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Personajes navideños y sus historias

  Por Agencias

Publicado el domingo, 14 de noviembre del 2010 a las 04:19


Además de Papá Noel o Santa Claus, existen diversos personajes navideños que coolaboran con Santa en esta época...

Olentzero

El Olentzero u Olentzaro es un personaje de la tradición navideña vasca.

El Olentzero es un carbonero mitológico que trae los regalos el día de Navidad en los hogares vascos. Se trata de una tradición arraigada en Navarra, Guipúzcoa, Vizcaya y Álava, cuyo origen parece estar en la zona de Lesaca.

El Olentzero es un carbonero que se representa como un hombre grueso, desarrapado, manchado de carbón, de buen comer y borrachín. Su singular característica es que vive aislado de la sociedad dedicado a hacer carbón vegetal en el bosque gustándole comer y beber bien y cada invierno baja de las montañas a los pueblos.

El simbolismo

La hipótesis más extendida es que el origen de Olentzero es anterior a la cristianización del País Vasco y que, como indica Claude Labat “el personaje del Olentzero debe ser ubicado dentro de las celebraciones del solsticio de invierno”.

Hay constancia de la existencia en el territorio vasco de la conmemoración del solsticio de invierno y el renacimiento de la naturaleza y del sol. En esta línea, el aspecto desarrapado, descuidado y viejo del personaje simbolizaría el tiempo pasado y su quema, manera habitual en la que terminaba el pasacalles del día de Nochebuena, representa la destrucción de toda relación con el “tiempo viejo” y el recibimiento de un nuevo tiempo. El paso de un tiempo que ya muere a uno renovado y lleno de vida, en palabras de J.M. Satrústegui, “supone dejar el camino libre al año que llega”.

Esta hipótesis está relacionada con costumbres locales similares. En Álava, Navarra, La Rioja y la comarca burgalesa de La Bureba el día anterior de Nochevieja viene un hombre que tiene “tantos ojos” como días del año y el día de Nochevieja “tantas narices” como días del año. En Larráun denominan al Olentzaro “el hombre de los 366 ojos”.

El cristianismo adaptó las costumbres locales anteriores a sus nuevas creencias. El personaje del Olentzaro se habría convertido en el anunciador de la noticia del nacimiento de Jesús. Se dota al personaje de un significado cristiano y hogareño acorde con las enseñanzas de la iglesia católica. La comparación con el universal Papá Noel, en particular en el País Vasco Francés, fue inevitable.

La evolución

Desde la representación del “tiempo viejo” hasta la actual encarnación del bonachón carbonero que hace regalos a los niños se ha producido una evolución muy profunda. La mayor parte de la misma se ha realizado en la última parte del siglo 20.

El personaje de leyendas relacionadas con el sincretismo entre la mitología vasca y las tradiciones cristianas locales: un gigante o jentil que se convierte al cristianismo, da paso a las versiones más modernas de un carbonero que vivía en el monte y al que no le gustaban nada los niños. Cuando bajaba al pueblo a vender el carbón los niños se escondían de él. En el siglo 20 la figura de Olentzaro incorporó elementos de las tradiciones de Papá Noel-Santa Claus y de los Reyes Magos, convirtiéndose en un personaje que el día de Navidad trae regalos a los niños.

Su historia se ha enriquecido con relatos e iconografía contemporánea. Unas versiones inciden más en los aspectos cristianos de su historia; otras eliminan los aspectos religiosos, pero conservan los mágicos, y otras suprimen todos los aspectos sobrenaturales de su historia, de forma que puede ser seguido por otras religiones e incluso por ateos.

Mari Domingi

Frecuentemente nos encontramos asociado a este personaje tradicional vasco la figura de Mari Domingi como su novia. Frecuentemente se representa a Mari Domingi vestida con el tradicional traje de casero vasco y un curioso gorro en forma de caracol en la cabeza. (El tocado en forma de caracol es un tocado tradicional vasco que aparece reflejado por muchos autores anteriores al siglo 16.)

Costumbres y muñecos

Una de las funciones actuales del Olentzero es muy similar a la de los Reyes Magos o Papá Noel: los niños escriben sus cartas al Olentzero pidiéndole regalos, se las dan a sus padres, y algunos de estos regalos aparecen en casa en la mañana de Navidad.

Es costumbre que grupos de vecinos paseen un muñeco caracterizado de Olentzero (con la cara manchada de carbón, ropa tradicional, chapela, pipa, un saco con regalos, con vestimenta típica vasca) por las calles en Nochebuena, cantando y pidiendo dinero para algún colectivo humanitario, social o para sus propias actividades de ocio. Como despedida a este personaje, en eventos especiales es común incinerar al muñeco al finalizar, bien en la misma tarde-noche de nochebuena, bien después de las navidades. La imagen del Olentzero es un elemento característico y frecuente en la decoración navideña de establecimientos y mobiliario urbano en el País Vasco y Navarra.

Esteru en Cantabria

El Esteru es un personaje navideño originario de Cantabria.

Se trata de un leñador perteneciente a la mitología cántabra que durante el día de Navidad lleva regalos a los hogares de la región. Se ha recogido documentación sobre esta creencia en lugares de Asturias como Llanes y en los pueblos cántabros de Cobijón (Udías) y Ruiseñada (Comillas), municipio este último donde el Esteru goza de gran popularidad y aparece todos los años en su Cabalgata de Reyes, sobre todo en los últimos años del siglo 20 y primeros del 21. Es por tanto, junto a las anjanas, uno de los símbolos más representativo de las navidades en Cantabria.

