El Kamasutra es un tratado milenario de la cultura de la India sobre sexo, cuerpo y amor, que data de hace más de 300 años antes de Cristo. Fue escrito por Vatsiaiana, un escritor nacido en lo que se llamó el periodo Gupta.
El viernes pasado en Tele Saltillo hablamos en el noticiero sobre el Kamasutra, el cual no solo es un tratado de posiciones, como se le asume o se ha vulgarizado, sino también es un compendio de actitudes, actividades, semblanzas de cuerpos que se despliegan en 64 artes… Así les puso el autor.
Tras mi intervención me enviaron dos mensajes directos a mis redes sociales de Ivaginaria (Facebook, Instagram, Twitter), preguntándome sobre el hecho de que, si no es solo de posiciones, cómo se puede aprovechar el Kamasutra y si son válidos los materiales que se venden con este “tema” como son videos, juegos, kit de aceite para masaje, juguetes sexuales, disfraces para juego de roles en trajes indios, así como libros y material editado que se vende y promueve, en particular por las posiciones que se ilustran en el tratado.
Aunque es un documento pensado para el placer de la pareja y además de su reproductividad, plantea una sensibilidad delicada para acomodar los cuerpos y las posiciones en las 64 artes y, sea como sea, su interpretación occidental es la que se dirige a la coitocracia, porque en Occidente no se ve igual el sexo, la sexualidad, las relaciones sexuales y sus asuntos, que en Oriente.
Este principio de solo pensar en las posiciones, también tiene un resabio que la pornografía supo capitalizar muy bien: ¿cómo hacemos para que la actividad sexual sea más contundente en su impacto cuando se produce pornografía?, pues hay que realizar muchas posiciones porque eso quiere decir que se es muy versátil, que se tiene experiencia y conocimiento del cuerpo de la compañera o compañero sexual y de que se ha llevado el sexo a un sofisticamiento, porque se le agrega el elemento kamasutriano.
En realidad la posición preferida es una construcción personal a la que se llega con la práctica.
Curiosamente, aunque en el Kamasutra hay una sensibilidad hacia el cuerpo de la mujer y sus sensaciones, era porque se tenía un conocimiento pragmático, el mismo que se ha tenido desde siempre: el cuerpo de la mujer siente más y mejor que el cuerpo masculino, una fuerza del universo que no ha sido explotada. Una famosa cita de Homero sobre el placer femenino es: “El deseo tiene 10 partes: nueve son de la mujer y una del hombre”.
¿Qué podemos rescatar de beneficio para nuestra sexualidad mediante el conocimiento del Kamasutra?
Lo primero sería tomar literalmente su título: kama es la interpretación del placer a través de todos los recursos que poseemos como nuestros sentidos y nuestro sentido del placer que es necesario desplegar. Sutra es la forma en que se expresa.
Lo siguiente sería comprender al acto sexual como un conjunto de rituales que llevan al placer en su camino, es decir, disfrutar plenamente las fases de la respuesta sexual humana que son excitación, meseta, orgasmo, resolución y periodo refractario (planteadas por Masters and Johnson hace más de 50 años).
También sirve para comprender la complejidad del placer en el cuerpo de las mujeres, que en el Occidente y más aún bajo los regímenes cristianizados o católicos, ha sido anulado e invisibilizado, reducto a la reproductividad y al servicio del goce masculino.
Y también es recomendable revisar otros textos que la era victoriana nos reveló gracias a la invasión inglesa en la India, como el Bhagavad Gîtâ, que ya será motivo de otra columna.
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