Desde el Imperio Azteca, en lo que ahora es México, la población es más pasiva que un secretario particular.
Esa actitud de esquivar exclusivamente los perjuicios en vez de actuar, es la naturaleza del mestizo mexicano.
Por eso, el movimiento de independencia en Nueva España fue el último en alcanzar la independencia, y tuvieron que intervenir españoles, criollos, y hasta gringos para organizar un golpe de estado conferido por el mando más alto del ejercito realista: Agustín de Iturbide.
El régimen actual ha sido notoriamente destructivo y omiso y sorprende que una parte de la población persista en la actitud de soslayar la corrupción y destrucción del patrimonio mexicano.
En el caso del grave perjuicio provocado por el huracán Otis, por un lado, la omisión en informar del riesgo del meteoro, luego, el casi nulo apoyo a los afectados y el natural intento de ocultar cifras de afectados por el fenómeno.
Olvida el mexicano promedio mediocre uno de los verdaderos propósitos del gobierno y los impuestos; evitar daños y apoyar en la recuperación de esos fenómenos.
Esa imagen que todos vemos en TV del grupo de animales que pasivamente observan de reojo al depredador y solo esperan no ser ellos los afectados, es lo que siempre me hace imaginar a los mexicanos ante el crimen organizado o natura.
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