Recuerdo como si fuese ayer el debate de los candidatos a la Presidencia, cuando Gabriel Quadri participó. Hace 10 años. Estaba Josefina Vázquez Mota, vergonzantemente panista, Andrés Manuel López Obrador, perdiendo de nuevo, y Enrique Peña Nieto, quien fue nuestro lamentable presidente durante el sexenio más aburrido del universo.
En aquel evento apareció la modelo y edecán Julia Orayén, quien repartió los turnos de participación para hablar en el tedioso debate. Ella llevaba un vestido blanco con un escote en el que se le salían la mitad de los senos. Literal. La verdad tengo que reconocer la templanza y sobriedad con la que Peña Nieto, Vázquez Mota y López Obrador pudieron evadir con gracia la obviedad de los senos expuestos, tomando su turno con propiedad y orden. Quadri parecía una caricatura de los años 50, de ese lobo que se le salen los ojos y grita “au au au”… Nada más le faltaba agarrarse el pene, sacudirlo y babosear sobre la modelo.
En aquél entonces entrevisté a Julia Orayén, quien de inmediato pasó de ser una desnudista anónima a una figura famosa nacional. Evadió ante todo hablar de Quadri, que sin duda no fue de sus preferidos y quien fue el único que le sacó plática durante y después de la producción, aunque no dijo demasiado sobre él. Recuerdo que lo más divertido fue que le pidieron que llevara dos vestidos blancos y decidió ponerse el del escote contundente. Ninguna autoridad electoral le dijo nada, nadie en la producción objetó, pese a que era un vestido sumamente inapropiado para la ocasión: era un debate para elegir el destino de la nación y, aunque en un país civilizado eso no hubiese sido tan terrible, en uno como el nuestro, en el cual las mujeres somos sujetas a innumerables y continuas faltas de respeto y consideración, fue una avería difícil de corregir.
Quadri barrió y trapeó con la mirada a Julia Orayén y en realidad se le veía la erección en la cara durante el debate por la Presidencia de la nación. Cada quien puede excitarse con quien sea y es válido, pero es un poco complicado comprender que un candidato a la Presidencia sea evidentemente un pelado ordinario y sin control.
Eso ya no sucederá más, porque Quadri ya no puede estar en ninguna boleta para ninguna elección, debido a una mujer también. Y por transfóbico, por discriminar a una mujer trans y por ser una persona indigna de representar a cualquier mexican@, de cualquier identidad de género y orientación sexual. Una persona de la función pública no puede ni debe hacer sesgos entre la población a la que representa.
La diputada federal de Morena, Salma Luévano, anunció que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) emitió sanciones en contra de Quadri por su virulento discurso de odio y agresiones en su contra y contra la comunidad transgénero.
Luévano es presidenta de la Comisión de Diversidad de San Lázaro y en su anuncio de las sanciones destacó que el fallo judicial derivará en que Quadri será cancelado de cualquier elección futura y no puede volver a postularse a un cargo de elección popular, por su discurso de odio.
Además de difundir estereotipos en contra que agreden a las personas trans, Quadri incurrió en violencia de género, lo cual ni siquiera pasó por su cabeza, evidentemente.
Lo mejor de este fallo es que al menos para las elecciones ya no volveremos a tener a un candidato transfóbico y misógino, lo cual ya es un enorme avance en nuestro país, lleno de feminicidas y agresores de mujeres. Un viejo rancio menos.
Bufón: [email protected]
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