El personaje

El Esteru es un leñador bonachón y de complexión fuerte, con boina, pipa y grandes barbas (aunque en algunas representaciones se opta por la barba de tres días), que siempre va acompañado de su hacha, su bastón y su fiel ayudante, El Burru. Representa la bondad y el bien en la Tierra. Vive en los bosques de Cantabria y se dedica durante todo el año a cortar leña, salvo en los días de Navidad; en los que se ocupa de fabricar los juguetes que posteriormente trasladará a los hogares de Cantabria y parte de Asturias.

El origen

Sobre el origen del Esteru no se conoce gran cosa, y existen varias teorías y opiniones:

• Anterior al cristianismo. Puede que sea anterior al cristianismo en Cantabria y que durante el solsticio de invierno se festejase con grandes celebraciones y hogueras. Ya que estos tipos de ritos están relacionados con costumbres locales similares en países de cultura celta, son conocidos los rituales del solsticio de invierno como las hogueras, visitas de gigantes, hombres de varios ojos, etcétera.

• Hombre del Saco. Algunos creen que el famoso “Hombre del Saco”, ese personaje que vivía solo en el bosque y que se llevaba a los niños malos, esté inspirado en Esteru y que la Iglesia llegó a transformar para asustar a los niños dado su origen pagano.

• Conde Fernán González. Otra teoría es que a mediados del siglo 13 un monje del monasterio de San Pedro de Arlanza (Burgos) escribió el “Poema de Fernán González”. Donde se narra cómo este conde, nacido en Picón de Lara de los Infantes y más tarde llevado por seguridad a las Montañas cantábricas, fue secuestrado por un pobre leñador o carbonero y lo llevó al bosque en La Montaña, dedicando todo su esfuerzo y voluntad a criarlo de acuerdo con su linaje. Posteriormente en la ‘Crónica General de España’ de 1344 recoge: «Y, cuando llegó a los diez años, fue tan grande y tan valiente que no se hallara en toda esa tierra hombre de su edad o mayor que tan bien hubiese el cuerpo y las costumbres».

• Otras versiones creen que sea importado de País Vasco, ya que allí existe la leyenda del Olentzero, que es igual o similar a la de Esteru. Aunque es poco probable ya que su origen se encuentra en la zona occidental cántabra rayando con Asturias.

• O incluso que sea originario de Cantabria y posteriormente llevado por los cántabros al repoblar la Sierra de Cantabria en La Rioja e influenciando la zona de Navarra.

Estas costumbres fueron adoptadas por el cristianismo, dándole un significado cristiano a semejanza con las enseñanzas de la iglesia católica. Tampoco podemos evitar la comparación con Papá Noel o Santa Claus, tan popular en otras regiones de Europa.

El Burru

Asociado al Esteru cántabro encontramos la figura de El Burru (también llamado El Burujo), compañero inseparable, aunque en algunas versiones se prescinde de él. Su función es la de portar los regalos que van a distribuir. En Comillas ambos personajes desfilan conjuntamente durante la Cabalgata de Reyes.

Costumbres y muñecos

El Esteru es similar a Papá Noel o los Reyes Magos. Los días previos a la Navidad los niños escriben cartas al Esteru pidiendo los regalos que más tarde recibirán en casa. En estos últimos años se esta recuperando la figura del Esteru y además de Comillas varios municipios añaden la figura de este personaje a la Cabalgata de Reyes la noche del 5 de enero, en la que a veces es representado por un muñeco o por una persona vestida de leñador.

Los Reyes Magos

Los Reyes Magos en España, Portugal y gran parte de Latinoamérica son los encargados de darles regalos a los niños el 6 de enero, en representación de los regalos llevados a Jesús en su nacimiento (Fiesta de la Epifanía).

Los Reyes Magos (también conocidos como los Magos de Oriente) es el nombre por el que tradicionalmente se denomina a los tres visitantes que, tras el nacimiento del Niño Jesús, habrían acudido desde países extranjeros para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra. En algunos países (normalmente hispanohablantes) existe la tradición de representar a los Reyes trayendo los regalos que los niños les han pedido en sus cartas durante la noche anterior a la Epifanía.

El nombre de magos proviene del latín “Magi” y éste del griego “μάγοι”. Este término, sin tener el mismo significado que el actual, era un título que se le daba a las castas sacerdotales del zoroastrismo. Como parte de su religión, estos sacerdotes prestaban una especial atención al estudio de las estrellas, y ganaron una reputación internacional por la astrología.

La figura de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos del nacimiento de Jesús, algunos de dichos relatos fueron integrados de los evangelios canónicos que hoy conforman el Nuevo Testamento de la Biblia. Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos magos (aunque no especifica el número ni el título de “reyes”) quienes, tras seguir una estrella, buscan al «Rey de los Judíos que ha nacido» en Jerusalén, guiándoles dicha estrella hasta Jesús nacido en Belén, y a quien ofrecen ofrendas de oro, incienso y mirra. Las tradiciones antiguas que no fueron recogidas en la Biblia, como por ejemplo el llamado Evangelio del Pseudo Tomás (o Evangelios de la infancia de Tomás) del siglo 2, sin embargo, dan su número y les asignan nombre: Melchor, Gaspar y Baltasar, posiblemente sacerdotes zoroastristas provenientes de Persia. Los nombres son además diferentes según la tradición siriaca. Según posteriores interpretaciones los Magos fueron considerados originarios de África, Europa, y de Asia respectivamente.

