Con solo ver las pirámides mexicanas, podemos entender, que, aunque duela, somos una cultura inferior.
Empezaba un servidor sus estudios profesionales, en una de las primeras sesiones, un maestro empieza con una mirada de superioridad, de desprecio, de reto, y nos expone y escribe en el pizarrón el ciclo de Krebs, en toda la sesión nos mostró que lo había memorizado, pero nunca nos dijo, para qué servía ese conocimiento.
En materias posteriores impartidas por él, evitó también, enseñar para que servía conocer ese ciclo fundamental en el conocimiento del funcionamiento de los seres vivos.
Igual cosa recibieron millones de mexicanos cuando tuvieron que aprender matemática, todos vimos esa asignatura como algo necesario para aprobar, pero muy pocos supieron para qué servía.
En los países que ahora sirven de ejemplo para mostrar lo que reciben los ciudadanos de sus sistemas de gobierno, en Europa, para ser precisos, y en donde no hay mediterráneo, para ser más precisos, desde el siglo 19, el conocimiento de la matemática, sirvió para teorizar y desarrollar múltiples teorías científicas, cuando los equipos disponibles ahora, no existían, teoría de partículas atómicas, teoría de la relatividad, teoría cuántica, espectro fotoeléctrico, agujeros negros, y muchas más, se escribieron con matemática y gis, mucho gis.
En cambio, acá en la tierra de los gruperos y “la raza cósmica”, la matemática y los doctorados, solo sirven para percibir salario mas alto, atormentar estudiantes y existir, en cualquier universidad, la mayoría de los investigadores no investigan ni la vida privada de su pareja, la productividad de los investigadores mexicanos rivaliza con la productividad de la siembra de temporal en el desierto de Coahuila. El único premio Nobel científico, el Doctor Molina, lo consiguió, siendo un ingeniero químico, que obtuvo su doctorado en Friburgo y en Berkeley, trabajando en una universidad gringa, los de la una aprovecharon para mencionar que Molina era egresado de esa universidad, algo tan influyente, como mencionar que era del rumbo.
Finalmente, esto nos lleva a preguntar, ¿cuál es el propósito de la democracia?
Si después de mil trampas y abusos, le das el poder a la gavilla del mesías del pantano, ¿esto serviría para tener servicio médico digno?
Si el poder actual despoja de el dinero de pensiones al Poder Judicial actual, ¿con la mejor democracia del mundo, les regresarán su dinero? Finalmente, todos esos miles son trabajadores y tienen los mismos derechos que los otros en un estado democrático
¿Tendrá el ciudadano acceso a toda la información de la labor del estado, sin excusas ridículas, calificando de seguridad nacional las cuentas?
¿Ya con democracia mundial, los títulos falsos impedirán a maleantes ocupar puestos en el poder judicial?
¿Ya con democracia, habrá medicinas para quienes las requieran?
Si la democracia no sirve para eso, díganme entonces, ¿ para qué la queremos?
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