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Coahuila

Nuestro amor por México

Por Cholyn Garza

Hace 4 años

Siento enorme tristeza al ver a nuestro querido México cada vez más empobrecido, humillado, sin que a nadie parezca importarle.

La aparición de bandas criminales está acabando con nuestro México y con su gente.  Ciudades antes tranquilas, sencillas cuyos habitantes se dedicaron a trabajar la tierra que les ha dado de comer por generaciones, se han visto invadidas por gente extraña, malvada, que llegó para posesionarse y robarles su
patrimonio.

El campo, que un día alimentó a cientos de familias, gente trabajadora que realmente amaba la tierra, ha sido profanado, por vivales.

La ambición llegó a grupos criminales que hoy se disputan las tierras, las ciudades y el poder.

Las cosas no suceden por sí solas sino por la complicidad que encuentran los vivales en quienes traicionan a su patria.  Complicidad en quien gobierna y la subordinación absurda de quienes deben lealtad a la patria.

¿Cuánto amamos a nuestro México? ¿Realmente nos importa nuestro país?  La violencia se ha ido apoderando de no pocas ciudades del territorio mexicano al grado de que surge la pregunta ¿quién gobierna en México? ¿Por qué han crecido tanto las bandas criminales? 

La respuesta no es difícil de encontrar: porque no se les ha combatido como deberían de haberlo hecho.  Porque no ha habido una estrategia que conduzca a eliminar los cárteles que tanto daño han causado y siguen causando a nuestro México.

Pueblos abandonados, propiedades incendiadas, hombres desaparecidos, mujeres solas y niños que no acaban de entender la suerte que les ha tocado vivir.

Si la pobreza lastima, más duele la violencia a que son sometidas cientos, quizás miles de familias en poblados cuya tierra, al menos les daba para comer.

Muchos se rebelan y les sale la casta para defender su hogar, su pueblo. Sin embargo, la superioridad en armas y en hombres que decidieron pasarse al lado de los infames, para atropellar vilmente a gente buena, a verdaderos hombres que han preferido luchar hasta el final en la tierra que los vio nacer y los
verá morir.

A ellos, a esos hombres de bien ¿Quién los defiende? ¿Quién los protege de tanta maldad?

La maldad de grupos criminales que han arrebatado vidas y con ellos los sueños de muchos mexicanos que luchan día a día por sobrevivir y por salir de la pobreza.

La vida no es fácil, de ninguna manera lo es.  Sin embargo, se sobrelleva cuando hay trabajo, cuando hay tranquilidad en el país.

La violencia ha llegado a niveles insospechados, jamás pensados.  Nunca imaginamos ver a nuestro México en las condiciones que se encuentra.

Y duele ver que en lugar de enfrentar con decisión a los que con sus acciones dañan al país, se les concede el beneficio de la libertad para que hagan lo que les venga en gana, así sea humillar y denigrar a elementos de nuestras Fuerzas Armadas.

En mi opinión, considero que todo tiene un límite.  Y el límite llega cuando por cuestión de una “obediencia” mal entendida, se pone en riesgo la seguridad nacional. Instituciones, ciudadanos, no tienen por qué pagar las consecuencias de individuos que no gobiernan, sino que dan órdenes sin medir las consecuencias de sus actos.

Individuos que se sienten con el derecho a destruir el país que se les ha prestado temporalmente para dirigirlo.  Y como es “prestado” quien esté en el poder debe buscar siempre el bien de la Nación y con ello, el bienestar de todos los ciudadanos.

Ahí, desde el poder se demuestra el amor a México, a la patria.  Porque el poder no es para beneficiarse de él, sino para dar lo mejor de sí mismo para engrandecer a la patria. 

Un gobernante que realmente ame a su país y respete su investidura, no provoca confrontaciones escudándose en el poder.  Un buen gobernante construye, no busca destruir, jamás.  Siente empatía con las personas enfermas, en especial los niños con cáncer; trata de unir fuerzas para sacar al país adelante.

Quien pretenda gobernar debe amar a su país y no solo la silla, no sólo el poder.  Echarle la culpa a los que se fueron sólo mostrará su incapacidad para sacar adelante a su país. Sólo mostrará ineptitud y espíritu de venganza.  Venganza que se sustenta únicamente en mentiras, difamaciones y abuso del poder.

Sería excelente que todos estuviéramos dispuestos a mostrar nuestro amor a México poniendo nuestras capacidades al servicio del país.  

Las instituciones no se hicieron solas, se fortalecieron con personas, con mexicanos que las sacaron adelante con su trabajo y esfuerzo.  Eso nadie debería olvidarlo.  México nos necesita a todos, más en estos tiempos en que grupos indeseables están apoderándose de territorio con violencia, pisoteando su suelo y privando de la vida a sus hijos.

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