Leyenda

La tradición más difundida cuenta que vinieron de Oriente, en número de tres, y que iban guiándose por una estrella que les condujo hasta Belén. Allí buscaron al Niño Jesús recién nacido y le adoraron, ofreciéndole oro (representando su naturaleza real, como presente conferido a los reyes), incienso (que representa su naturaleza divina, empleado en el culto en los altares de Dios) y mirra (un compuesto embalsamador para los muertos, representando el sufrimiento y muerte futura de Jesús). Antes de llegar, encontraron al rey Herodes el Grande en la ciudad de Jerusalén, quien astutamente les conminó a que, de regreso, hablaran con él para darle noticia del sitio exacto donde se encontraba dicho niño; y, así, poder ir él también a adorarle. (En realidad, lo que quería era darle muerte, por eso ordenó la matanza de los inocentes).

La historia sigue contando cómo un ángel se apareció a los tres reyes magos y les advirtió del peligro que corría Jesús si ellos obedecían el deseo de Herodes. Así pues, no volvieron por el mismo sitio. Parece ser que, sólo por el hecho de que el relato evangélico indicara que trajeron tres dones (oro, incienso y mirra), se dio por sentado que eran tres los personajes que los traían. Aunque también en algún momento las distintas tradiciones han señalado que eran dos, cuatro, siete y hasta doce.

La primera vez que surge el nombre con que hoy conocemos a los Reyes Magos es en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia). El friso de la imagen está decorado con mosaicos de mediados del siglo VI que representan la procesión de las Vírgenes. Esta procesión está conducida por tres personajes vestidos a la moda persa, tocados con un gorro frigio y su actitud es la de ir a ofrecer lo que llevan en las manos a la Virgen que está sentada en un trono y tiene al Niño en su rodilla izquierda. Encima de sus cabezas se pueden leer tres nombres, de derecha a izquierda: Gaspar, Melchior, Balthassar…

Poco a poco la tradición ha ido añadiendo otros detalles a modo de simbología: se les ha hecho representantes de las tres razas conocidas en la antigüedad, representantes de las tres edades del hombre y representantes de los tres continentes (Asia, África y Europa).

La llegada de los Reyes Magos es un tema tratado también en los Evangelios apócrifos. Según la tradición esotérica aplicada al cristianismo, estos personajes procedían del lugar donde se encontraba el Preste Juan.

Otra leyenda cuenta que, después de la resurrección de Jesús, el apóstol Tomás los halló en Saba. Allí fueron bautizados y consagrados obispos. Después fueron martirizados en el año 70 y depositados en el mismo sarcófago. Los restos fueron llevados a Constantinopla por Santa Elena. Posteriormente, Federico I Barbarroja, en el siglo 12, los trasladó a Colonia, donde hoy reposan con las coronas que supuestamente llevaron durante su existencia. Miles de peregrinos empezaron a llegar a Colonia, lo que propició que en 1248 se iniciara la construcción de la catedral de Colonia, que llevaría más de 600 años terminarla. Hoy día es uno de los monumentos góticos más impresionantes de Europa. Colonia se ha convertido junto con Roma y Santiago de Compostela en uno de los grandes centros de peregrinación. Igualmente, existen leyendas que hablan de un cuarto rey mago.

Los nombres y número de los Reyes Magos

Según las diversas tradiciones de los reyes magos, el número de ellos varía; así se puede encontrar los siguientes reyes magos:

• Tres reyes magos: Sumado a la leyenda extensamente difundida por la Iglesia católica de que los llamados “reyes magos” fueron tres, lo cual se desprende del hecho de que fueron tres los regalos otorgados por los magos al niño Jesús. Incluso se les han asignado los nombres de “Melchor”, “Gaspar” y “Baltasar”, que supuestamente equivalen en griego a “Appellicon”, “Amerín” y “Damascón” y en hebreo a “Magalath”, “Serakin” y “Galgalath”. Según una leyenda, sus restos se encuentran en la Catedral de Colonia, Alemania, donde se encuentra el llamado Relicario de los Tres Reyes Magos.

• Cuatro reyes magos: Otras leyendas, indican que además de los tres reyes magos nombrados anteriormente, había un cuarto rey mago, el cual en algunas leyendas se le da el nombre Artabán. Este rey mago tampoco tiene fundamento bíblico.

• Doce reyes magos: Los armenios suponen que fueron 12, por lo que les asignan doce nombres diferentes. Estos nombres tampoco se mencionan en la Biblia.

Festividad

Con el tiempo, en países de tradición católica, se adoptó la costumbre de celebrar al mismo tiempo el día de la Epifanía (el 6 de enero) y la festividad de los Reyes Magos, conjugándose así la manifestación de Jesús al mundo no judío con la fiesta de estos personajes que representaban justamente ese mundo de gentiles. Poco a poco, se fue olvidando el significado verdadero de la palabra epifanía y la convirtió en un sinónimo de adoración de los Magos.

El día 6 es festivo en diversos países hispanohablantes, así como en partes de Alemania y en Austria, Italia, Suecia, Finlandia, Croacia, Liechtenstein, Eslovaquia y en partes de Suiza.

Costumbres relacionadas con los Reyes Magos

En algunos países de Latinoamérica y en España, existe la costumbre de que los niños (y por extensión los mayores) reciban regalos de los Reyes Magos, bien en la víspera, es decir, en la noche del 5 de enero, o la mañana del 6 de enero (Argentina y México). Es normal que los niños escriban una carta dirigida a los reyes solicitando los regalos que desean así como asegurando su buen comportamiento durante el año ya que, según la tradición, los niños que se portan mal reciben carbón dulce en vez de regalos. La mayoría de los servicios postales aceptan estas cartas.

