Aquella vez que llegaron exploradores extremeños al Valle de México, encontraron varios pueblos oprimidos por un grupo llamado mexicas, que no eran muy cultos, y sus edificaciones eran de baja calidad, pero eran mejores guerreros, ese pueblo era dominado por un tlatoani, inútil, unos sacerdotes muy efectivos en crear problemas, (así como las tías solteronas).
Todos esos pueblos, especialmente sus opresores, tenían un nulo interés en la solución de problemas, era impresionante el atraso milenario comparado con el viejo mundo.
Esos españoles encontraron poca resistencia por parte de los nativos, a su nueva vida, su anterior opresor se divertía masacrándolos y comiéndoselos.
Con muchos obstáculos, ese pueblo mestizo resultante, fue progresando, sorteando villanos, sufriendo traiciones por parte de notables nativos, pero hasta no hace mucho tiempo, en todas las situaciones prevalecía un espíritu de amor a la nación por parte de los actores, aunque estuvieran equivocados.
Hasta ahora
A nadie sorprende que el mandatario niegue descaradamente el apoyo a damnificados por un asesino huracán en Acapulco, y en los mismos días, cínicamente, envíe ayudas millonarias a Cuba.
500 años después, ya sin lago, con millones de indígenas y mestizos, vemos de nuevo, un tlatoani, igual de inútil, dominado por sacerdotes, varios de ellos caribeños, españoles, un gringo y demás, una nación con nulo interés por superarse, todo mundo exigiendo sus derechos, pero con nula aceptación de obligaciones dominados por mitos que se conforman con lo primero que les digan las redes sociales.
Per aspera ad infernum…
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