Manuel Gómez Morín, hijo y homónimo del fundador del PAN, se opone a la alianza con el PRI, pero la acepta. Lo ideal sería ir solos, dice, pero es una “necesidad forzada” por el presidente Andrés Manuel López Obrador, “quien se ha asumido como amo, dueño y señor de este país”. De haber escuchado a la oposición y a las distintas expresiones de la sociedad, y tomado en cuenta sus puntos de vista, no se estaría en esta situación, declaró después de participar en el Consejo Nacional de su partido el 6 de diciembre.
El éxito de la coalición depende de no postular “candidatos impresentables”, de ofrecer una agenda mínima sobre Federalismo y democracia y de convencer a los electores de que sus propuestas son las mejores, advierte Gómez Morín, quien compitió con Marko Cortés por la presidencia del PAN. Las puertas están abiertas para Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala –apunta–, pero las condiciones las debe fijar el partido, no ellos.
El expresidente renunció al PAN el 11 de noviembre de 2018, luego del triunfo de Cortés. En la carta dirigida al entonces líder interino Marcelo Torres, acusa: “El PAN ha dejado de ser el instrumento de participación ciudadana para la construcción de un México mejor que pensaron sus fundadores; la camarilla que controla el partido ha abandonado por completo los principios fundamentales, las ideas básicas y las propuestas del PAN, y no le interesa sostenerlos, actualizarlos o fortalecerlos; (…) la elección interna solo corrobora ese control envilecedor, siendo la propia dirigencia una fiel expresión de la corrupción, la mediocridad y la manipulación que la ciudadanía ha castigado severamente en las urnas”.
Calderón pretendía la candidatura del PAN para su esposa Margarita Zavala, quien llegó a superar a López Obrador en algunas encuestas, pero Ricardo Anaya utilizó la estructura partidista para imponerse al tándem. Zavala renunció a su militancia el 7 de abril de 2017.
“Hace dos años anuncié mi intención de buscar la Presidencia de la República (…). Durante dos años pedí un método democrático, transparente y claro (…). La respuesta siempre fue una evasiva”, le reprocha a Anaya, a la sazón líder de Acción Nacional.
Zavala participó como candidata independiente, pero se retiró de la contienda debido a “las condiciones de inequidad” y a la falta de segunda vuelta. Sin el paraguas del PAN o de otras siglas, dejó de representar un peligro para López Obrador. Los Calderón dedicaron los últimos años a organizar el partido México Libre. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación les negó el registro el 15 de octubre pasado por “no acreditar el origen de aportaciones en efectivo”.
Sin otra opción, se acercaron al PAN para negociar votos por posiciones y acaso también de protección. La consulta popular para enjuiciar a los expresidentes está programada para el 1 de agosto próximo. La negativa de Gómez Morín a aceptar condiciones de los Calderón parece compartirla la mayoría de la comisión permanente del PAN.
El tándem no goza del mejor ambiente por el daño causado a su candidato en las elecciones de 2018 y por el trato de Calderón a los cuadros de su partido cuando ocupó la Presidencia. Gómez Morín también cuestiona la falta de deliberación en el PRI sobre la coalición.
“No sabemos con qué PRI nos estamos aliando, pero de entrada es un negativo, pues, de acuerdo con una encuesta, el 40% de los ciudadanos jamás votaría por ese partido” (Reforma, 01.12.20). Quizá porque, como ha escrito Federico Berrueto, “el PRI nacional apesta a corrupción”.
Será porque remite a Peña Nieto y a Salinas de Gortari; y en el caso de Coahuila, a sus alumnos más aventajados en el arte de desaparecer dinero.
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