Al igual que la costumbre anglosajona en torno a Santa Claus, es frecuente que los reyes magos aparezcan en tiendas de regalos y centros comerciales, donde los niños tienen la oportunidad de tomar una foto sentados en sus rodillas y entregar la carta con sus peticiones directamente. La representación consta normalmente de un escenario con tronos y los símbolos característicos, como figuras o dibujos de camellos, la estrella, un buzón y adornos de aspecto oriental. En los tronos es donde se sientan los reyes, habitualmente se trata de empleados caracterizados. En ocasiones se representan los tres reyes de la tradición, pero dependiendo de las circunstancias o el tamaño del escenario, puede incluirse únicamente uno. Además van acompañados de un paje, personaje característico que se encarga de conducir a los niños desde donde esperan con sus padres hasta los reyes y de recoger las cartas.

En algunos lugares, las autoridades organizan la llamada Cabalgata de Reyes el día 5 de enero, durante la cual los personajes suelen ir montados a caballo o en carrozas, vestidos con mantos y coronas, en lugar de la vestimenta frigia totalmente desconocida. El día siguiente, el 6 de enero, es festivo nacional. Ese día los niños disfrutan sus obsequios.

En España, los Reyes Magos acostumbraban poner los regalos en el balcón, sobre los zapatos que previamente se habían colocado allí. A veces se dejaban allí mismo dulces para obsequiar a los dignos visitantes y paja para los camellos, que se supone era o es el medio de transporte.

En México se encuentra el segundo santuario más importante del mundo con respecto a los Tres Santos Reyes, ubicado en la ciudad de Tizimín, Yucatán; siendo visitado por millares de personas durante las fiestas religiosas en su honor celebradas a finales de diciembre y principios de enero.[cita requerida]

En Puerto Rico, la noche del 5 de enero los niños corren por el patio recogiendo grama. Ponen la grama en una caja de zapatos y colocan la caja junto a su cama. La grama es usada para alimentar a los camellos. Los reyes entonces dejan regalos en las cajas.

En Perú, ha caído en desuso el dar regalos a los niños en esta fecha. La celebración que se acostumbra es la llamada Bajada de Reyes, que consiste en que una familia o comunidad realiza una pequeña celebración mientras se va desmontando el Nacimiento. Cuando se trata de una comunidad, es costumbre dejar dinero mientras se retiran los adornos y figuras. Esta tradición incluso ha llegado a empresas privadas, las cuales realizan dicha celebración entre los miembros de la misma.

Otras costumbres del día 6 de enero

Es interesante notar que, en tiempo de la colonización española, especialmente en Cuba y Puerto Rico, este día era de asueto para los esclavos negros que salían a las calles a bailar al ritmo de sus tamboras. Esto origina el nombre de Pascua de los Negros con que el día es aún conocido en algunos países.

Los países de habla inglesa dedican el día 6 de enero a desmontar los adornos de la Navidad. Esta costumbre también se ha extendido a países de América Latina, convirtiéndose el 6 de enero en el último día de la temporada navideña. Antiguamente se celebraban festejos con ese motivo y se cocinaba un pastel en el que se escondía un haba o una pequeña moneda de plata. La persona que encontraba el haba o la moneda era nombrada rey judío o señor del desorden y se veía obligada a encargarse de los festejos de esa noche. Con el tiempo, la fiesta fue evolucionando y se incluyeron bailes de máscaras y representaciones teatrales. Esta tradición dio origen en España al típico roscón de reyes (rosca de reyes) que se toma en ese día y que esconde una pequeña sorpresa en su interior. En México, dicha rosca tiene en su interior varios muñecos pequeños de plástico los cuales representan al niño Jesús; aquella persona que en el momento de partir la rosca encuentra alguno de ellos, es encargado de hacer o invitar tamales y atole el 2 de febrero, día de la Candelaria.

Tió de Nadal en Cataluña

El Tió de Nadal (“Nadal” es Navidad en catalán) es un personaje mitológico catalán y la base de una tradición muy arraigada en Cataluña. Esta tradición también se puede encontrar en Occitania bajo el nombre cachafuòc o soc de Nadal, y en Aragón como tronca o toza.

Un tió de Nadal

En el día de la Inmaculada Concepción (esto es, el 8 de diciembre), se empieza a dar de comer cada noche a un tronco, y se tapa normalmente con una manta para que no pase frío durante la noche. Consiste en azotar un tronco con un bastón.

El día de Navidad o, según la casa, durante la víspera, se ponía el tió al fuego y se lo hacía “defecar”. Ahora ya no se quema el tió, sino que tan sólo se le obliga a defecar repetidamente a base de arremeterle golpes de bastón acompañados de las llamadas canciones del Tió.

El Tió nunca defeca objetos grandes (estos ya los traen los Reyes Magos) sino chucherías, barquillos y turrones para los más pequeños. Según la comarca defeca higos secos y cuando deja de defecar (porque ya no le queda nada) defeca un arenque salado, un ajo, una cebolla, o se orina en el suelo.

La tradición del Tió está emparentada con la del árbol de Navidad, también portador de regalos para los más pequeños de la casa.

Es común que lleve una barretina y una cara sonriente en uno de los extremos y que se aguante con dos o cuatro patas.

Historia

El “tió” no era en principio otra cosa que el tronco que ardía en el hogar: el fuego a tierra.

