Los articulistas avezados en temas económicos y sus equipos de colaboradores, prescinden, por lo general, de las variables sociales y de identidad (simbólicas), por el complejo análisis que implica correlacionarlas con las económicas; además de que escapan a los intereses de divulgación que tienen sus artículos. De ahí que las columnas periodísticas de carácter económico que se han escrito en este sexenio (2018-24) sobre la paraestatal Pemex, una buena parte de ellos, la evalúan solo desde la perspectiva económica, con parámetros perfectamente válidos, justificables y exigibles en sus pares empresariales, pero de carácter privado; sin negar la relevancia de que cumpla con estándares de rentabilidad financiera y productividad laboral, entre otros, indicadores, que le permitan competir en el convulso mercado energético internacional. El análisis costo-beneficio es innegable, pero también se debe observar, la dimensión social y el valor simbólico que tiene la petrolera para los mexicanos. Al considerar factores económicos y sociales la visión que se tiene de Petróleos Mexicanos puede modificarse, reconociéndole su participación en el desarrollo nacional. No hay que perder de vista, que durante décadas, ha transferido la renta petrolera a los gobiernos del país, en detrimento de su propia estructura financiera, orillándola al colapso.
Al cumplir 85 años de vida productiva (1938-2023), se da la ocasión para hacer una breve semblanza de tres personajes, que contribuyeron al crecimiento del mercado de los energéticos en México. El orden que se siguió para su presentación, solo obedece a criterios cronológicos. El primero de ellos, fue el ingeniero topógrafo, egresado de la Escuela Nacional de Ingenieros: Ezequiel Ordoñez (1867-1950); y los restantes, Antonio J. Bermúdez (1892-1977) y Rudesindo Cantarrell (1914-1997).
La Expropiación Petrolera. Enseguida se citan algunos factores socioeconómicos, que detonaron la expropiación petrolera (marzo, 1938). Las etapas históricas y cifras económicas que han presentado algunos investigadores del Colegio de México, en estudios sobre la nacionalización del petróleo en México. Se consideran como referente, para ordenar las ideas centrales de este breve ensayo. Los historiadores dividen la era del petróleo en México en dos periodos: el primero de 1900 hasta la organización de Pemex, y el segundo, a partir de ésta. Antes de 1938, la producción más alta que se alcanzó fue en 1921, con 530 MBD*, de los cuales solamente 7%, abastecieron las necesidades del mercado doméstico. Un año antes de la expropiación, la caída fue drástica, apenas se llegaba a 128 MBD*, y el consumo interno era de apenas 2 por ciento. Los jugadores en el mercado nacional, ingleses y estadunidenses, al fin empresarios con una visión aguda y mercantil, fueron testigos y actores del primer
desequilibrio en el mercado internacional del petróleo, la oferta superaba la demanda, los yacimientos descubiertos en Texas, California y Oklahoma desbalanceaban la balanza comercial, y hundían el precio internacional del barril. Sobreoferta que frenó la inversión en la economía mexicana, les dejaron de interesar: estudios geológicos, exploraciones, refinerías y oleoductos. La coyuntura económica no era favorable para seguir extrayendo y exportando oro negro al mercado americano. Unido a ello, Estados Unidos y Europa estaban saliendo de la gran depresión (1929-34). En medio de ese contexto adverso, un puñado de trabajadores mexicanos en las empresas extranjeras petroleras, tenían la osadía de irse a huelga, en demanda de mejores condiciones laborales. Sus peticiones fueron rechazadas, los empleadores aducían la recesión en el mercado de hidrocarburos, que había reducido sus utilidades y postergado sus proyectos de expansión. Otro elemento, que contribuía a la intervención gubernamental, fue la diferencia de tarifas; manejaban un precio para los combustibles y aditivos de exportación, y otro superior, para los mismos, pero que se comercializaban en el mercado nacional. (Fuente: https://petroleo.colmex.mx/wp-content/uploads/2021/05/inicio_refinacion_mexico.pdf ,1989).
¿Por qué el Gobierno interviene en la administración de una empresa privada, que produce bienes (agua, petróleo, gas, energía eléctrica…) básicos para el desarrollo de un país; porque este tipo de recursos es riesgoso dejarlos a los vaivenes de los mercados. Un ejemplo, fue la nacionalización de la industria eléctrica en Francia, después de la Segunda Guerra Mundial (1939-45), los activos pasaron a manos del Estado. Por otra parte, el Gobierno mexicano (1934-40) estuvo atento a los movimientos sociales y políticos. Las negociaciones entre huelguistas, empleadores y Gobierno, llegaron a un punto muerto porque las posiciones llegaron a ser antagónicas, y se optó por la opción más radical, la expropiación… (Continuará)…
*Miles de barriles por día
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