Carlitos Saucedo Valdés
Al ingresar al majestuoso edificio del Ateneo Fuente de Saltillo, me remontó años atrás y casi percibo la presencia de aquellos famosos secretarios que tuvo la sesquicentenaria institución, aquellos caballeros como Solano y Carlitos Saucedo, que cubrieron una etapa muy brillante del centenario colegio, que no sólo eran eficientes con sus encomiendas, sino que se convirtieron en consejeros y asesores de miles de estudiantes que circularon por las aulas, pasillos y oficinas de esta institución, símbolo de la ciudad.
Merced a sus méritos, al Archivo Histórico del Ateneo Fuente, que muy dignamente lleva el nombre de Carlos Saucedo Valdés, que impusieron los alumnos en el septuagésimo segundo aniversario de la Sociedad de Estudiantil Juan Antonio de la Fuente.
Don Carlos, como los grandes, tuvo la satisfacción de recibir un reconocimiento en vida y para siempre, pues el archivo que lleva su nombre permanecerá unido indisolublemente al de su alma mater. Pero qué mayor satisfacción que el archivo fue ideado, organizado y aún más, atendido por uno de sus hijos, Marco Antonio Saucedo Gatica.
El señor Saucedo Valdés ingresó a la institución en 1934, como ayudante en la secretaría general.
Él había estudiado comercio en la Academia Anexa al propio Ateneo Fuente, en el edificio antiguo ubicado donde ahora es Plaza Coahuila, en el Centro Histórico de Saltillo. Permanece en la prestigiada escuela de bachilleres como empleado hasta 1977, pero tuvo que escalar varios cargos. Sería prefecto, secretario administrativo, meteorólogo, entre otras importantes actividades. Fue eficiente colaborador de Armando Fuentes Aguirre cuando fue director de la centenaria institución.
Incluso, cuando “Catón” emprendía sus viajes al viejo continente, dejaba a don Carlos encargado de la Dirección con todas las facultes inherentes al delicado cargo. Durante 50 años fue el responsable del Servicio Meteorológico de la ex Secretaría de Agricultura y Ganadería, delegación Coahuila.
Marco Antonio, uno de sus hijos, aconsejado por don Carlos, planteó al ingeniero Santos Méndez, director del Ateneo, rescatar el archivo del plantel, conservado y rescatado manuscritos y documentos que datan de 1867, prácticamente desde la inauguración del instituto, cuando fue su primer director don Antonio Valdés Carrillo. Saucedo Valdés nació en la famosa calle Simón Bolívar, en el barrio Águila de Oro, al sur de la calle Matamoros. Casó con la chilena Margarita Gatica, emparentada con el no menos famoso cantante sudamericano Lucho Gatica, que fue un triunfador en México y el continente.
Don Carlos y doña Margarita dieron vida a 10 hijos: Carlos, Carmen, Ramiro, Guadalupe, Héctor, José Luis, Hilda, Marco Antonio, Gilberto y Raymundo (gemelos).
Saucedo Valdés formó mancuerna muy eficiente con don José H. Solano “Solanito”. Ambos otorgaban la información que muchas veces o casi siempre no querían escuchar los alumnos: “Reprobaste equis materia”.
Carlitos era prudente y hasta daba consejos a los muchachos para que tuvieran éxito en el examen extraordinario. Cuando eran malas nuevas bajaba el tono de la voz, pero cuando el muchacho había aprobado, gritaba con júbilo y le decía “¡pasaste mano!, ¡felicidades!”.
Aconsejaba a los muchachos que dejaran para al último a Enrique Reyna y a Timo Cuéllar, maestros de Física y Matemáticas. “Presenten primero los más fáciles, así tendrán tiempo para estudiar los más difíciles”, solía decirles el buen secretario.
Algunos reprobaban francés con la señora Herrera, la esposa de origen italiano del famoso pintor Rubén Herrera (la señora Aurora Soccione), y el señor Saucedo les recomendaba que la dejaran también para después y que esperaran a que la señora Soccione se fuera de vacaciones, pues su suplente, la maestra Pilar Mazatán, casi siempre los pasaba con mucha facilidad.
Carlos Saucedo Valdés fue amante y practicante del beisbol, siempre con el equipo del Ateneo Fuente.
Más sobre esta sección Más en Coahuila