El tema de las propinas es algo recurrente, en ocasiones se me olvida y luego vuelve con fuerza, reflexiono sobre la valides de su cobro obligatorio, sabemos que no es así estrictamente, pero en los últimos años, este tema se ha vuelto cada vez más escabroso.
A continuación, presentaré algunas de mis reflexiones a través de los años y que no comento por temor a ofender a alguien, pero considero que si vale la pena que se genere una mejor conciencia sobre ello.
Si reservas en un restaurante para comer en grupo te exigen pagar cierta cantidad de propina, entonces no es tan voluntaria que digamos; además te dicen que deberá ser mínimo el quince por ciento del consumo, ya ni siguiera el tradicional diez por ciento.
Ejemplos como ese se repiten una y otra vez, si vas de vacaciones hay que llevar suficiente dinero para las propinas, propina para el taxista, para la persona que te ayuda con las maletas, la camarista, en el spa, en el salón de belleza, en el restaurante, en la barra, en el show de entretenimiento, el guía de turistas, en fin, una cuenta interminable de propinas.
Hay un dicho que reza si tienes para el whisky tienes para los hielos, pero en qué momento se distorsionó la idea de una gratificación voluntaria, por una exigencia sobrepasada de la realidad.
La realidad social que nos rodea, bajas en la venta de los comercios locales, lo aranceles, la perdida de miles de empleos en la región, la paralización del comercio fronterizo por la baja afluencia de personas que ya no cruzan la frontera, debido al endurecimiento de las políticas contra el turismo de natalidad, son factores que deberían de considerarse para implementar nuevas políticas anti-propinas que ayuden a mantener la afluencia de los comensales en los negocios locales.
Ya que bajo el pretexto de las propinas adicionales, las meseras y meseros, se ven obligados a aceptar empleos pobremente remunerados con la esperanza de recibir propinas que igualen un salario digno; sin embargo, también se enfrentan a empleadores que implementan políticas internas en las que las propinas se van a un fondo común que reparten también con los empleado de la cocina que no tiene contacto con los comensales y rebajes para la compra de las comandas que usan para levantar las ordenes de comida.
Lo que hace que el tema de las propinas se vuelva controversial y llegue a los extremos tales como aquellos establecimientos en los que se cobra la propina de forma automática en la cuenta, en ocasiones hasta por el cien por ciento del consumo, lo que ocasiona que los comensales seamos cada día más minuciosos a la hora de pagar la cuenta; por que si te distraes y no revisas bien, te arriesgas a pagar cobros extras de cosas que no consumiste y a propinas obligatorias, dejando a un lado tu buena voluntad de retribuir una excelente atención.
Por su parte en Estados Unidos, hay restaurantes que le apuestan a la política cero propinas con mensajes a sus clientes como este:
“Lo que vez es lo que pagas. No aceptamos propinas, sus amables palabras y sus visitas recurrentes serán suficientes”
Ahora el tema de no dar propinas se ha vuelto tan demandante que los meseros y meseras te voltean a ver raro si no dejas propina, inclusive si pagas con tarjeta va seguida de la frase que porcentaje le marco de propina, cuando la tradición dicta que es el comensal, quien antes de retirarse si le nace de su buena voluntad dejar una gratificación que antes era de veinte pesos, las monedas que te daban de feria o cincuenta pesos si te sentías muy dadivoso, pero ahora ya tienes que cumplir con un estándar de porcentaje mayor al quince por ciento por que el diez porciento ya hasta les ofende y no se diga con el turismo extranjero, al que le cobran la propina hasta en dólares.
La pregunta sería la siguiente, por que meseras y meseros deben de recibir propinas, si la labor que realizan es un trabajo igual de digno que todos los demás trabajos, entonces todos los trabajadores deberían de recibir propinas, albañiles, carpinteros, oficinistas, maestras, empleados domésticos, obreras, repartidores, etcétera. Afirmar lo contrario sería violatorio al derecho de igualdad consagrado en la constitución.
Por eso existen los delitos como el cohecho que sanciona los sobornos o dádivas, para mantener la imparcialidad en la ejecución de ciertos empleos públicos.
Entonces por que tendría que exhibirte el pago de un porcentaje mínimo de propina para que te puedan atender dignamente en un establecimiento, eso sería trato diferenciado ante la posibilidad de que decidas no pagar propina, entonces sería una publicidad engañosa el menú que te muestra los precios de consumo más el iva y en todo caso también debería de decir más tanto porcentaje de propina, para que fuera un consumo informado.
No estoy en contra de gratificar un trabajo excepcionalmente bien ejecutado, pero si en los extremos a los que hemos llegado que lejos de dignificar el trabajo de las y los meseros, mediante bonos de productividad entre otras cosas, se ha llegado al extremo de trasladar al consumidor las fallas de los empleadores.
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