El pasado viernes el magisterio de Coahuila, agrupado en las secciones 5, 35 y 38 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, eligió a sus mesas directivas para un periodo de cuatro años a partir del 13 de diciembre.
Se trata de un hecho histórico ya que por primera vez lo hicieron a través del voto directo de los agremiados, no mediante asamblea de delegados como antes de la reforma laboral de 2019 ocurría.
Esto significa que la presencia en las urnas de los más de 50 mil trabajadores de la educación participantes, activos, pensionados y jubilados, fue más libre debido a la secrecía del sufragio, sin la indirecta democracia que anteriormente regía la renovación de los cargos.
En esas circunstancias uno supondría que florecerían entonces las libertades, el pensamiento crítico y la emancipación, pues las condiciones estaban dadas para –ahora sí– la fiesta democrática. Y no. No sucedió así.
Con fotografías de archivo donde los virtuales ganadores (Isela Licerio y Arturo Díaz, quienes fungirán hasta el 12 de diciembre de 2026 como secretarios generales de las secciones 38 y 35 respectivamente) le levantan la mano en señal de adhesión a su imposición en la entidad, Ricardo Mejía Berdeja presumió en redes sociales que ambos son de su establo. Al tercero, representante de la sección 5, se le vincula con el oficialismo en el estado.
Por tanto la pregunta es obligada: ¿y no podían ocupar esos espacios voces independientes y autónomas?
¿O es acaso lo anterior una utopía? ¿No se puede hacer vida sindical sin un obligado yugo? O se trata, más bien, de memoria muscular: les quitan la férula por unos instantes y, teniendo la oportunidad para rehabilitarse, regresa el músculo a su mala y acostumbrada posición. O como en este caso, adopta incluso una peor.
El tema, por lo demás, permite un profundo análisis sociológico que por cuestiones de espacio no es posible desarrollar aquí.
¿Por qué ofrecer su causa como botín político? ¿Simplemente buscan canonjías? ¿Acomodarse con quien creen detenta el poder, en un asunto de percepción errónea y mal cálculo político? ¿Pertenecer a un corral no contradice la esencia del sindicalismo?
La votación en las tres secciones sindicales no es aire fresco de renovación, ni siquiera un espíritu libertario, sino la proclividad hacia volver al más rancio corporativismo: al servicio del mejor postor.
Es inaudito: les quitan la correa por primera vez en la historia, y regresan a que se las pongan. Dijera Maquío Clouthier: “lo importante no es cambiar de amo, sino dejar de ser perro”.
Cortita y al pie
Que no se olvide: son los mismos profesores de Coahuila que, en su día, disfrutaban el dispendio en el sexenio encabezado por Humberto Moreira. Por mucho, como grupo, los más favorecidos de aquél vergonzante capítulo.
Por otro lado, sí, hay demandas reales y sentidas de su gremio, aunque otras magnificadas y politizadas hasta un punto de no retorno. También existe un movimiento de oposición encabezado principalmente por pensionados y jubilados, al cual no han resuelto históricos problemas continuamente planteados y eventualmente postergados.
Durante las últimas dos décadas Carlos Moreira mantuvo un control asfixiante del SNTE. Y como es obvio, nadie puede dominar las fuerzas de la naturaleza: agua que se estanca se pudre. Era insostenible su permanencia como líder en estos momentos.
Ahora bien, ¿la votación de los trabajadores de la educación impacta en la elección de Gobernador de Coahuila en 2023? Por supuesto que sí, tomando en cuenta que hasta el aleteo de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo.
¿Encamina hacia un determinado resultado? Por supuesto que no, máxime cuando el proceso electoral ni siquiera ha iniciado. ¿Es preámbulo de una transformación? Nada más alejado de la realidad. Cuál transformación, habría que preguntarse primero.
La última y nos vamos
Lo sucedido el viernes con el magisterio de Coahuila supone pasar de Moreira, a Morena. O lo que es lo mismo: de Guatemala, a Guatepeor.
Ojo: no son beneficiarios de programas sociales del Bienestar, subyugados por políticas asistencialistas-clientelistas y condenados a un círculo de pobreza con la cual se lucra, sino los otrora figuras centrales de la sociedad: maestros.
¿Son ellos quienes educan a las nuevas generaciones de coahuilenses?
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