Un tronco que, al quemar, daba bienes tan preciosos como el calor y la luz, y que de forma simbólica ofrecía presentes a los de la casa: golosinas, barquillos, turrones. Aún podemos encontrar, en los pueblos, casas en las que el “tió” es un gran tronco que se pone a quemar en el fuego de tierra unos días antes de Navidad.

A partir de ésta forma más primitiva el “tió” evoluciona: El “tió” es un tronco, elegido por los niños, se deviene mágicamente un ser que se debe de alimentar y que vive durante unos días en la cocina de la casa, que da sus regalos en Navidad y que después se quema. Muy pronto, ésta característica de animal fantástico se refuerza a partir de añadir al tronco unas patas, aprovechar la forma de la madera para parecer la cara, ponerle una lengua y así encontramos el “tió” tal como lo conocemos ahora en la ciudad: un personaje que parece un animal que cada año llega unos días antes de Navidad, que reside en la cocina o, sobre todo, en el comedor, y al que es necesario alimentar ―tradicionalmente algarrobas, pan seco y ahora más cosas―, y agua, para poder recibir sus obsequios. En la ciudad nos encontramos, de ésta forma con tradiciones familiares, en las que el mismo “tió” ha servido para todos los hijos de una casa, y que ha pasado de una generación a otra.

De una forma u otra el “tió” tiene un mismo objetivo: ofrecer regalos a los de la casa. Regalos que han variado con el tiempo: primero eran básicamente dulces, barquillos y turrones lo que necesitaba para celebrar la fiesta; hoy hay un tendencia a utilizar el “tió” para dar presentes de más envergadura. Aun así, hay que diferenciar la tradición del “tió” de otras costumbres y personajes navideños. El “tió” no ha sido nunca una máquina de traer regalos.

El “tió” se hace cagar, según la costumbre de cada casa, la noche de Navidad – Tradicionalmente después de la Misa del Gallo – o el mismo día de Navidad. Y por aquello de que los pequeños van a visitar otras casas de la familia, los hay que continúan trabajando el día de San Esteban.

A diferencia de otras costumbres y personajes, procedentes de culturas de otros países, de los cuales sólo conocemos la forma más superficial (árbol de Navidad, Papa Noel, etc.), el “tió” ha conservado todo un ritual tradicional. Hacer cagar al “tió” es una ceremonia doméstica o de pequeña comunidad (escuela, grupo de amigos), que consiste en el canto de una o más canciones características para acabar finalmente golpeando el tronco con fuerza.

Niño Jesús o Niño Dios

El Niño Jesús o Niño Dios en Colombia, Nicaragua, Costa Rica, Venezuela y en México en especial en zonas rurales.. El Niño Jesús también en la República Checa y Austria (Christkind).

El tradicional Niñito Dios en Argentina, está siendo también desplazado y reemplazado en al actualidad bajo la influencia mediática comercial de Estados Unidos por el llamativo Santa Claus/Papá Noel.

En algunas partes de Latinoamérica el día de Navidad, los regalos no los trae Santa Claus, ni los Reyes Magos, sino el Niño Dios, como cariñosamente se le llama al Niño Jesús. La mayor parte de los festejos son el 25 de diciembre. Los niños hacen su carta al Niño Jesús solicitando juguetes y golosinas.

En Mexico por ejemplo se acostumbra la noche del 24 de diciembre a poner un zapato y dentro de él la carta para que el niño dios deje los regalos.

Anjana

La anjana (de jana, antiguo nombre con que se designaba a las hechiceras durante la Edad Media) es uno de los personajes más conocidos de la mitología cántabra. Estos seres feéricos son la contrapartida a los crueles y despiadados ojáncanos y ojáncanas y en la mayor parte de las versiones son las hadas buenas de Cantabria, generosas y protectoras de las gentes. Su representación en la mitología cántabra recuerda a la de las xanas en Asturias, las janas en León y las lamias vascas, estas últimas sin su aspecto zoomorfo.

En la tradición oral encontramos distintas explicaciones sobre la naturaleza de las anjanas. Unos dicen que son criaturas celestiales enviadas por Dios para realizar obras buenas y que tras 400 años regresan al cielo para no volver. Otros en cambio señalan que son espíritus de los árboles encargados de cuidar de los bosques. En todo caso, las describen de aspecto hermoso y delicado, con medio metro de estatura, ojos rasgados, brillantes pupilas negras o azules como luceros y mirada serena y amorosa. Tienen una piel blanquísima y su voz es dulce, unas veces parece un ruiseñor cuando están contentas y otras las de un escarabajo al pisar de las hojas en otoño. Esconden unas alas prácticamente imperceptibles y casi transparentes.

Las Anjanas y la Navidad

Como relata el escritor montañés Manuel Llano en su obra Mitos y leyendas de Cantabria, las Anjanas llegarían a las poblaciones del interior de la región durante la madrugada del 6 de enero con la intención de traer a los niños diversos juguetes y regalos. Esto se produciría cada cuatro años y generalmente en familias pobres o de bajo nivel económico. La tradición aún se mantiene anualmente en algunas localidades de Cantabria, en convivencia con la figura del esteru.

Apalpador

El Apalpador, también conocido por el nombre de Pandigueiro es la figura mítica de un carbonero que según la tradición de la Navidad gallega vive en las montañas del este de Galicia (el Courel, Terra de Trives, el Bierzo) y que baja la noche del 25 de diciembre a tocar el vientre de los niños para ver si han comido suficientemente durante el año, dejándoles un montón de castañas, eventualmente algún regalo y deseándoles que tengan un año nuevo lleno de felicidad y comida.

