El día de ayer, tal cual es costumbre cuando no hay nada bueno que informar, el Presidente de la República, en su “mañanera”, omitió hablar de la tragedia minera en Coahuila, limitándose a anunciar que se consultará con familiares de los mineros atrapados, el plan de rescate de los trabajadores en la mina de El Pinabete de Sabinas, Coahuila.
Esta austera información evidenciaba que solo había malas noticias que dar y que por obvias razones las sabríamos luego por voz de cualquier otro de sus funcionarios.
Así pues, y efectivamente, más tarde, los familiares de los 10 mineros atrapados en el pozo de carbón informaron que se reunieron con Laura Velázquez, coordinadora nacional de Protección Civil, quien les dio a conocer que el rescate llevará de seis a 11 meses.
“Ya nos dijeron que van a tardar varios meses, de seis a 11 meses, que van a tardar en hacer un tajo para entrar, que es la otra manera de sacarlos. Van a excavar, es como una mina pero no es largo, tarda bastante”, comentó la familiar de uno de los mineros.
Como es de verse, y por si lo anterior fuera poca causa de desesperanza, entre los métodos ofrecidos por la funcionaria federal, se encuentra la alternativa de sacar los cuerpos de los mineros mediante tajos a cielo abierto, es decir, que lo que propone el Gobierno federal a través de su funcionaria de protección civil, es hacer un hoyo en el lugar de la búsqueda, lo suficientemente grande para poder entrar sin problemas y con vehículos hasta donde se encuentren los cuerpos atrapados.
Al conocer esta propuesta, la Ong, Organización Familia Pasta de Conchos, conjuntamente con especialistas, desestimaron de inmediato esta posibilidad, considerándola como absurda y hasta lesiva con los familiares de las víctimas.
Lo anterior dado que, aseguraron que el tajo abierto en un rescate, solo es rentable cuando el objetivo no está muy profundo, y el terreno es arenoso o delicado, de modo que no se tenga que explotar dinamita para la excavación, ya que se corre el riesgo de causar más daño tanto al medio ambiente, como a los mismos cuerpos que se pretenden rescatar.
Con lo anterior, se hace evidente que, en realidad será poco posible el rescate de los cuerpos, al menos no, con las ideas que el Gobierno propone, y que lo peor es que, en nuestro país las cosas no han cambiado mucho en materia política, y que las practicas que imperaban en aquel año 2006, cuando la tragedia de Pasta de Conchos, que cobró la vida de 65 mineros, consistentes en dar largas a las víctimas hasta que el dolor les haya menguado, para seguir considerando luego, que el carbón es lo verdaderamente importante, sigue siendo la constante.
No dude usted que no muy tarde se tratará de responsabilizar a cualquier sociedad anónima y se le “obligará” a indemnizar a los deudos de los mineros caídos, como pretendiendo hacer justicia.
Y que luego, estos mismos propietarios de pozos mineros, en colusión con las dependencias, seguirán extrayendo el carbón como mejor le plazca, como si nada hubiera pasado.
En fin, sigamos los coahuilenses esperando pues, que llegue un Gobierno responsable y eficaz en su tarea de supervisión, que sea capaz de hacer famosos a nuestros municipios del norte por sus atractivos naturales, y no por las tragedias que a lo largo de la historia se han registrado en sus minas.
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