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Coahuila

Proteger nuestra salud mental para nunca dejar de brillar

Por Irene Spigno

Hace 3 años

Hace un par de semanas tuvo lugar en las instalaciones del campus universitario de la Universidad Autónoma de Coahuila en Arteaga, la Feria Internacional del Libro que organiza la Secretaría de Cultura del Estado.

Ya desde algunos años, Coahuila ha invertido tanto en la cultura y la educación. Seguramente esto es un mérito que le tenemos que reconocer, no solamente a una política de estado que ha hecho de la educación uno de sus ejes rectores (como establecido en el mismo Programa Estatal de Derechos Humanos 2019-2023), sino también a la gran experiencia y pasión de nuestra secretaria de Cultura, Ana Sofía García Camil.

Además, el tema de la feria de este año fue “Salud mental: arte, literatura, y los laberintos de la mente”. No, no nos equivoquemos. La #FILC2023 no fue dedicada a hablar ni de locuras ni de locos, sino de un tema que, nos guste o no, aceptemos o no, nos interesa absolutamente a todas y todos.

Solemos descuidar mucho nuestra salud mental debido a que, según las filosofías occidentales, reconocer que tenemos problemas para manejar nuestras emociones o controlar nuestra mente es algo que nos hace frágiles y débiles, y nos cuesta mucho admitir que tenemos un problema de este tipo o que necesitamos ayuda profesional.

La misma medicina de tipo occidental se dedica a curar las enfermedades del cuerpo, muchas veces ignorando que la raíz de la gran mayoría de estas enfermedades (si no de todas) es emocional. Tampoco nunca nos dijeron que nuestra mente es una herramienta extremadamente poderosa, que nos permite crear nuestra realidad. Walt Disney decía: “si lo puedes soñar, puedes hacerlo”. Y él, creo, que es uno de los más grandes ejemplos que nos demuestra como nuestra mente, mediante la creación de las imágenes que queremos materializar en nuestra vida, se pueden convertir en realidad.

Lo que creó Walt Disney es el imperio de los sueños y, quizás, muy pocas personas podrían tener tanta creatividad. Pero hay estudios científicos que demuestran cómo todo lo que tenemos en nuestras vidas es consecuencia de la ley de atracción. Solo que, como en todas las recetas mágicas, hay una pequeña advertencia escrita en letras muy chiquitas.

Si pensamos, sentimos y visualizamos cosas positivas, atraemos cosas positivas. Pero nuestra mente está muy entrenada para pensar siempre en el peor escenario posible. Crecemos en un espacio de pesimismo cósmico en donde si una cosa puede ir bien o mal seguramente irá mal (aunque las probabilidades que pueda ir mal sean mínimas) porque siempre estuvimos rodeados de ideas y visiones que todo es negativo y que siempre va a ir todo mal.

Crecimos con la convicción de que si tenemos miedo nos protegemos y no nos va a pasar nada. El miedo se encarga de multiplicar, dentro de nuestra mente, al infinito las probabilidades que algo vaya mal. Pero es algo que está solamente dentro de nuestra cabeza y que no existe en la realidad. Y vivimos nuestras vidas con tantos miedos que solo nos hacen perder muchas oportunidades de ser felices y plenos. El miedo nos tiene bloqueados, en nuestra zona de confort, donde a lo mejor tampoco estamos bien, pero nos sentimos protegidos, incluso, en nuestro papel de víctimas, ya que nos podemos quejar que siempre todo nos sale mal, que la gente es muy mala y que estamos destinados a ser infelices siempre.

Necesitamos romper círculos negativos, patrones y creencias limitantes, que, aunque siempre nos hayan acompañado desde que éramos chiquitos, ya no aportan nada en nuestras vidas. Trabajemos en nuestra salud mental como nos ocupamos de nuestra salud física. Así como deberíamos hacernos estudios de laboratorio cada año, igual nuestra mente necesita chequeos periódicos.

Ya lo dije hace un par de semanas: venimos a esta vida para ser felices. Y cuidar de nuestra salud mental es el primer paso para alcanzar este objetivo. Primero trabajemos en nuestro bienestar personal y, como por magia, una vez que hayamos generado un cambio en nosotros, por pequeño o grande que sea, se van a generar transformaciones increíbles también en nuestro entorno, personal, social o profesional que sea.

Son tiempos difíciles para todos. Todas las personas se están enfrentando permanentemente a una batalla que no conocemos. Nuestra pequeña contribución es cuidar nuestra luz y brillar. Solo brillando podemos iluminar el mundo y las vidas de las demás personas.

 

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