Coahuila
Por
Alexis Massieu
Publicado el lunes, 28 de junio del 2021 a las 04:00
Monclova, Coah.- A 8 años de haber nacido su hija Natalia, la familia monclovense Cobas Badillo es un ejemplo de la apertura que en Coahuila y México se ha ido ganando con mucho esfuerzo la comunidad LGBT, con una pequeña que orgullosa explica a maestras y compañeritos que ella tiene dos mamás.
Con motivo de la celebración del día internacional de la comunidad lésbico gay, Zócalo Monclova platicó con Alejandra badillo, quien junto a su esposa Cristal Cobas formaron una familia en el 2013, contrayendo matrimonio en el Distrito Federal.
Desde ese momento se vino para la sociedad coahuilense y mexicana una avalancha de cambios culturales y legales.
Alejandra señaló que tras 4 años de relación decidieron casarse, y no lo hicieron en Coahuila porque la figura legal que se tenía hasta entonces era el pacto civil.
Al año de casadas nació Natalia, un pequeñita a la que concibieron con ayuda de la inseminación artificial, entonces llegó el momento de registrarla y en el Registro Civil de la localidad se encontraron con algo sin precedentes.
En principio les dijeron que sería más fácil registrarla en la Ciudad de México donde se habían casado, sin embargo, más tarde les indicaron que se iban a modificar las leyes, y mediante un decreto, Natalia se convirtió en la primera niña registrada por un matrimonio de dos mujeres.
Pero el Registro Civil, no fue la única institución que tuvo que adecuarse a algo que no había sucedido antes, y fue el caso de que tanto Natalia como Alejandra, fueron dadas de alta en el Seguro Social con base en los derechos laborales de Cristal.
Nuevamente sin haber precedentes, el obispo Raúl Vera bautizó a Natalia, un enorme gesto por el que Alejandra dice siempre estará agradecida con el ahora Obispo Hemérito.
Con el ingreso de Natalia a la guardería no tuvieron complicación, pero una vez que tramitaron el pasaporte, de nueva cuenta entre la petición y la resolución de las autoridades mexicanas hubo una pausa, no así con los Estados Unidos, a cuyas autoridades les pareció algo completamente normal.
Todos somos diferentes, indicó Alejandra Badillo, es lo que le explica su hija a sus compañeros de la escuela, demostrándoles que no existe ningún problema si un niño quiere jugar con muñecas o una niña con juguetes pensados para un niño, ella está conciente, segura y orgullosa de que tiene dos mamás.
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