Xesús Taboada Chivite recoge []en sus estudios sobre ritos y creencias gallegas la existencia del ritual propiciatorio de palpar la barriga de los niños en Nochevieja, que recibe así el nombre de noite de apalpadoiro (noche de palpamiento).

Sinterklaas

La Fiesta de San Nicolás (en neerlandés: Sinterklaas) se celebra cada 5 de diciembre en los Países Bajos, y el 6 de diciembre en Bélgica y en algunas antiguas colonias neerlandesas. En menor medida se celebra también en Luxemburgo (como Kleeschen), Austria, Suiza, Alemania, Polonia y en la República Checa (como Mikuláš).

La figura central de la fiesta es San Nicolás (en neerlandés: Sint-Nicolaas, de donde se deriva la forma popular Sinterklaas), un personaje legendario que trae regalos a los niños el día de la fiesta. Según la tradición, Sinterklaas viene de España, y llega a los Países Bajos en un barco de vapor, con un caballo blanco y acompañado de un ayudante de raza negra llamado Zwarte Piet (Pedrito el Negro en neerlandés).

El mito se basa fundamentalmente en la figura de San Nicolás de Bari (que fue obispo de Mira, en la actual Turquía, en el siglo IV), aunque contiene también elementos de origen pagano: existen paralelismos con el dios Odín, que monta un caballo blanco (Sleipnir, el caballo de ocho patas, con el que vuela por el cielo). Sinterklaas también monta un caballo blanco sobre los tejados de las casas, llevando sus símbolos episcopales: una capa roja, una mitra y un cayado dorado.

Originalmente la figura de San Nicolás fue reverenciada solamente en el este. Sólo a partir del siglo 13 se convirtió el día de su santo en una festividad reconocida. Ya en aquel tiempo existía en Utrecht la costumbre de llenar los zapatos de cuatro niños pobres con monedas.

Tras la rebelión de las provincias holandesas contra la Corona española, los predicadores calvinistas intentaron eliminar la festividad de San Nicolás, al considerar que contenía demasiados elementos paganos. Sin embargo sus esfuerzos no tuvieron éxito, debido a que la fiesta era extremadamente popular incluso entre la población protestante.

Sinterklaas y los zapatos

En los Países Bajos existe la costumbre de “poner el zapato” desde el siglo 15. En aquellos tiempos se ponía el zapato el 5 de diciembre en la iglesia, y lo obtenido con las dádivas de los ciudadanos más ricos se repartía entre las familias pobres el 6 de diciembre, día oficial de la muerte de San Nicolás.

Cuando más adelante (ya en el siglo 16) Sinterklaas se convirtió en una festividad familiar, se impuso la costumbre de poner los zapatos junto a la chimenea. Según la tradición, Sinterklaas (o más bien su ayudante Zwarte Piet) bajaba por la chimenea de noche y colocaba los regalos en los zapatos de los niños, generalmente dulces y juguetes. Esta tradición sigue manteniéndose viva.

La noche de los regalos

En la noche de los regalos (en Neerlandes Pakjesavond), el 5 de diciembre (víspera de San Nicolás), Sinterklaas trae regalos (particularmente juguetes) para los niños. Esta tradición tiene raíces precristianas: cuantos más regalos (fundamentalmente manzanas y frutos secos, ambos símbolos otoñales de fertilidad) se esparciesen , más fértil se haría la tierra. De la palabra neerlandesa strooien (“esparcir”) se deriva la palabra strooigoed (“bienes o regalos para esparcir”), con que se denomina una mezcla de pequeñas galletas especiadas y dulces, llamadas pepernoten, que literalmente se esparcen sobre mesas y muebles (y a menudo por el suelo), recordando esta costumbre. Aunque esta costumbre no estaba relacionada originalmente con la festividad de San Nicolás, con el tiempo se fundió con ella.

En la actualidad también los adultos reciben regalos-sorpresa el 5 de diciembre. La tradición requiere que los regalos se entreguen tras leer un pequeño poema, generalmente de carácter humorístico, basado en algún hecho importante o gracioso (relacionado con el destinatario) del año que acaba. El poema debe ser compuesto por la persona que hace el regalo, y se tiende a poner más atención al carácter humorístico y satírico que a la calidad poética: de hecho, en general basta con formar sencillos pareados, cuya métrica no es relevante.

Dependiendo del contexto (un grupo de amigos, en familia, en el trabajo, etc.), también es costumbre repartir una serie de papelitos al azar con los nombres de los miembros del grupo entre los mismos miembros, de manera que cada persona realice un único regalo a un único destinatario. Otra costumbre que se desarrolla en algunos hogares, es la de jugar con dados sobre los regalos: se programa un despertador o alarma para que suene al cabo de (por ejemplo) media hora, y los participantes lanzan varias veces un dado con mensajes tales como “da tu regalo a tu vecino de la izquierda”, “intercambia tu regalo con tu vecino de enfrente”, etc. Cuando la alarma suena, cada cual abre el (o los) regalo(s) que esté(n) en su poder (si es que hay alguno).

Uno de los regalos fundamentales de Sinterklaas es una letra de chocolate, normalmente la inicial del nombre del destinatario. Estas letras pueden variar desde el chocolate blanco, con leche o puro más comunes a los pralinés más exquisitos. Existe toda una tradición gastronómica de Sinterklaas.

