En un acto sororo y mediático iniciado por la activista francesa Julie Gayet, muchas mujeres occidentales blancas de Francia y España se cortaron el pelo y grabaron ese acto en solidaridad con las mujeres iraníes, ahora en revolución y rebeldía, debido a la muerte de Mahsa Amini, de 22 años, asesinada por la policía de la moral iraní porque llevaba puesto su hiyab de forma equivocada.
Actrices como Charlotte Gainsbourgh, Penélope Cruz, Juliette Binoche, Begoña Gómez (esposa del Presidente de España), algunas ministras españolas, la eurodiputada de origen iraquí Abir Al Sahlani, entre otras, se cortaron el pelo emulando un acto que ejecutan las mujeres, muchachas y niñas iraníes, quienes ponen su vida en riesgo cada vez que protestan y se quitan el hiyab y lo queman o muestran y cortan su pelo. Han sido ya muchas las evidencias de cómo el pueblo iraní está harto, pero las niñas y muchachas jóvenes han tomado las calles ante la rigurosa y temible represión permanente.
Hace poco, seis modelos iraníes fueron arrestadas también por aparecer sin el velo musulmán en Instagram, en específico el hiyab, velo que, algunos expertos dicen, no está prescrito en el Corán como obligatorio, pero sí como una muestra de pudor, de decencia y de modestia. O sea, sí es obligatorio. Eso devela el machismo de los usos y costumbres, como en todas las religiones del mundo, y también cómo las mujeres son sexualizadas per se. Otras interpretaciones del velo mencionan que este es preciso para que los hombres no abusen de las mujeres al ser tentados por ellas. Lo cual indica la absoluta permisividad machista sobre la mujer que un hombre considere “accesible”.
El asunto es que las mujeres iraníes específicamente usan este hiyab y otras prendas para cubrirse en extremo para no ser detenidas y llevadas a centros de reeducación de la policía moral, que les enseñará cómo vestirse para no ser indecente, lo cual termina como terminó con la joven asesinada.
El velo además cubre el pelo y ese es un asunto de una mayor densidad simbólica. El pelo es excitante y excitador. Los hombres de ese lado del planeta se vuelven locos con los cabellos femeninos, e incluso se utiliza en bailes, moviéndolo y ondeándolo, lo cual podría considerarse obsceno. Por ello entiendo cómo los jóvenes bailarines afganos, que son amantes de sus amos, tengan el cabello largo y muy acicalado, lo cual es un rasgo femenino y excitante. Recordemos que Afganistán es vecino de Irán y comparten la religión musulmana y su cultura, aunque con sus propias variantes y asegunes…
Cubrir el pelo puede significar protegerse de ser un objeto de tentación, pero ese velo también significa identidad y pertenencia para muchas otras mujeres alrededor del mundo, sin embargo, ahora cobra relevancia por la reinterpretación de las mujeres occidentales al respecto. Mirar a Irán y empatizar con su causa es imperativo.
Además del hiyab, existen otras prendas similares que cubren más o menos, dependiendo de la consigna. En el sitio de la religión islámica en internet, sí viene explicado cómo en el Corán está incluso en el mandato de Dios de que la mujer deberá ir cubierta para impedir que sea deseada y como consecuencia tenga relaciones ilícitas.
Lo impactante ahora y contundente, más allá de ver a unas señoras europeas en traje cortándose un pedacito de pelo, es la tenaz rebelión de las niñas y muchachas en Irán. Publiqué en Ivaginaria en las redes una foto en donde unas niñitas de secundaria, de espaldas, sin velo y con sus hermosas cabelleras increíbles, le ponían un dedo a la foto del ayatolah. Eso va a tronar.
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