Los secretos de las familias nunca son secretos. Por lo general el misterio y la información oculta que desean mantener las personas sobre sus averías, es un asunto público porque la nube del rumor siempre estará.
Cuando se trata de secretos que implican proteger a un abusador o agresor sexual, son eventos que marcarán y arruinarán de por vida a una persona, a la víctima por lo general, y a sus familiares cercanos y también dependiendo de la relación con el abusador. Pero existen asimismo secretos que deben de permanecer enterrados en aras de no hacer daño, pero es como guardar una granada de mano en un cajón.
Una lectora de las redes sociales me comparte lo siguiente, en un mensaje directo: “Te leo desde el blog y ahora que acabamos la escuela, me acordé de ti, de lo que te había contado antes de la relación que tengo con mis padres y de que te contaba que mi mamá siempre me regañaba a mí más que a ninguno de mis hermanos menores.
“Antes de la graduación, una compañera de la escuela se me acercó, no la conocía, y me dijo que éramos primas. Me lo contó con mucha seguridad y me dijo su nombre y yo no identifiqué ninguno de sus apellidos como cercano; entonces me dijo que era por parte de padre y que yo estaba idéntica a su tío J.
“Cuando llegué a mi casa le conté eso a mi mamá y creí que se iba a poner mal porque no reaccionó siquiera a lo que le dije. Me dijo que iba a acostarse y luego llegó mi papá y cuando ellos creían que mis hermanitos y yo dormíamos, estaba ella llorando y diciendo que a lo mejor yo ya sabía que no era su hija, que a lo mejor la estaba probando, que ahora qué iban a decirme. Entonces no soy hija de mi papá y ellos no quieren decirme. No sé si enfrentarlos y preguntarles, porque veo que eso les hace mucho sufrimiento, pero tengo derecho a saber. No sé tampoco por qué mi supuesta prima se tomó esa libertad también de revelar algo que no era su asunto…”.
Los padres y las madres siempre toman decisiones arriesgadas en sus maternajes y paternajes, y muchas de esas elecciones no son precisamente las adecuadas, pero se trabaja con lo que se tiene y se sobrevive muchas veces usando el instinto en el que se busca proteger de cualquier daño a los hijos e hijas.
No es algo imperdonable o inadmisible, sino solo son las circunstancias con las que han debido lidiar tu madre y tu padre, su pareja, en la crianza de una hija que no es producto del mismo núcleo. En muchos sentidos ha sido benéfico haber contado con un padre, aunque no el natural, que se encargó de parecerlo y actuar como tal, no solo por ti, sino por tu mamá, lo cual es muy loable.
Quizá habrá un momento en el que, cuando estés lista, debas de hablar con ellos de una forma conciliadora y compasiva. Los padres y las madres no son enemigos de sus hijos, solo son personas que están aprendiendo el oficio sobre la marcha.
Del señor presunto padre tío de la presunta prima, tú sabrás lo que decides respecto a saber o no de él, pero trata de manejarlo con tacto y delicadeza, y no antes de hablar con tus padres sobre tu origen.
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