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Coahuila

Ocaso de la miel política

Por Guillermo Robles Ramírez

Hace 3 semanas

Ustedes saben, la política en México siempre ha sido como una telenovela, llena de giros inesperados, alianzas que se rompen y personajes que, de pronto, muestran su verdadero rostro.

Y justo ahora, parece que esa etapa dulce, esa “luna de miel” entre la presidenta Claudia Sheinbaum y la Cámara de Diputados, se ha esfumado como el vapor de una taza caliente.

Nadie se puede imaginar cómo la Presidenta de México, se sintió cuando llegó con una iniciativa ambiciosa para reformar el sistema electoral, buscando cambiar las reglas del juego que tantos han criticado por años, y ¡sorpresa! Los diputados la rechazan de plano. No es cualquier cosa; estamos hablando de un golpe que deja ver las grietas en esa fachada de unidad que se pintaba al inicio de su mandato.

Personalmente siempre vi la idea de la propuesta original de la presidenta iba directo al grano, queriendo reducir esos diputados plurinominales que, en mi opinión y creo que en la de muchos de ustedes, son como regalos envueltos que los partidos se dan entre sí.

Esos asientos que no se ganan con votos directos del pueblo, sino a través de negociaciones en las sombras, listas cerradas donde los líderes partidistas eligen con el famoso “dedazo”, quién se sienta en la curul. Recuerdo una anécdota de un amigo que trabajaba en campañas políticas hace unos años; me contaba cómo en las “chiquilladas”, esos partiditos pequeños que se aferran como gatos panza arriba para no ahogarse, todo era un trueque: “Tú me das un pluri, yo te apoyo en tal ley”.

Pero siendo honestos al final, ¿quién pierde?. La respuesta tan obvia es nosotros, el pueblo, que vemos cómo se infla la Cámara con 500 diputados y diputadas que, francamente, muchas veces parecen más ocupados en cobrar sus jugosos sueldos y canonjías que en resolver los problemas reales de los mexicanos. ¿No les parece injusto?

Es como si tuviéramos un equipo de fútbol con demasiados jugadores en la banca, comiendo del presupuesto sin tocar el balón. Pero bueno, volvamos al meollo.

Esta reforma buscaba, entre otras cosas positivas, ir bajando poco a poco esa cantidad innecesaria de legisladores. Estratégica, sí, porque no era un corte drástico de un día para otro, sino un plan para hacer el sistema más eficiente, más transparente. Menos dinero derrochado en campañas eternas, más congruencia con ese gobierno austero que tanto se promueve.

Y al principio, todo iba viento en popa, es decir, Sheinbaum y su coalición sacaron adelante reformas controvertidas, esas que la oposición que por cierto a la que siempre se refieren como “conservadores” o “adversarios”, con adjetivos fuertes como corruptos, hipócritas, clasistas, siempre cuestionaba a gritos.

¿Recuerdan? Era como si el Congreso fuera una orquesta afinada, aprobando cambios que prometían un México transformado. Pero ahora, cuando llega esta iniciativa electoral. Ni siquiera los de su propio bando, Morena y aliados, la respaldan del todo.

Me pregunto, y les pregunto a ustedes: ¿por qué justo ahora, cuando se trata de tocar sus propios privilegios, se ponen los frenos? ¿Será que el interés personal pesa más que el beneficio colectivo? Es más claro que el agua o tan turbio como el lodo, dependiendo cómo lo vean, que esos puestos sirven más a los políticos que al pueblo.

Y no solo eso, miren, la cosa se complica aún más cuando miramos hacia atrás, hacia el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Parece que la luna de miel también se agrió un poco entre Sheinbaum y su mentor, aunque ella lo defienda a capa y espada.

Fíjense, hace poco, AMLO soltó un “tuit” haciendo un llamando a los mexicanos a donar a una cuenta de una asociación para ayudar a los hermanos cubanos, golpeados por el embargo de Estados Unidos y ahora con amenazas de aranceles de Donald Trump al país quien llegara a enviar un buque de petróleo. Un gesto noble, claro, pero… ¿inoportuno? Totalmente, sobre todo con las negociaciones del Tratado de Libre Comercio llamado el USMCA, en plena mesa de negociación en Washington, donde se discuten cosas cruciales como las reglas de origen para autos y productos.