Zwarte Piet

Sinterklaas no trabaja solo: le acompaña un criado que recibe el nombre de Zwarte Piet (en neerlandés “El Negro Pedrito”), que porta el saco de los regalos y desciende por las chimeneas de las casas para dejar los regalos en los zapatos de los niños. El origen de este sirviente es discutido: originalmente habría sido un demonio al que San Nicolás habría obligado a realizar actos nobles, pero según otras fuentes sería simplemente un criado moro, a lo que debería su color. Desde una perspectiva cristiana Zwarte Piet sería simplemente el Diablo, tomando el lugar de Odín, o de su ayudante Norwi, el negro Padre de la noche, que también portaba una vara (como símbolo de fertilidad). Según la versión más amable, Sinterklaas habría comprado la libertad de un niño etíope en el mercado de esclavos de Mira. El nombre del pequeño sería “Piter” (derivado de Petrus). El niño, agradecido por su liberación, habría decidido acompañar y servir a San Nicolás.

El color de la piel de Zwarte Piet es ocasionalmente fuente de críticas, según las cuales sustenta ciertos prejuicios racistas. Pero otra teoría defiende que en realidad se trata de un deshollinador italiano. Su cara sería negra, pues, por el hollín de las chimeneas, y no por una cuestión de raza. Esta teoría se ve apoyada por el hecho de que Zwarte Piet lleva una vara usada por los deshollinadores, trepa a los tejados, y lleva ropas que podrían corresponder a los antiguos deshollinadores italianos. En Flandes se le conoce con el término neerlandés Pieterknecht (“criado Pedro”).

Hasta la Segunda Guerra Mundial Sinterklaas tenía un único ayudante, Zwarte Piet. Tras la liberación de los Países bajos por tropas canadienses, los soldados extranjeros ayudaron a organizar la primera fiesta de San Nicolás de la posguerra. Sin atenerse demasiado a la tradición, pensaron que si un Zwarte Piet era simpático, un gran grupo de ellos sería aún mejor. Desde entonces son varios los Zwarte Pieten (plural de Zwarte Piet) que acompañan a San Nicolás. Cada Zwarte Piet tiene una tarea propia encomendada (por ejemplo “guía”, “cocinero”, etc). San Nicolás se comporta siempre con distinción y seriedad, mientras que los múltiples Zwarte Pieten son acróbatas juguetones y traviesos.

La vestimenta de Zwarte Piet es una especie de traje de paje de en torno a los siglos XVI y XVII. Los sirvientes de las cortes de aquel tiempo llevaban vestimentas similares. Probablemente es éste el origen del ropaje del sirviente de San Nicolás.

Canciones de Sinterklaas

Existen varias canciones populares relacionadas con la Fiesta de Sinterklaas. Entre otras, también algunas coplillas infantiles (similares a las de la fiesta de San Martín) con que los niños celebran la fiesta e invitan a San Nicolás a dejarles regalos.

Joulupukki

Joulupukki es el nombre finés para Santa Claus o Papá Noel. El nombre de Joulupukki literalmente significa Cabra de Navidad que procede de la tradicional imagen de la cabra como símbolo navideño en los países escandinavos. La palabra finesa “pukki” proviene de la palabra sueca “bock”, que significa “ciervo” o “macho cabrío”.

Nuuttipukki es la palabra finesa con la que se designa la larga tradición en la que hombres vestidos con pieles de animales y máscaras con cuernos de cabra solían salir y recorrer casa por casa asustando a la gente en busca de las sobras de la comida navideña.

Sin embargo, en la actualidad, Joulupukki se viste y se comporta de manera muy similar a su versión estadounidense, pero aquí podemos observar una de las diferencias entre ellos, pues Joulupukki de hecho visita en carne y hueso a los niños en Nochebuena. En lugar de entrar a hurtadillas durante la noche a través de la chimenea, es tradición en Finlandia que el padre de familia (o bien un vecino o un pariente), disfrazado de Joulupukki, entre por la puerta principal. A su llegada, pronuncia su tradicional pregunta “Onkos täällä kilttejä lapsia?” (¿Hay aquí niños que hayan sido buenos?), a la que le sigue un “¡Síiii!” entusiasta de los niños, que le reciben vestidos de gnomos. Después de la visita reparte los regalos a los niños. Los documentos más antiguos sobre esta tradición datan de principios del siglo 19.

Otra diferencia entre la tradicional figura de Joulupukki y su homólogo americano es que la residencia de Joulupukki se sitúa en Korvatunturi y su taller en Rovaniemi, mientras que Santa Claus reside en el Polo Norte.

Habitualmente lleva ropa cálida y de color rojo, utiliza un bastón y viaja en un trineo tirado por sus renos. La canción popular “Rudolph the Red-Nosed Reindeer“ en su traducción al finés Petteri Punakuono (Rudolph, el reno de la nariz roja), le ha otorgado a Rudolph la aceptación general en la mitología de Joulupukki como el reno líder y guía del resto de renos del trineo. Joulupukki tiene una esposa, Joulumuori (“Señora Navidad”), de la que se conocen sus deliciosas gachas riisipuuro (gachas de avena y arroz), aunque la tradición no ha dejado mucho más que decir sobre ella.

Curiosidades

La localización de Joulupukki se hizo famosa a partir de un programa de radio para niños llamado Markus-sedän lastentunti (“La hora de los niños con el Tío Markus”) entre 1927 y 1956. El locutor de radio “descubrió” que Joulupukki vivía “desde siempre” en Korvatunturi (o el “Monte Oreja”), cerca de la frontera norte con Rusia, desde donde podía escuchar las peticiones de los niños de todo el mundo, y saber quienes habían sido buenos y quienes no.

