona. Al menos eso creyeron nuestros padres.
Los malos, los pésimos ejemplos que están recibiendo y que llegan directamente a su móvil, ya sea a través de series, películas o hechos que corresponden a la vida real es verdaderamente preocupante. Jovenzuelos asaltando, robando autobuses, secuestrando casetas de peaje -que dicho sea de paso les deja miles de pesos en un día- enfrentándose a las fuerzas del orden sin que nadie los detenga, los amoneste y les de un castigo ejemplar.
¿Son estudiantes? ¿son profesores? En realidad, son delincuentes que no merecen la menor consideración.
Como si fueran pocos los pésimos ejemplos que están recibiendo niños y jóvenes, se suma el riesgo latente en centros de estudio a donde está llegando la droga. ¿Quién es el proveedor? ¿De dónde la obtienen?
Esos jóvenes, aún niños en muchos casos, están siendo atrapados por individuos sin escrúpulos ni moral a quienes no les importa en absoluto el daño que están causando a las escuelas, a las familias y más aún están atentando contra la salud de sus víctimas: Niños y jóvenes.
La inmigración, es otro gravísimo problema que tenemos. El haber permitido el ingreso sin control de miles de personas provenientes de diversos países, ha llegado al grado de beneficiar a grupos delincuenciales. La trata de personas es abominable, pero el ver un gran número de niños, solos, abandonados en la frontera norte de México sin la menor consideración y sin el cuidado de familiares, es indignante.
¿Qué está sucediendo? ¿Quién protege a nuestros niños de la maldad humana? ¿Qué sociedad estamos construyendo? ¿Qué mundo heredará la generación de nuestros hijos y nietos?
Queremos niños que vayan a la escuela a estudiar, no a ser presionados para vender o consumir drogas. Deseamos que los jóvenes respeten a las fuerzas del orden, no que las agredan.
Hay un gran potencial en muchísimos niños. Papás, protejan a sus hijos porque el mal existe y está muy cerca de sus hijos. Las malas influencias hay que detectarlas a tiempo. No teman pedir ayuda, cuando se requiera.
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