En este año que recién inicia, quisiera poder desearles paz y felicidad a todos los seres humanos del orbe mundial, pero lamentablemente sabemos que esto no es posible para los habitantes de Ucrania, ni de Rusia. No podemos cerrar los ojos y creer que no hay peligro y tristeza en Israel, en la Franja de Gaza, en Siria, en Yemen, en Venezuela, y en tantos otros países, que, debido a sus pésimos gobiernos, sus ciudadanos no pueden dejar de llorar y no hay razones para poder sonreír.
Sin necesidad de irnos muy lejos, lo mismo pasa en nuestro amado México, y siendo realistas, muchos, muchísimos mexicanos de la mayoría de los estados de nuestra República van a sufrir, muchos van a morir o a desaparecer, y sus familiares llorarán y no podrán sonreír. En ocasiones, aunque suene injusto o privilegiado, es muy bueno ser una excepción, y debemos estar agradecidos, con Dios y con quienes lo hacen posible, que este año en Coahuila, sí podemos con certeza desearnos los coahuilenses unos a otros, un año de paz y felicidad, y todos juntos seguir luchando y poner nuestro granito de arena, desde nuestra personal trinchera, para que Coahuila siga siendo una tierra de excepción.
El 2025 acaba de empezar, para mucha gente es el inicio de un nuevo ciclo en su vida y significa también un año más de vida, o también podría ser un año mas cercano a nuestra muerte terrenal. Un año es algo muy simbólico, algunas personas pretenden empezar a realizar cambios importantes en sus hábitos de comportamiento, y se comprometen con los llamados “propósitos de año nuevo”. Algunos los logran y otros no, pero por lo menos vale la pena intentarlo, y comprobar qué tan fuerte o débil es nuestra voluntad y convicción por lograr lo que nos proponemos para mejorar y crecer, y en caso contrario, aprender de nuestros errores o fallas.
¿Pero que es un año realmente? ¿De qué nos sirve contar el tiempo? Desde civilizaciones muy antiguas los sabios empezaron a observar los cambios producidos en el clima, y las posiciones de los astros y estrellas en el firmamento, en la bóveda celeste.
Es impresionante como es que desde hace miles de años, estos hombres relativamente primitivos pudieron medir cuánto tiempo duraba nuestro planeta en dar una vuelta al sol, o, según las antiguas creencias religiosas, cuánto se tardaba el sol en darle la vuelta a la tierra.
Según las más recientes y precisas mediciones, nuestro querido planeta, -en su movimiento de traslación-, le da una vuelta al sol en 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos. Cada 31 de diciembre se pasa por el mismo punto de la órbita y se comienza a contar de nuevo el tiempo, empezando un año nuevo más.
Hay cierta controversia en cuanto a quién, cómo y por qué al medir el tiempo en años, fueron los primeros en empezar a contarlos, creando así los primeros calendarios.
Unas de las primeras civilizaciones de las que se tienen noticias, son la sumeria y la babilónica, que se desarrollaron en Mesopotamia, exactamente entre los ríos Tigris y Éufrates, (para los que se acuerdan de nuestras clases de historia en primaria), en lo que hoy se encuentra el sufrido país de Irak.
Los sumerios y los babilonios fueron de los primeros en crear calendarios, aunque no hay información exacta sobre el año actual en el calendario sumerio, se especula que este se originó alrededor del año 2100 a. C. (o sea que podría ser mas o menos el año 4,124 para los sumerios, si todavía existieran). El año sumerio se dividía en 12 meses lunares, cada uno de 29 o 30 días, cada mes comenzaba con la aparición de la luna nueva.
Pero entonces, para no variar en cuanto a lo que está sucediendo en los últimos años, resulta que los chinos se nos adelantan al hemisferio occidental, o por lo menos al Oriente Medio, porque según ellos van en el año 4721. Les ganan a los sumerios por casi 600 años, 597 para ser exactos. La tradición más conocida dice que fue el emperador Huang Di, quien introdujo el calendario chino. Se considera que el año cero es el 2697 antes de Cristo, el primero del reinado de Huang Di.
Ya más cercanos a la época actual, el calendario romano fue el primer sistema para dividir el tiempo en la Antigua Roma. Según la tradición mítica, el calendario romano fue creado por uno de sus dos primeros reyes, Rómulo. Centurias después, el romano fue depuesto por el calendario juliano, que fue elaborado por el astrónomo griego Sosígenes de Alejandría y se implantó y difundió por el emperador Julio César (que le puso su nombre) en el año 46 a.C. Se usó durante la vida de Jesucristo y en la época de la Iglesia primitiva.
El calendario juliano fue sustituido por el calendario gregoriano, promulgado en 1582 por el papa Gregorio XIII. Este calendario gregoriano comienza en el año uno y se cuenta a partir del nacimiento de Jesucristo, por lo que no posee año cero.
El más reciente de todos, es el calendario islámico, que inicia en el año 622 d.C y se empieza a contabilizar cuando se llevó a cabo la Hégira, que en árabe significa “huida”, y sucedió cuando el profeta Mahoma tuvo que huir perseguido por sus enemigos desde La Meca hasta la ciudad de Medina. En la mayoría de los países musulmanes, el calendario civil es el gregoriano, pero el religioso es el islámico.
Pues donde quiera que se encuentren utilizando el calendario que les corresponda, de corazón deseo que este año sea mejor que el pasado, para la mayoría de la gente en este planeta, ¡Felicidades!
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