Vida

Publicado el jueves, 22 de octubre del 2026 a las 17:12
Ciudad de México.- Las series se han convertido en una de las formas de entretenimiento favoritas de millones de personas en todo el mundo. Con tantas opciones disponibles en las plataformas de streaming, podría parecer lógico buscar siempre una historia nueva; sin embargo, hay quienes prefieren regresar a sus programas favoritos y verlos una, dos o hasta decenas de veces.
Desde comedias que nunca pierden la gracia hasta dramas cuyos diálogos ya conocemos de memoria, repetir una serie es una costumbre más común de lo que parece.
Pero ¿qué hace que una historia que ya conocemos siga resultando atractiva? La respuesta va más allá del entretenimiento y tiene que ver con la manera en que experimentamos nuestras emociones, los recuerdos y los vínculos con los personajes.
Volver a ver una serie no necesariamente significa falta de opciones o aburrimiento. Un estudio titulado Elegir revivir películas y episodios de televisión: popularidad, motivaciones y beneficios del reconsumo voluntario de medios de entretenimiento reveló, desde la psicología, que este comportamiento puede relacionarse con distintas necesidades emocionales y cognitivas que las historias familiares ayudan a satisfacer.
1. Una forma de encontrar tranquilidad:
Cuando el estrés, el cansancio o las preocupaciones se acumulan, elegir una serie conocida puede resultar reconfortante. Como ya sabemos qué ocurrirá, no necesitamos concentrarnos tanto en comprender una trama nueva y podemos disfrutar de una experiencia predecible que nos ayude a relajarnos.
2. Los personajes pueden sentirse como viejos conocidos:
Con el paso de los episodios, desarrollamos una sensación de cercanía con ciertos personajes. Volver a encontrarlos puede producir una experiencia parecida a reencontrarse con alguien familiar, especialmente cuando buscamos compañía o queremos desconectarnos por un momento de la rutina.
3. La nostalgia también influye:
Algunas series están vinculadas con etapas importantes de nuestra vida, como la adolescencia, la universidad o momentos compartidos con familiares y amigos. Al reproducirlas, no solo recordamos la historia: también podemos reconectar con las emociones y experiencias asociadas con aquella época.
4. El cerebro disfruta reconocer lo que ya conoce:
Cuando sabemos cómo se desarrolla una historia, podemos anticipar escenas, diálogos y desenlaces. Esa familiaridad facilita el procesamiento de la información y permite descubrir detalles que quizá pasaron inadvertidos durante el primer visionado.
¿Es malo ver la misma serie muchas veces?
No necesariamente, de acuerdo con el estudio, repetir una historia puede ser una forma válida de relajarse, disfrutar y conectar con los recuerdos.
Sin embargo, si esta costumbre desplaza sistemáticamente otras actividades o impide explorar nuevas experiencias, vale la pena revisar qué lugar ocupa en nuestra rutina.
Al final, volver a una serie favorita no siempre consiste en descubrir qué pasará después, sino en disfrutar de nuevo algo que ya sabemos cómo nos hace sentir.
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