“Al igual que la esclavitud y el apartheid, la pobreza no es natural. Es una consecuencia humana y puede superarse y erradicarse mediante la acción humana. Superar la pobreza no es un gesto de caridad. Es un acto de justicia.” N. Mandela.
La propuesta más importante durante la candidatura de Andrés Manuel López Obrador era aumentar el ingreso y la calidad de vida de los mexicanos, ya que desde tres décadas atrás, se había deteriorado. Entre los instrumentos que se proponían para lograrlo, estaba el aumento al doble del salario mínimo de manera gradual durante el ejercicio de gobierno. Misión llevada a cabo, incluso, triplicándolo en la frontera.
Durante el periodo neoliberal, desde 1980 al 2018 se llevaron a cabo medidas económicas dogmáticas basadas en la reducción del papel del Estado a través de la privatización y la política monetaria (de la cual deberán rendir cuentas) se basaba en la aplicación del esquema objetivo de inflación, aunque sin la transparencia que se da en otros países y siguiendo a David Ricardo, el salario mínimo no debía ser superior a la mera subsistencia y cualquier intento de elevarlo, podría generar inflación, entre otros desequilibrios.
Según las cifras, dadas a conocer por el INEGI siguiendo el modelo de medición multidimensional propuesto por la sacerdotisa anglicana Sabina Alkire, y replicado después de su aplicación en nuestro país por Colombia, Costa Rica, Chile, El Salvador, Brasil, Uruguay y Perú. Nuestro país superó el objetivo calificado por la derecha como imposible. Disminuir la pobreza de 10 millones y de manera sin precedente en la historia de nuestro país, la pobreza disminuyó para 13.5 millones de mexicanos.
Este crecimiento del nivel de vida implica que tanto la desigualdad como la pobreza se redujeron en forma significativa. Esta es una buena noticia para Mexico, que debería alegrarnos sin distinción y mezquindad aparte.
En el conteo del reflejo construimos lo más profundo de nosotros, nuestra naturaleza y sus esperanzas.
Humanidad hecha de sí misma, humanidad de sonrisa entre los dientes de sol.
grito en la alborada.
Llamada.
Sobre el río de luz, la humanidad se encuentra
Se abraza.
Vive su lealtad.
Salvada por la saciedad que no volvió a callarse.
Al forjar palabra.
La ilesa.
Hiere la ambición y sus silencios.
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