Algo extraño pasa a nuestra sociedad mexicana, y es que cada día se ve con mayor regularidad cómo personajes públicos y no tan públicos, practican sin empacho lo que se conoce como el relativismo ético, esto es, que cuando intentan explicar alguna conducta de ellos y de los demás, se toman la libertad de definir lo que es bueno y lo que es malo según su propio criterio o punto de vista, el cual intentan inculcar a los demás.
La anterior reflexión viene al caso, dados los acontecimientos en las últimas semanas en nuestro país, mismos que nos llevan a intuir que este relativismo ético empieza a tomar bastante fuerza; en primer lugar me referiré al mensaje dado por nuestro Presidente el pasado 13 de febrero, cuando en una visita a Guaymas propuso establecer convenios con agrupaciones dedicadas a secuestrar y asaltar con lujo de violencia las casetas de cobro en carreteras de nuestra nación, en ese mensaje planteó brindarles apoyos ecónomos (sobornos) a estos delincuentes a cambio de que desistan de seguir realizando esa actividad ilegal.
Así mismo y en ese evento, el Presidente aseguró que el enfrentamiento entre normalistas de Ayotzinapa y elementos de la Guardia Nacional del 4 de febrero pasado en una caseta de cobro de la carretera México-Acapulco, obedecía a que estos “estudiantes” carecían de recursos, por lo que igual se les otorgarían becas suficientes a fin de que paren de asaltar casetas en Guerrero, y en Sonora, en un claro ejemplo de confusión de lo bueno y malo.
Así pues, y en esa misma dinámica, la semana pasada el abogado Juan Collado Mocelo, quien se hizo millonario y famoso por defender a personajes como Raúl Salinas de Gortari, Carlos Romero Deschamps, Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera, y que ahora se encuentra internado en un reclusorio de la Ciudad de México, por supuestos delitos relacionados al lavado de dinero y crimen organizado, reveló que ha enderezado una causa penal en contra de los litigantes Juan Antonio Araujo y Julio Sherer Ibarra, quien fuera consejero jurídico de la actual Presidencia, por los delitos de extorsión, asociación delictuosa y tráfico de influencias, ya que estos le sacaron algunos millones de dólares y pesos asegurándole que se utilizarían para pagar algunos sobornos y lograr su libertad, lo que a la fecha no ha sucedido, por lo que empieza a pensar que ese dinero no se empleó de manera correcta en sobornos, sintiéndose ahora engañado, así que buscará que a estos engañadores se les castigue.
Yo creo que impulsado con todo lo sucedido y relatado, hace algunos días el empresario exdueño de Altos Hornos de México (AHMSA), Alonso Ancira Elizondo, dijo que se encuentra valorando también la idea de presentar una denuncia igual, contra Julio Villarreal y el mismo Julio Scherer, por el mismo delito de presunta extorsión, ya que asegura que él también pagó alrededor de 7 millones de dólares a estos mismos abogados para que dieran sobornos que le garantizaran que no iba a ser ingresado al reclusorio Norte en caso de ser extraditado y que mucho menos iba a ser vinculado a proceso, y que en caso de ser vinculado, no se le impusiera la prisión preventiva. Promesas que tampoco le fueron cumplidas, razón por la que ahora intentará recuperar su dinero. Todo esto, aprovechando esta etapa mexicana en la cual se empieza a llamar bueno a lo malo y malo a lo bueno.
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