La historia no miente pues solo hay que recordar los comentarios hechos en la misma plataforma de X antes Twitter del presidente estadounidense cuando son inoportunos han logrado no solo enredar todo, sino hasta sacudir las bolsas internacionales; es como echar leña al fuego cuando estás tratando de apagar una fogata.

Y lo más incongruente es que haciendo memoria que fue el mismo López Obrador quien, en su sexenio, barrió con un montón de asociaciones civiles, tildándolas de corruptas sin pruebas legales sólidas, y de la noche a la mañana las eliminó. ¿Y ahora crea una para Cuba? Entre líneas, se siente como si no estuviera del todo conforme con cómo Sheinbaum maneja las riendas. ¿O soy yo el que lee demasiado entre renglones? Ustedes díganme.

Ahora, con el rechazo fresco, es decir, ocurrió apenas el 11 de marzo, en una sesión que duró horas y dejó a todos exhaustos, y la presidenta no se quedó con los brazos cruzados. Pues ante su negativa ella anunció su “Plan B”, que ya no va por la vía constitucional porque esa que necesitaba la supermayoría y se le complicó, por las reformas a leyes secundarias, optando por enfocarse a nivel local para recortar privilegios y ahorrar recursos.

En resumen, consiste en poner límites estrictos a los presupuestos de congresos estatales y funcionarios municipales, como diputados locales, regidores y síndicos. Por ejemplo, topes basados en población o presupuestos estatales, reduciendo el número de regidores en municipios grandes como Acapulco o Monterrey, y capando esos “sueldazos” que a veces superan los 500 mil pesos mensuales.

Los ahorros se quedan en los estados para necesidades reales, como arreglar calles o mejorar el agua, y se amplía la participación ciudadana con más consultas populares sobre temas electorales y extendiendo la revocación de mandato para quitar a funcionarios flojos antes. Incluso, adelantan cómputos para resultados electorales más rápidos y regulan el uso de IA en campañas para evitar engaños con deepfakes.

Y por lo pronto la declararon, aliados como el PT y el Partido Verde ya se sumaron, asegurando la mayoría simple que se necesita precisamente el lunes 16 de marzo, se envía al Congreso para discusión.

Pero en los medios, lo llaman “reformilla electoral”, un término que suena a chiste, a burla de los mismos políticos. ¿Será porque quitaron lo más jugoso, como eliminar del todo los plurinominales o reducir drásticamente el financiamiento a partidos? o ¿porque toca fibras sensibles, como los privilegios de los que dependen tantos?

Realmente, ¿cuál es esa fibra delicada que hizo que diputados y diputadas, hasta de Morena, dijeran “no”? Porque, piénsenlo, con 500 en la Cámara, ponerse de acuerdo es como juntar gatos: imposible sin arañazos.

Y sí, se reafirma que no necesitamos tantos para decidir el rumbo del país, como siempre se ha pensado o al menos muchos mexicanos opinan así. Basta con menos, pero más comprometidos. Hay que reconocerlo, muchos de esos legisladores vienen del viejo régimen, aunque ahora vistan colores diferentes.

Saltan de partido en partido como si fueran camisetas: ayer PRI, hoy Morena; mañana quién sabe. Hasta cuándo, me pregunto, veremos caras nuevas con ideas frescas, gente que no arrastre el lastre de décadas de corrupción y clientelismo político.

Les cuento una breve historia personal para ilustrar: hace unos años, en una elección local, vi cómo un candidato plurinominal entró al Congreso sin pisar las calles, solo por lealtad al partido. Ganaba un “sueldazo”, viajaba en avión, mientras en su distrito la gente batallaba con baches y falta de agua. ¿Beneficio para los mexicanos? cero.

Eso es lo que esta reforma intentaba cambiar, y aunque el Plan B no llegue tan lejos, al menos mueve el avispero. Sheinbaum lo presenta como un paso contra los privilegios, y ojalá sea así.

Pero, vigilémoslo de cerca. Porque la política no es un espectáculo lejano; nos daña a todos, desde el presente porque nuestras decisiones de hoy afectan hasta el futuro de nuestros hijos. Y mientras tanto, el país sigue, con sus retos.

Trump allá, amenazando aranceles; Cuba pidiendo ayuda; y aquí, un Congreso que prioriza sus curules sobre la transparencia. ¿Será que esta “luna menguante” trae un nuevo amanecer? Solo el tiempo lo dirá, pero una cosa es segura; México necesita más que reformas; necesita gente honesta al timón. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org

 

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