Monterrey

Publicado el lunes, 21 de marzo del 2022 a las 11:04
Monterrey, NL.- Faltan pocos minutos para el mediodía y la cuatrimoto amarilla de Francisco Marroquín destaca entre una decena de repartidores que esperan los pedidos de comida en el estacionamiento de un centro comercial de la Avenida Raúl Salinas, en Escobedo.
Todos están listos para una nueva jornada que por lo general acaba alrededor de la medianoche.
Pero si la moto sobresale por su color, Francisco lo hace por su historia de superación.
Hace 34 años, Panchito, como le dicen sus amigos, nació con una malformación congénita que impidió el desarrollo de sus piernas.
Sin embargo, recuerda que desde niño su madre le pedía memorizar una frase que ha marcado su vida: “nunca digas no puedo”.
Y desde entonces es una regla para todo lo que hace.
“Mi lema desde morro es el que me enseñó mi mamá y es que nunca hay que decir no se puede, porque todo se puede en esta vida”, asegura mientras revisa su celular, en espera del primer pedido del día.
“Hay que hacer bonita la vida”, dice sin dejar de sonreir, “lo malo lo tomé para algo bueno, para no caer en depresiones”.
Esa actitud lo ha ayudado a sobreponerse del bullying.
“La vida no es color de rosa”, reflexiona, “las personas como yo no nacemos en cuna de oro”.
Desde muy joven empezó a vender las empanadas que preparaba su familia en la Colonia Infonavit Monterreal, en Escobedo.
“Así me ganaba la vida”, recuerda, “salía buen dinero, pero quería ganar más”.
Hace cuatro años su vida cambió al conocer a Edith, con quien se casó a los pocos meses de noviazgo. Ahora van juntos a todos los pedidos y mientras Francisco maneja, ella entrega la comida.
“Está conmigo en las buenas y en las malas”, asegura Panchito.
“Dios nos trajo aquí por algo, y es lo que les digo a todos, que si las cosas no salen hoy, lo intenten mañana, pero nunca dejen de intentarlo”.
Francisco y Edith planean tener un hijo, pero antes quieren comprar una casa.
Panchito se reúne con un grupo conocido como los “Biker Boys”, quienes reconocen la resiliencia de su amigo.
“Tiene mucha fuerza de voluntad para salir adelante, lucha por él y por su familia, es una persona muy alegre”.
Francisco busca ayuda para tramitar una licencia especial y no tener problemas con las autoridades viales.
Y así como empezó su día, lo termina repitiendo: “hay que hacer bonita la vida”.
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