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Publicado el martes, 17 de febrero del 2026 a las 04:05
Ciudad de México.- Policéntrica dado las diversas geografías donde se habla; polimórfica en sus variedades, y poliédrica en cuanto a sus usos, la lengua española es de suma complejidad.
Tanto así, que exige observación sistemática y cooperación regional, lo cual ahora se propone llevar a cabo desde el Observatorio del Español para América Latina y el Caribe (Oealc), presentado este lunes en el Auditorio José Vasconcelos del Centro de Enseñanza para Extranjeros (Cepe) de la UNAM.
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Esta nueva plataforma de análisis se orienta a examinar los cambios que experimenta el español, y a dimensionar sus implicaciones para la convivencia, el acceso al conocimiento y la participación social”, explicó el rector de la Máxima Casa de Estudios del país, Leonardo Lomelí.
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Sumamos así un espacio para observar el español, no como una abstracción, sino como una práctica viva; no como una norma fija, sino como un fenómeno dinámico que se construye y se deconstruye; no como un patrimonio excluyente, sino como un territorio donde también es válida la disputa”, apuntó, a su vez, Anel Pérez, directora del Cepe, instancia que en julio celebrará su 105 aniversario.
El primer observatorio dedicado específicamente a esta lengua en la región que constituye su epicentro, su núcleo demográfico y dinámico, surge en articulación con el Instituto Cervantes, cuyo Observatorio Global del Español (Oge) ha impulsado “una mirada internacional sobre la situación y el futuro de la lengua”.
De tal modo, ambas instituciones observarán cómo se habla en las fronteras, en las comunidades migrantes, en las grandes ciudades y también en los espacios rurales; “cómo hablamos cuando nos enamoramos, cuando exigimos en una marcha, cuando negociamos, cuando hablamos a un bebé o a nuestros muertos”, añadió Pérez.
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Reconociendo diferencias, por ejemplo, como el término ‘desaparecido’, con ese dolor que implica el verbo desaparecer en América Latina; o como la palabra feminicidio, que es una aportación prácticamente latinoamericana que pasó por primera vez a una ley en este país”, resaltó la titular del Cepe, aludiendo también a las “formas festivas y carnavalescas de la lengua”.
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Su propósito consiste en analizar, documentar e interpretar las formas de enseñanza y aprendizaje (del español); su presencia en los medios de comunicación, en la producción científica y en la traducción; su evolución en entornos digitales, y su interacción con otras expresiones simbólicas”, añadiría Lomelí.
De acuerdo con Fernando Rodríguez Guerra, quien dirigirá el nuevo Oealc, por décadas ha habido estudios valiosos sobre el español; sin embargo, son dispersos y no comparables, además de que los datos no siempre están sistematizados regionalmente.
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Ha faltado una observación integrada, continua y articulada”, señaló el académico, quien se referiría al Observatorio no como un proyecto coyuntural, sino como una estructura permanente de análisis. “En contextos de alta complejidad sociolingüística, la observación debe ser sistemática, comparable y sostenida en el tiempo”, prosiguió el experto.
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