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Coahuila

Partidos que se apagan solos

Por Guillermo Robles Ramírez

Hace 4 meses

Fíjense ustedes, apenas pasaron dos semanas desde esas elecciones del siete de junio para el Congreso local y todavía se siente el eco de los números. El PRI y su aliado se llevaron todo, carro completo en los dieciséis distritos.

Pero lo que más llama la atención, y lo que uno sigue dándole vueltas sentado frente a la computadora, es el contraste tan claro entre partidos que llevan años tratando de hacerse un espacio y terminan casi invisibles, y otros que apenas se mantienen de milagro.

El PRD, después de perder el registro nacional el año pasado, sigue en esa pelea de siempre por mantenerse vivo aquí. Hay quienes recorren los municipios con entusiasmo, hablan de estructuras, de sumar gente. Pero la historia se repite: sin bases municipales de verdad, sin quien te conozca de a de veras en cada pueblo, todo se queda en promesas que se llevan el viento.

Uno recuerda los intentos anteriores, las giras como la de Gustavo de la Rosa hace años, y ahora los esfuerzos actuales por registrar como partido local. Siempre lo mismo: Ocampo, San Pedro, algún municipio donde brilló un ratito y luego se apagó. Coahuila nunca le dio al perredismo un arraigo profundo. Y en estas últimas urnas, prácticamente no se sintió.

Y no es solo el PRD. Miren lo que pasó con el PAN y con el Partido Verde. El PAN, que en otros tiempos fue fuerza importante por estos rumbos, terminó con poco más del dos por ciento. El Verde rozó el dos punto seis. Ambos por debajo del tres por ciento que marca la ley estatal para conservar prerrogativas y presencia real en el Congreso.

Ahora enfrentan el riesgo de perder financiamiento local y curules de representación proporcional. La gente votó y dejó claro que, sin conexión de verdad, sin trabajo constante en las colonias y en los ejidos, hasta los partidos con historia nacional se quedan en el suelo.

La cosa es que uno, después de más de treinta y cinco años viendo cómo se mueven estas cosas en Coahuila, entiende la diferencia. La política aquí no perdona la falta de base. No basta con recursos nacionales, ni con discursos bonitos, ni con giras que duran dos semanas.

La base es lo fundamental, como dicen los que saben de esto. Sin gente que te abra la puerta en Ramos Arizpe, sin quien te espere en los barrios de Monclova o en los ejidos de Torreón, todo se diluye.

He estado en reuniones donde llegan líderes de partidos nacionales o de los que intentan resucitarse, y al final solo están los de siempre. Al día siguiente nadie recuerda el nombre ni la promesa.

Y mire usted el caso del UDC; el fundador sí había logrado algo en su tiempo, especialmente desde Acuña. Pero desde que lo tomaron otras manos, el partido se ha reducido a un cascarón. Solo sobrevive nadando de pechito, pegado a alianzas con partidos más grandes para no desaparecer. Sigue recibiendo algún dinero público por tener registro local, pero la gente ya casi no le cree. Perdió fuerza en Acuña hace años y con las nuevas generaciones su presencia se ha ido diluyendo. Parece más un partido que se aferra para no irse que uno con vida propia.

Y saben qué, la lección de estas urnas de junio es más clara que nunca. Los partidos que se quedan solo con el nombre, con los recursos para promover el voto, pero sin el compromiso real de estar ahí todo el tiempo, terminan apagándose o sobreviviendo de milagro.

No se trata de revivir lo que ya se fue ni de aferrarse a lo que no da frutos. Se trata de entender que en Coahuila la gente premia el trabajo de verdad, las raíces que se hunden hondo, no las ilusiones que se repiten cada elección ni los cascarones que solo se mantienen pegados a otros para no desaparecer.

Al final, uno se queda pensando que la política que sirve es la que se construye con la gente, no la que se intenta resucitar desde arriba o la que apenas respira gracias a alianzas externas. Y esa es la reflexión que nos deja junio: ¿cuántos partidos más van a seguir caminando en el desierto sin dejar huella antes de entender que sin base real no hay futuro que valga? (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org

 

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