Pues sí, esta variante que preocupa a tantos y que a la vez resulta casi indiferente para otros, llegó hace unos días a nuestro país, y lo hizo en avión, un sudafricano con esquema completo de vacunación, con las dos dosis aplicadas de Pfizer, y el dato no es menor.
Ómicron es una verdadera interrogante, ya que si bien, hasta el momento no se han presentado muertes asociadas, vale destacar que si en algo coinciden los expertos, es en advertir de su extraordinaria capacidad de propagación, superior incluso a la variante Delta, que es la que aún domina en prácticamente todo el mundo, incluyendo por supuesto a
México.
De lo poco que se sabe, van unos datos: se detectó oficialmente el 24 de noviembre en Sudáfrica –aunque había “casos ocultos” en Europa 8 días antes– y dos semanas después ya había cerca de un millar de casos confirmados en 38 países, y la Organización Mundial de Salud, considera hoy que es tres veces más contagiosa que las variantes Beta y Delta, las de mayor propagación hasta que apareció Ómicron.
Y sin más rodeos, esta variante presenta, en las semanas que tiene bajo estudio, 30 mutaciones en la proteína de espiga, esa que la ancla en las células del ser humano, lo cual la convierte en, y cito lo que dice la OMS, “muy peligrosa”.
¿Qué es lo prudente? Pues no caer en pánico, por supuesto, pero tampoco tomarlo a la ligera. Sabemos que estar vacunado no es suficiente y entonces corresponde aplicar, rigurosamente, en nuestra cotidianidad, esa receta simple, pero efectiva: usar cubrebocas y mantener siempre la sana distancia.
Piénselo, realmente no hay de otra. La vacuna ayuda, y mucho, pero no es garantía de inmunidad. Ayuda –según se ha documentado– pues en caso de resultar contagiado los síntomas serían más leves y el riesgo de muerte sería mucho menor, pero este no desaparece, como también está perfectamente documentado.
Así que no le busque, no hay de otra: sana distancia y cubrebocas, aunque ya esté harto de usarlo y aunque se muera de ganas de sacar a pasear esa parte fiestera, ya que simplemente no sería prudente.
Y finalmente, una mera sugerencia: no haga caso de los extremos, ni de los que anticipan que con Ómicron terminará la pandemia, ni de los que suponen que vendrá una quinta y brutal oleada de contagios.
Nadie sabe lo que podría suceder y precisamente por ello, nos toca responder al momento, y en este momento, el de fin de año e inicio del 2022 no hay de otra más que seguir
cuidándonos.
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