Seguridad

Publicado el lunes, 13 de diciembre del 2021 a las 10:53
Monterrey, NL.– A las pocas horas de haber sido dada alta del hospital, debido a uno de los episodios de migraña que padece desde pequeña, Abril González se infectó con Covid-19.
Tras casi dos meses de haber estado hospitalizada de nuevo por fuertes complicaciones de la enfermedad, la joven de 19 años hoy se recupera en casa y sus padres luchan para solventar la deuda de un millón 833 mil 300 pesos de los gastos médicos.
“Estamos tocando todas las puertas y haciéndole la lucha de todas las maneras posibles, poniendo todo en manos de Dios”, expresa Carolina Martínez, su madre.
Apenas estaba iniciando sus estudios universitarios de Economía, becada en la UDEM, cuando se contagió. Eran los primeros días de agosto.
Los médicos le indicaron que podía tratarse desde casa, pero en un lapso de 48 horas su estado de salud empeoró gravemente. Debido a las fechas de vacunación para su edad, aún no recibía el biológico.
El único espacio que encontraron fue en el Hospital San Jorge, donde estuvo hospitalizada por 51 días por neumonía, del 14 de agosto al 7 de octubre. Parte del tiempo la pasó entubada.
“Abril avanzaba poquito y se estancaba. El pulmón era el que estaba en riesgo de colapsar”, dice su madre.
La cobertura del seguro médico se agotó al cumplir el mes de hospitalización.
Mientras se preparaban para trasladarla a otro hospital, los médicos le advirtieron que tenía que quedarse ahí, pues su vida corría peligro si la movían.
“Por el riesgo no la podíamos mover”, recuerda Carolina.
Confiados en la fe de que las cosas saldrían bien, afirma la madre de Abril, decidieron mantener a la joven en el hospital. Tres semanas después, cuando la dieron de alta, consiguieron negociar el solventar los gastos a mediano plazo.
Para recaudar el dinero, que deberán liquidar antes del 30 de octubre del 2022, la familia emprendió la campaña “Un milagro en tus manos”, con la que han llevado a cabo espectáculos de comedia, venta de alimentos y piden ayuda de los ciudadanos con donativos.
La madre de Abril es dentista y el padre contador público.
“Si nos pudiesen ayudar, lo apreciaría bastante”, dice Abril, quien tuvo que suspender su primer semestre de universidad debido a la enfermedad.
“Todo cuenta, todo vale. Así sea una oración, así sea un buen deseo, así sea ayuda monetaria, todo es bienvenido, todo se agradece”.
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