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¡Explosión en Pemex, un crimen de Estado!

Por Ricardo Alemán

Hace 1 mes

El martes 17 de marzo del 2026, en las instalaciones de la Refinería Dos Bocas —en Paraíso, Tabasco—, se produjo una explosión, seguida de un incendio, que provocó la muerte de cinco trabajadores de Pemex, además de graves daños a las instalaciones petroleras.

Frente a la tragedia, tanto el Gobierno municipal, como el estatal y el federal, además de la empresa petrolera, Pemex, intentaron desviar la atención, sobre las verdaderas causas del siniestro y de la tragedia.

Sí, los gobiernos de Morena esgrimieron toda clase de mentiras y fantasías para encubrir la ineptitud oficial, para ocultar las fallas y deficiencias endémicas de la refinería con el fin de garantizar impunidad a los responsables de la tragedia, entre quienes se encuentran López Obrador, la presidenta Claudia Sheinbaum y, sobre todo, Rocío Nahle y los directores de Pemex.

Para nadie es un secreto que la llamada Refinería Olmeca, no fue más que un capricho de López Obrador, quien a partir de la estulticia de que “no es ninguna ciencia la extracción de petróleo”, no hizo caso a las advertencias del peligro de construir una refinería en el peor lugar imaginario; en los manglares de Paraíso, Tabasco.

Además, claro, de que AMLO le encomendó el proyecto a las más ineficiente y depredadora de sus recaudadoras, de nombre Rocío Nahle, hoy convertida en Gobernadora de Veracruz.

Al final quedó probado —gracias a videos de la tragedia y a distintos trabajos periodísticos—, que la conflagración fue producto no sólo de la ineficacia de Pemex, sino de los errores endémicos de construir una refinería en el peor lugar posible.

Incluso, y en el extremo de la estulticia, la presidenta Sheinbaum se atrevió a inventar el cuento de que el derrame de hidrocarburo que provocó el incendio en Dos Bocas fue a causa de un barco fantasma.

Así lo dijo en su “mañanera” de ayer jueves 19 de marzo del 2026: “El derrame no fue de Pemex, se está haciendo la investigación y parece que fue de un barco, se está viendo la empresa, pero no fue un derrame de Pemex, sin embargo, Pemex está apoyando junto con la Profepa, en toda la limpieza y tienen que haber las sanciones a quien genero este derrame de combustible…” (FIN DE LA CITA)

Lo que no sabía la Presidenta es que al tiempo que ella culpaba del derrame a un barco fantasma, los medios mexicanos daban a conocer un video en el que se comprueba que la responsabilidad en la tragedia y en el incendio fue de la ineficacia de los trabajadores de Pemex.

Y es que horas antes de la conflagración y del estallido, se produjo un derrame de combustible en todas las instalaciones de la refinería, al extremo de convertir a esas instalaciones en una bomba de tiempo.

Luego, según los videos revelados, un vehículo que transportaba empleados de Pemex pasó sobre una laguna de combustible y a causa de la combustión del automotor, se produjo un estallido, al que le siguió un incendio generalizado.

Es decir, que nadie fue capaz de entender que resulta criminal construir una refinería en Paraíso, Tabasco, sin correr el riesgo de lluvias y derrames de combustible. Y tampoco nadie entendió que una chispa en esas lagunas de combustible es capaz de provocar un estallido como el que se vivió en Dos Bocas y luego un incendio generalizado. Sí, se trató de un crimen de Estado. Es decir, que cinco mexicanos perdieron la vida a causa de la estulticia de los gobiernos de Tabasco, de Paraíso y del Gobierno federal.

Y sí, eso no tiene otro nombre que crimen de Estado. ¿Y qué es un crimen de Estado?

Según la Real Academia de la Lengua, un crimen de Estado se entiende como “una acción ilícita, violenta y/o criminal ejecutada o tolerada por agentes gubernamentales, que violenta los derechos humanos fundamentales y el derecho internacional. “Los crímenes de Estado van desde terrorismo de Estado, desapariciones forzadas, tortura, ejecuciones extrajudiciales y el encubrimiento de tales actos por parte del poder público, con la finalidad de garantizar una total impunidad”.

Sí, la Presidenta puede decir misa, pero la tragedia de la Refinería Olmeca es un crimen de Estado.

Al tiempo.

 

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