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Prudencia antes del ruido arancelario

Por Darío Celis

Hace 4 semanas

En Washington le volvieron a mover las piezas del tablero comercial al presidente Donald Trump y, como suele ocurrir, el ruido político amenaza con adelantarse a los impactos reales.

El fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que tumbó varios aranceles impuestos por el magnate de Mar-A-Lago reactivó los anuncios inmediatos, mensajes contundentes y la imposición de un nuevo arancel global de 10 por ciento.

Del lado mexicano, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, solicitó que todo se maneje con prudencia, lectura fina y esperar la letra chiquita.

Esa dualidad en el manejo del mensaje muestra que, en comercio exterior, los anuncios pesan, pero los detalles pesan más. Hoy, el dato que no debemos perder de vista es que alrededor de 85% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos entra sin arancel, gracias al marco del T-MEC y a esquemas productivos profundamente integrados.

Ese porcentaje es la base sobre la cual operan miles de empresas, desde grandes armadoras hasta proveedores medianos y pequeños que viven del flujo constante de mercancías.

Por eso, más allá del golpe mediático del nuevo decreto anunciado por Trump, el verdadero riesgo, y también hablamos de una oportunidad, está en qué sectores quedarían fuera, cuáles podrían ajustarse y cuáles incluso podrían beneficiarse de una reconfiguración parcial del comercio.

En el corto plazo, los sectores más resilientes seguirán siendo aquellos con cadenas de valor regionalizadas tales como la automotriz, autopartes, electrónica, dispositivos médicos y agroindustria.

En todos ellos, México es una pieza estructural del engranaje productivo estadunidense. Basta recordar que el comercio bilateral representa cerca de 12% del PIB de Estados Unidos, como recordó el propio Ebrard. No es una cifra que permita decisiones impulsivas sin costos internos.

Ahora bien, prudencia no significa inmovilidad. Para ciertas industrias, un arancel global, aunque sea moderado, puede abrir ventanas tácticas. Por ejemplo, empresas mexicanas con producción ya instalada y certificada bajo T-MEC podrían ganar competitividad frente a proveedores de Asia que sí enfrentarían el nuevo gravamen.

Esto es especialmente relevante en manufactura avanzada, electrodomésticos, maquinaria ligera y algunos segmentos del consumo duradero.

Sin embargo, la historia reciente demuestra que los cambios abruptos en política comercial tienden a elevar costos, retrasar inversiones y generar cautela, incluso entre los potenciales ganadores. Las empresas no deciden con base en conferencias de prensa, sino en reglas claras, horizontes de largo plazo y certidumbre jurídica. En ese sentido, cualquier beneficio coyuntural puede diluirse si el entorno se vuelve volátil.

Donde sí hay un mensaje estratégico claro es en la diversificación comercial. El anuncio de que la modernización del Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM) está concluida y podría firmarse en las próximas semanas no es un tema secundario. Para sectores como alimentos procesados, bebidas, farmacéutica, dispositivos médicos, energías limpias y manufactura especializada, Europa representa no sólo un mercado alternativo, sino uno con mayor estabilidad regulatoria y poder adquisitivo.

Al final, la postura de Ebrard parece alineada con esa realidad: hablar menos, medir más y negociar con datos en la mano. México no está en una posición de vulnerabilidad extrema, pero tampoco en una burbuja de inmunidad. El comercio con Estados Unidos sigue siendo un pilar, no un cheque en blanco.

 

 

OTRO QUE SE unió a las voces de cautela en el tema arancelario fue el Consejo Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce), encabezado por Sergio Contreras, que llamó a ir con pies de plomo frente al nuevo arancel global de 10% anunciado por Donald Trump. La eliminación de los gravámenes sustentados en la IEEPA no elimina el riesgo, sólo lo traslada a otros instrumentos legales. La Sección 122 es temporal; la verdadera amenaza sería una ofensiva vía la Sección 301. En ese escenario, el T‑MEC sigue siendo el principal blindaje para México.

 

HACE UNAS SEMANAS los restauranteros hablaron de que las expectativas que las cifras del Gobierno daban sobre el número de visitantes extranjeros para el Mundial eran exageradas, y a esas voces ahora se une el Grupo Hotelero Santa Fe, que dirige Francisco Medina Elizalde, ya que considera que se debe bajar la expectativa antes de que el mercado se entusiasme de más. Sí, habrá ocupación adicional y tarifas al alza, pero concentradas en 13 partidos y tres ciudades, con un impacto que durará semanas, no años. Los 614 millones de dólares estimados para hospedaje suenan atractivos, aunque se diluyen rápido frente al tamaño real del sector. El Mundial suma tráfico, no transforma modelos de negocio. Para la hotelería, será un buen verano, no un cambio estructural ni permanente.

 

EL GOBIERNO de Claudia Sheinbaum refinanció 175 mil millones de pesos y con ello trata de enviar una señal de estabilidad a los mercados, pero el gesto va más allá del aplauso inmediato. Alargar vencimientos de Cetes, Bonos M y Udibonos reduce la presión de corto plazo, aunque no corrige el reto estructural de las finanzas públicas. La confianza de los inversionistas existe, pero está condicionada a disciplina fiscal real. Pasar deuda hasta 2057 da margen hoy, a costa de compromisos mañana. El riesgo no es refinanciar, sino creer que con eso basta porque administrar plazos no sustituye una estrategia fiscal de fondo.

 

BRAVO OBTUVO una línea de crédito por hasta 200 millones de euros y con ello confirmó que el apetito por fintechs bien enfocadas sigue vivo. El respaldo que Fortress da a la empresa dirigida por Juan Carlos Zorrilla apuesta por un modelo basado en análisis de riesgo y crecimiento sostenido, no en promesas rápidas. La expansión de su división de crédito marca un cambio de escala para la compañía. Sin embargo, más capital implica más presión por resultados en un sector sensible como la gestión de deuda, por lo que deberán crecer rápido sin perder control.

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