Seguridad
Por
Miroslava Zapata
Publicado el domingo, 25 de enero del 2009 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Necesitaba con urgencia desahogo. No le importó que fuera con la prensa. Rompió en llanto al recordar las acusaciones que pesan en su contra: violación de una niña de cinco años, una década atrás.
Francisco Javier Medina Fernández, de 40 años, está consciente de que cometió un daño irreparable, sin embargo, en nombre del “amor” él no vio nada malo.
“Ella también quería tener relaciones sexuales; nunca le hice daño. Ella me amaba y yo también”, dijo el pederasta divorciado, padre de cinco hijos que ya lo hicieron abuelo.
Niega haber forzado a la menor a sostener el acto sexual; el “idilio” arropaba mensajes de amor y fue precisamente una de esas cartas la que los delató ante la madre de ella… y de allí se desató su desgracia que ahora vive entre las rejas de la prisión.
Se dice arrepentido, sin embargo, asegura que la ahora joven de 15 años no lo denunció ella misma, sino porque su madre la obligó.
Los años pasaron tan rápido, pero aún recuerda cada momento que vivió con la menor, los momentos en los que comenzó el enamoramiento.
Asegura que las acusaciones que pesan en su contra son falsas, pues dice que fue hasta que la menor cumplió 11 años que “hicieron el amor” y no como dice la parte acusadora, que fue cuando la niña tenía cinco años.
“No es cierto (…) tenía ya 11 años cuando pasó lo que pasó entre nosotros, además ella también quería y por ello me daba cartas de amor y me mandaba mensajes a mi celular para que nos viéramos.
“Dicen que yo era malo con ella, pero no es cierto, cuando su padrastro le negaba permiso para ir a un baile yo le decía a él que la dejara, que ella tenía derecho de salir a divertirse.
“A decir verdad, yo sí me llegué a enamorar de la niña, porque ella es muy bonita, siempre fue muy flaquita, aperlada y su cabello era negro ondulado, pero era más bonita por dentro.
“De hecho yo la llegué a querer, porque desde que tenía seis años me escuchaba, me aconsejaba y me decía qué estaba bien y qué estaba mal, fue primero mi amiga, y por eso les presté mi casa a sus padres para que a ella no le faltara nada.
“En Navidad yo le regalaba todo lo que me pedía, también cuando cumplía años, una vez me pidió una muñeca de las Bratz y se la compré.
“En otras ocasiones le compré muñecas, vestidos y en una Navidad el celular, sólo así podíamos tener comunicación directa.
“Como yo tenía llaves de la casa en ocasiones me escondía en el armario que se encontraba en el cuarto de la niña y en las noches salía para que ella y yo estuviéramos juntos, en otras no, ella me hablaba al celular para que yo fuera a su casa a verla, sólo que no estuviera su madre, una mujer que no me quiere nada”.
Francisco Javier Medina concluye mencionando que el estar en la cárcel es algo que no le desea ni a su peor enemigo, y con lágrimas en los ojos imploró perdón a la menor y a su madre y les dirigió las siguientes palabras:
“Lo que hice fue por amor, ella me amaba y yo a ella, desde que ella tenía cinco años; ella es el lucero de mi vida, ahora que cumplió 15 años fue el primer cumpleaños en el que no le pude regalar nada, yo siempre había estado con ella en sus aniversarios como en las navidades.”
Francisco Javier Medina Fernández es acusado de violar a una menor desde que ésta tenía cinco años de edad, hechos que comenzaron a gestarse en el año de 1999 y concluyeron hasta hoy, que Javier se encuentra atrapado entre las rejas.
Delitos por los que se le acusan:
Equiparado a la violación por ser cometida en perjuicio de una menor de 12 años de edad.
Violación impropia por ser cometida con un artefacto distinto al natural.
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