Según un informe de la estación de radio, el Joulupukki de Finlandia recibió en su oficina de Rovaniemi alrededor de 700 mil cartas de niños de todo el mundo en 2006.

El Santa Claus estadounidense se hizo más popular a partir de 1931, cuando Coca Cola encargó un diseño publicitario de la imagen de Santa Claus al artista gráfico e hijo de emigrantes finlandeses Haddon Sundblom.

Los orígenes de Joulupukki

En el Círculo Polar Ártico es donde encontramos los primeros vestigios de la leyenda de Joulupukki. Una interesante teoría sobre sus orígenes y el de sus renos voladores proviene de la población aborigen Sami de la Laponia finlandesa, la población indígena más antigua de Europa. Al igual que en España, en los bosques del Círculo Polar Ártico crece la conocida seta venenosa Amanita Muscaria, de color rojo con pintas blancas. Por sus propiedades alucinógenas se le atribuye un vínculo mágico con los renos de Escandinavia ya que es su comida favorita. Existía un estrecho vínculo entre la vida de los renos y el pueblo Sami, y los chamanes solían alimentar a los renos con la seta para poder utilizar sus propiedades en los rituales adivinatorios. Se desconoce si la Amanita producía los mismos efectos en los renos que en los chamanes sami, en cualquier caso el tránsito intestinal del reno filtraba el veneno y separaba su toxicidad de las otras sustancias que posteriormente serían expulsadas a través de la orina. Entonces, la orina del reno, se recolectada y se utilizaba como alucinógeno para los chamanes y con ello conseguían frecuentes trances, experiencias espirituales y visiones de “estar volando”. Volvían más tarde a sus cuerpos a través de la chimenea de sus tiendas o chozas. Se cree por ello, que los colores rojo y blanco del atuendo de Joulupukki están inspirados en estas visiones producidas por la seta y que, también, por sus efectos en los chamanes se creó la leyenda de los renos voladores.

El lado oscuro de Joulupukki

Los pueblos paganos solían celebrar festejos para protegerse de los espíritus malignos. Según la tradición en Finlandia, estos espíritus oscuros estaban ataviados con pieles y cuernos de cabra. Por ello surgió la figura de la Cabra de Navidad, una horrible criatura que asustaba a los niños ya que no venía a ofrecer regalos sino que los exigía.

No está claro cómo esta figura ha dado paso al benevolente “Padre Navidad” y, en la actualidad, la única reminiscencia que queda de la temible criatura es el nombre (como citábamos al comienzo del artículo). Probablemente el proceso fue una fusión continua de muchas viejas creencias y costumbres populares.

Lo que sí es más seguro es que, desde el año 1927 en adelante, los programas de radio ejercieron una gran influencia en esta reforma del concepto de Santa Claus, su traje, sus renos y su taller en Korvatunturi.

La tradición de Joulupukki, Santa claus, Papá Noel, etc, sigue viva en la mayoría de los países y culturas del mundo pero, en la actualidad, Finlandia es uno de los pocos países donde los niños pueden de hecho verle repartiendo los regalos.

Hold Nickar

Hold Nickar, aunque sea relacionado por algunos con Nickar (nikr o nicor, un demonio escandinavo de las aguas), parece ser, en la verdad, una corruptela de Hjaldr Hnikar, uno de los títulos del dios teutónico Odín y que significa «Incitador de Batallas». El Odín «Hjaldr Hnikar» causaba destrucción a través de tempestades en el océano. Tanto el Nickar cuánto Odín son representados como viejos con cabellos y barba agrisados (aunque el demonio Nickar también pueda asumir la apariencia de un niño con piernas de caballo).

Hold Nickar puede ser aún el origen del nombre «Old Nick», un sinónimo para «diablo» en lengua inglesa.

Hongos, cabros y renos voladores

Según las leyendas, Hold Nickar cruzaba los aires el mes de diciembre durante el solsticio de invierno, distribuyendo bendiciones para sus adoradores. En varios mitos escandinavos (Julbock, Jultomten y Joulupukki), el dios/espíritu del mes de diciembre acostumbraba viajar por sus dominios montado en un macho cabrío, mientras que entre los teutónicos, las cabronas eran animales sagrados del dios Thor, que poseía una carruaje alada estirada por dos chivatos, Relámpago y Trueno.

La sensación de estar volando puede surgir durante un trance psicodélico inducido por hongos, tales como el Amanita muscaria. El consumo de tales hongos era común entre pueblos de la Antigüedad, incluyendo los samis de la moderna Finlandia y las tribus Koyak de las estepas rusas. Como en otros vegetales, que pasaron a ser consumidos por los humanos después de la observación de su efecto sobre animales, el comportamiento de los renos después de la ingestión de los hongos no pasó desapercibida y indujo a su consumo. Los chamanes que cogían tales hongos, acostumbraban regalarlos a los miembros de la tribu jugándolos por la apertura de la chimenea existente en el centro de las tiendas (y que, a veces, servía como entrada alternativa). Varios de estos símbolos paganos, como se puede aprender, fueron apropiados por el cristianismo y, al largo de un proceso que duró varios siglos, atribuidos a otro personaje, Nicolás de Bari, un obispo que supuestamente habría vivido en la región de la actual Turquía el siglo 4. Nicolás de Bari, finalmente, fue suplantado por la imagen del moderno Santa Claus (o Papá Noel), el cual, a pesar de su vinculación a los comerciales de la Coca-Cola, aún mantiene la apariencia, hábitos, manierismos y acompañantes de los viejos chamáns cogedores de hongos.

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