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Coahuila

Pobre México entre trampas y traiciones

Por Cholyn Garza

Hace 4 meses

¡Nadie por encima de la ley!  ¿Cuántas veces habremos escuchado esa frase? Infinidad de veces sin duda, sobre todo en campañas electorales donde los contendientes juran y se comprometen cuidar las leyes, respetarlas y actuar en contra de quienes no las respeten.

Y el juramento lo hacen en el momento de asumir el cargo que el voto ciudadano les ha otorgado.  ¿Qué sucede? Que muy pronto olvidan sus promesas de campaña y lo que es peor, el juramento que hacen de respetar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanan. 

De sobra sabemos que las promesas en campaña difícilmente se cumplen, quizás por ello ya no se les cree tanto a los candidatos que ofrecen de todo con tal de llegar al poder.  Peor aún es confiar en quien ventila a los cuatro vientos lo que otros supuestamente se llevaron y convence incautos porque, aunque no se crea, aún los hay.

Personas confiadas, de buena fe, que le dan su confianza a quien no la merece, a quien miente con una facilidad extraordinaria, al que tiene hambre de poder y es capaz de lo que sea con tal de apoderarse de todo lo que él cree le pertenece.

Error tan grande que cometen los dictadores, individuos que llegan al poder no para servir al pueblo sino para destruir sus instituciones y adueñarse de ellas; son peor de corruptos que aquellos a los que tanto critican.  Son cínicos e hipócritas.

Lo que está sucediendo en nuestro querido México duele.  Lo están destruyendo.   México ha sobrevivido a otros gobiernos, a pesar de los robos y saqueos, porque estamos conscientes que quienes hacían política muchos de ellos se beneficiaron.  Hubo algo bueno, quien ostentaba el poder cumplía su mandato y se iba, no intentaba eternizarse en el cargo.

A pesar de todo, de las altas y bajas en nuestro país, las instituciones estaban de pie.  Hoy, se corre el riesgo de destruirlas.  

Quien llegó al poder lo hizo con mentiras, con rencor, con grandes ambiciones personales.  No es el gobernante que México necesita, no es el líder que urge en nuestro país.  Andrés Manuel López Obrador es el agitador de siempre, mentiroso, vengativo, destructor. El mismo que llamaba a incendiar pozos petroleros; que alegaba fraude donde no lo había.  Es el presidente que promueve la polarización y por ende la destrucción.

Un buen gobernante gobierna para todos, no sólo para sus seguidores.  Brinda bienestar a su pueblo no destruye instituciones que se construyeron en un momento determinado y han servido para lo que fueron creadas.

Un buen líder busca la unidad de sus gobernados, no los insulta constantemente. Respeta la diferencia de ideas y la libertad de opinión.  No se ensaña con aquellos a los que está obligado a respetar, por el solo hecho de ser quién es, el Presidente de México.  El primero que debe respetar su investidura, por lo tanto, darse a respetar 

México merece mucho más que las trampas, las traiciones de truhanes arribistas seguidores de un tirano.  ¿Ésas son las 4t de las que tanto se ufanan?

Muy lamentable lo que está sucediendo en nuestro hermoso país.  Nunca que yo recuerde había visto a militares haciendo proselitismo y acarreando en un avión de la Fuerza Aérea a funcionarios y militantes del partido del Presidente.  ¿Acaso no es un acto de provocación y desprecio a la ley?  El comportamiento de los militares siempre había sido de estricto apego a sus funciones, en sus cuarteles.  Las Fuerzas Armadas siempre han merecido el respeto de los mexicanos y así queremos que sigan, porque el respeto se gana a través de su actuación de muchos años.  

A ellos se debe en gran parte la paz social de que gozó nuestro país por tantos años.  Tiempos idos donde se podía recorrer nuestro país sin temor.  

Hoy, se les mira con cierto recelo.  El manejo de recursos excesivos para cumplir con los caprichos del Presidente, los ha puesto en un escaparate innecesario.  No se entiende del todo el porqué -después de haberlos criticado y asegurado que los devolvería a sus cuarteles- los tiene trabajando en las obras, mientras en el país la violencia se ha incrementado peligrosamente.

No olvidamos el ridículo que hicieron los militares cuando primero detienen y luego dejan en libertad a Ovidio Guzmán siguiendo las órdenes de López Obrador. Lo peor, son las justificaciones que dieron, asumiendo su responsabilidad.

Un individuo que odia las instituciones no va a modificar su manera de pensar tan fácilmente.  Al Presidente se le otorga el nombramiento de Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas como un honor durante su mandato.  No confundirse.  El cargo no es eterno y se debe entender bien.

Por lo tanto, la obediencia no significa sumisión.   Cualquier orden que se reciba debe valorarse porque la lealtad es a la Patria.

Además, hoy nadie se salva de amenazas, de críticas, de trampas y lo que es peor de traiciones. 

Qué espectáculo tan deprimente dieron los funcionarios que salieron a promover al presidente.  Por un lado, el secretario de Gobernación, lanzando frases ofensivas y denigrantes contra los consejeros del INE tratando de desprestigiarlo. Igual lo ha hecho la jefa de gobierno de la Cdmx.  El INE es nuestro, de los ciudadanos, no de un individuo, no de un grupo político.  Y lo vamos a defender.

Se entiende, sirven al presidente y se cuadran ante él con un “a sus órdenes, jefe” que bien recuerda a Cantinflas en una de sus películas. 

Y qué decir de los ministros especialmente del presidente de la Suprema Corte de Justicia.  Su voto marcó la diferencia como si se siguiera la línea desde Palacio, después de la visita del enviado especial, ni más ni menos que del secretario de Gobernación ¿Casualidades?

Bien decían algunas personas cuando comentaban cosas de política, “todos tenemos cola que nos pisen, unos más larga que otros”.  La sumisión con que actúan no pocos hoy en día, los presenta con cierta culpabilidad.  ¿Chantaje de por medio? ¿Qué les sabrá que doblan las manos tan fácilmente?

Deseamos diputados, senadores, funcionarios, Fuerzas Armadas, ciudadanos velando todos por los intereses del país, no actuando contra México.  Cuidemos nuestras instituciones con valor, rescatémoslas de quienes sí están traicionando a la Patria.  Es tiempo de decir ¡BASTA!

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