Salvo el Gobierno y las ONGs, de forma superficial, en muchas instituciones y sitios de trabajo se aplica también la perspectiva de género en el ambiente laboral y, en el caso de algunos medios, también en el manejo de la información.
El desatino de Azucena Uresti al mostrar en sus mensajes privados de su celular que se ha coludido con la Fiscalía de Nuevo León, es una gran lección para l@s más jóvenes que inician en los medios de comunicación: la información no debe estar sesgada por el punto de vista de quien la genera, y mucho menos, de quien la lee durante las noticias.
Pero también nos enseña cómo esta información que filtró a su noticiero y que también hizo lo mismo un periódico español, El País, es una forma de tratar a la información sin respeto por la víctima, sus familiares, las mujeres en general y el proceso de investigación.
Sin perspectiva de género se siguen perpetuando estigmas sobre las mujeres, los estereotipos e imágenes de lo que deben ser y, los medios son buenos para “plantar” esas ideas en las audiencias, por ello se revictimiza a las víctimas por sus actitudes, formas de beber, de vestirse, de conducirse en las fiestas. Estos roles enrarecidos revictimizan a las víctimas y son tratadas como si fuese su culpa, la agresión de la que fueron objeto.
Sin perspectiva de género, los feminicidios son tratados como delitos comunes, no como el crimen realizado en contra de una mujer por el hecho de ser mujer. Los feminicidios son asesinatos que son perpetrados tras ejercer violencia sexual contra la víctima, o haberla sometido a algún tipo de tortura y luego ultimarla con violencia extrema. Incluso llamar feminicidio al crimen, ya es parte del ejercicio de la perspectiva de género en el manejo de la información: saber que se deben tratar las notas con apego a los derechos humanos y el respeto a la dignidad humana, sin hacer distingos o sesgos o discriminaciones .
Sin perspectiva de género, como en el caso de Uresti, se trata a los casos sin la compasión y empatía humana que requieren, además de que se aplica un sesgo sobre los roles sexo genéricos. Por ejemplo, doloroso pero cierto: un adolescente en Guadalajara fue asesinado por un guardia de una fiesta privada en un rancho, en un rave. Él corría y jugaba descontrolado, enmedio de una fiesta en la que se venden drogas que combinan con la música. Nadie habló nunca de cuánta droga se metió o cuánto alcohol bebió. Bloquearon 12 horas una carretera para pedir justicia y se exigía la captura del asesino. En el caso reciente de una de las víctimas, tan solo se mencionó que existía la posibilidad de que hubiese tomado vodka, se armó respecto a ello todo un debate nacional de “es que por qué la dejan tomar”, “¿por qué toma…?”, así ad náuseam. Un rasero distinto.
Incluso aceptar que se quiere tratar con perspectiva de género la información en los medios es algo que cada instancia debe aceptar y asumir, porque eso va a craquelar el escroto de muchas personas. En particular de cierta edad… El tratamiento de la información con perspectiva de género implica muchas rupturas de construcciones obsoletas y actualizarse y saber qué significan palabras como heterosexual, identidad de género, violencia de género, feminismo (sin carga venenosa), asexualidad, sin género, o de que se trata la Ley Ingrid, o la ley de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, y lo puedan escribir completo sin olvidarse de ninguna palabra.
Se le fue el tiro: [email protected]
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