Dos puntos de riesgo para usuarios de carreteras federales que comunican a Coahuila con la frontera con los Estados Unidos son: 1.- La carretera federal 57 en el tramo Los Chorros, en el municipio de Arteaga, y 2.- La carretera libre Monterrey-Saltillo.
En los últimos meses, los medios de comunicación han consignado accidentes fatales y con saldos materiales de cuantías relevantes. Aunque tal parece que las afectaciones en el tránsito vehicular, la pérdida de horas-hombre y las quejas de automovilistas y empresas que ven retrasada la llegada o transporte de insumos, no interesa a las autoridades federales responsables de agilizar o proponer propuestas de solución a los conflictos viales en “puntos negros” detectados en carreteras que convergen con esta Región Sureste de Coahuila.
Desde hace más de una década, representantes de las agrupaciones de la Iniciativa Privada, académicos y autoridades locales insisten en la rectificación de Los Chorros en la carretera 57, principalmente en la zona descenso en el túnel que conflictúa la circulación, debido a las altas velocidades y a la carga de unidades que utilizan esta vía, para llegar a la frontera con Estados Unidos. Los muertos en accidentes registrados en este sector se cuentan por decenas.
Ya no digamos en la carretera libre Monterrey-Saltillo, donde la llamada Cuesta de los Muertos o el Sesteo de las Aves, en el municipio de García, en el área limítrofe de Coahuila y Nuevo León, son superficies de rodamiento por donde circular a cualquier hora del día, es jugarse a la suerte el llegar con bien a su destino. Y vaya que no exagero, porque la cantidad de camiones de carga, de pasajeros y particulares, incrementa la posibilidad de siniestros en una vía federal que debería ser segura, ágil y vigilada.
Hace unas semanas, el gobernador electo de Nuevo León, Samuel García, anunciaba la gestión de una obra carretera que comunique a la carretera federal 57, desde Saltillo al municipio de Juárez, en Nuevo León, para evitar que vehículos de carga o de largo itinerario ingresen a la libre o de cuota Monterrey-Saltillo.
Samuel García le llamó la carretera interserrana, que bien podría despresurizar la ya saturada carretera Monterrey-Saltillo, donde a cualquier hora está rebasada por la cantidad de carga que lleva los 365 días del año.
Añádale que la principal comunicación terrestre entre la industria de la Zona Sureste de Coahuila y la frontera norte del país, son estas vías: la libre y la de cuota Monterrey-Saltillo, además de ser el camino más práctico para llegar al Aeropuerto Internacional Mariano Escobedo, a hospitales de alta especialidad del IMSS o las clínicas privadas, o para asistir a clase a las universidades del vecino estado, etcétera.
Sin duda la carretera interserrana vendrá a menguar la problemática en la Monterrey-Saltillo. Pero llevará tiempo ver en marcha una propuesta de este calado. ¿Y para solucionar el peligro en Los Chorros en Arteaga?, de eso mejor ni hablar en este sexenio federal.
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