Hace unas semanas, en un taller un hombre me preguntaba que por qué las leyes y los derechos de las mujeres siempre favorecían a las madres de familia y que, en el caso de los hombres, por qué no se consideraba como violencia también la que se ejerce en contra de ellos. Que parece que “ellos no cuentan”: quiero decirles que, si acaso existe una forma de violencia que se tipifica solo porque se ejerce contra las mujeres por el hecho de serlo, es porque es una violencia ancestral y sistémica que ningún gobierno de este país ha logrado erradicar.
Me escribe una persona que tiene estas mismas inquietudes y que quiere respuestas… “Antes que nada felicitarte por tu columna, que casi la leo todos los días, excepto cuando trae algo asqueroso, que no va con mis ideas. Respecto a los derechos de papi, del taller, (te comento que esperaba que las exigencias hacia papi las complementaras con sus derechos), te digo hasta ahora no sé cuáles son estos. Amé, trabajé, cuidé día y noche a cuatro chiquillos con mi ex. Y ahora ella los ha alienado a tal grado que no me han visto excepto un varón, el más chico. Que me comenta que yo ‘golpeaba a su mamá’. Le digo quién o quiénes te comentaron eso. Si así fuera estaría en el botellón. De tal forma que las dos mujeres y los dos varones, todos son profesionales de la UANL, ni me saludan, visitan o cosa parecida. Hace algunos días me dice el más chico ‘es que tú eras así o asá con mamá. What, me quedé perplejo y le comento; ¿quién te dijo eso? Y dice yo lo vi… entonces, ¿qué puedo hacer? Le pregunto. Gracias de antemano”.
Primero que nada, gracias por sus felicitaciones, pero la vida sexual y la educación en la sexualidad no me parecen para nada asquerosas, porque son dimensiones muy importantes de la vida, tanto como cualquier ciencia y disciplina transversal que apoya a la sexología. Quizás también habría que evaluar y diagnosticar por qué algunas cuestiones de la sexualidad le causan incomodidad tal, al grado de parecerle asquerosas.
Respecto a su caso con sus hijos e hijas, quizás lo razonable sería empezar a asumir la responsabilidad que le toca respecto a las razones de su separación y asumir su talante violento también, porque si su hijo menor le asegura que usted maltrataba a su esposa y usted lo niega, quizás necesite alguna terapia, para manejo de la ira, de la violencia y sobre todo de la realidad. Sus hijos le dicen claramente que usted maltrataba a su madre, lo vieron y usted lo niega. Además no todos los golpeadores están en la cárcel, por desgracia. No obvie eso. Que no lo hayan denunciado es otra cosa.
Cuando usted dice que amó y crió a sus hijos, no es un asunto por el cual debamos de darle un reconocimiento, porque es su trabajo también, por el cual, hay que decirlo, muchas mujeres no reciben reconocimiento o, peor, dinero para sustentar la crianza.
Quizás deba hablar con su exesposa de este asunto y preguntarle por qué los hijos e hijas tienen esa hostilidad y usted necesita resolverlo. No todo enigma se resuelve con el dicho de “los puso en mi contra”, que es la salida obvia y fácil. Desde el escalón de “no tengo la culpa” no creo que pueda solucionar nada. Si quiere a sus hijos de vuelta en su vida evalúe sus errores, piense en cómo enmendarlos y encuentre la forma de recuperar a su familia.
Notas Relacionadas
Hace 51 minutos
Hace 1 hora
Hace 2 horas
Más sobre esta sección Más en Nacional