Hay cosas que no podemos obviar, que no debemos dejar pasar como si fueran meras ocurrencias sin ninguna consecuencia. A ver: una cosa es abrazar una causa y defender, con capa y espada, un proyecto, y otra muy distinta el caer en la más vil y abyecta de las posiciones, como el reducir el legítimo reclamo de los padres de niños con cáncer, por la escasez de medicamentos oncológicos, a una estrategia golpista de grupos de derecha.
Por Dios, parece que ya caímos de lleno en la esquizofrenia, no solo en el quehacer político sino también en la administración del poder público.
Ahora resulta que esa miserable veleta de Hugo López-Gatell, ese peculiar Sancho Panza que decidió guardar en un cajón su inteligencia y cordura, para arremeter contra gigantes imaginarios, afirma que las denuncias por desabasto de medicamentos para niños con cáncer son mentiras usadas con fines “golpistas”. Sí, el subsecretario de Salud dice que los reclamos por el desabasto son parte de una narrativa de golpe de Estado.
Increíble. Esto ya es de locura. Qué falta de empatía, de respeto, de responsabilidad, reducir así a los padres de niños con cáncer que sufren al ver el deterioro de sus hijos, ya que más allá de los discursos, de la retórica, simple y sencillamente no consiguen los medicamentos que requieren con urgencia.
No, no es una estrategia golpista de la derecha, es la triste realidad que enfrentan miles de mexicanos que deben sortear, como pueden, el desabasto de medicinas, ese, que dice este impresentable sujeto, que no es real, que es una mentira de la derecha.
Por lo pronto, para este miércoles está convocada una manifestación nacional para exigir al Gobierno federal el abasto de medicamentos oncológicos. ¿Y por qué será? Pues en principio porque a una comitiva de padres se les prometió el miércoles 23, que los fármacos provenientes de Corea del Sur llegarían el sábado 26, y que con ese cargamento se resolvería el tema de la escasez, pero eso simplemente no ocurrió.
Insisto, no es una estrategia golpista de la derecha, no se necesitaría, basta con que sigan haciendo las cosas tal como hasta hoy, anclados en las palabras y muy alejados de los hechos, de la realidad, para que solitos, sin ayuda de nadie, caigan cada vez más profundo.
Estamos pues, sumidos hasta el cuello, en un quehacer esquizofrénico de la gestión pública, en donde cada vez más funcionarios de la 4T ven enemigos en lo que en realidad son sectores golpeados por su ineficiencia y que hacen reclamos que no deben ser reducidos, sino atendidos.
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