Nacional

Publicado el jueves, 15 de julio del 2010 a las 21:40
México.- Patricia Flores Elizondo fue la tercera de cinco hijas nacidas en el seno de una familia de cuño panista. Su abuelo, fue Jesús Higinio Elizondo Fernández, fundador del blanquiazul en Durango en los años 40.
Su madre se llama Emilia, es hermana de Rodolfo Elizondo Torres, El Negro, quien fungió durante el sexenio foxista como vocero del presidente para luego hacerse cargo de la Secretaría de Turismo, cargo que conservó con Felipe Calderón hasta marzo de este año.
La hoy ex secretaria de la Oficina de la Presidencia ingresó al mundo de la política en 1994, cuando se afilió al PAN, y unos días después, bajo la protección de El Negro Elizondo, se incorporó a la Comisión de Concordia y Pacificación de la Cámara de Diputados como secretaria técnica. Quienes la conocieron durante esa época, la describen como una mujer de carácter duro, con gran seguridad para la toma de decisiones, de apariencia amable pero sobria en su trato.
Le tomó seis años, escalar los peldaños que la llevarían a conocer al hoy Presidente de la República. Tras incorporarse al Servicio Civil de Carrera de San Lázaro y ocupar el cargo de jefa de Oficina de Apoyo a la Secretaría General, en 2001 el Grupo Parlamentario del PAN, entonces coordinado por Felipe Calderón Hinojosa, la impulsó hasta la Secretaría General donde se mantuvo hasta 2004.
Mujer de polémicas
Las primeras polémicas en las que se vio envuelta ocurrieron durante su gestión como secretaria general, y al concluir ésta. La acusaron fijar altos sueldos para ella y su equipo más cercano, entre los que encontraba su actual esposo, Jesús Cabrera Castillo Nájera, quien en ese entonces se desempeñaba como director de Seguridad y Resguardo.
En 2002, Patricia Flores Elizondo recibió un aguinaldo de 500 mil pesos, y su marido recibió 700 mil pesos al ser liquidado, en ese mismo año.
Otras personas afirman que tiene una personalidad atropellada, incluso arrogante, que utiliza con frecuencia el sistema del látigo como único mecanismo de motivación hacia sus subalternos, lo cual frecuentemente complica las relaciones con sus colaboradores. Y hay quien le atribuye a ello la gestación de dos grupos antagónicos dentro del círculo más cercano al Presidente.
No es asidua a reuniones sociales, tampoco le gusta dar entrevistas u ofrecer ruedas de prensa. El bajo perfil que ha caracterizado hasta el momento ha despertado curiosidad y hasta especulaciones, sobre cómo fue que adquirió tal grado de influencia en la residencia oficial Los Pinos.
“La vicepresidenta”
La licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Monterrey, participó en la campaña de Calderón, fue delegada del Fideicomiso de Banobras en el equipo de transición.
Ya en el gobierno, fue coordinadora de Administración de la Presidencia de la República, y desde agosto de 2008, jefa de la Oficina de Presidencia.
Entre otras cosas, la Oficina de la Presidencia tiene como encargo coordinar al Gabinete, así como realizar nombramientos de mandos medios y superiores, pero específicamente recaen en ésta el “palomeo” de los titulares de todos los delegaciones federales en los estados.
No es casualidad, se comenta, que su madre sea actualmente la titular la representación de la Secretaría de Relaciones Exteriores en Durango, que su hermana, Laurencia, haya ocupado el cargo de Prensa, Asuntos Culturales y Políticos del consulado de México en Austin, Texas, que su otra hermana, Aidé, encabece la Dirección General de Recursos Materiales y Servicios Generales de la Secretaría de Economía.
Nada sucedía dentro de Los Pinos sin que ella se enterara, por lo que incluso en algún momento se le llamó La jefa o La vicepresidenta, dicen. Fue eso mismo, lo que le generó fuertes enemistades en el círculo presidencial.
Uno de sus últimos avances al lado de Felipe Calderón y en su carrera política lo obtuvo cuando entró, en “automático”, al Consejo Nacional del PAN a propuesta del presidente Calderón.
Ayer, la duranguense que controlaba el acceso a Calderón de manera férrea, tuvo que ceder espacio para el regreso de un viejo conocido a Los Pinos, Gerardo Ruiz Mateos, curiosamente el mismo que le entregó a Patricia las llaves de la Oficina de la Presidencia en 2008.
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